Intervenciones Jornada Desmontando los mitos de la banca y del dinero para transformar las finanzas

Resumen de las intervenciones en el debate Jornada Desmontando los mitos de la banca y del dinero para transformar las finanzas

 

13 de septiembre 2018, Sala Cibernàrium Edificio MediaTIC, Barcelona Activa.

Grabación de la Jornada https://www.youtube.com/watch?v=yN4qkQBoEJo

Participantes en el debate:

Carlos Barbero, Steinblock Blockchain/criptomoneda. Director & Co-Founder BTC Guardian

Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ex Gobernador del Banco de España

Jordi Ibáñez, Fundación Fiare, Banca ética

Susana Martín Belmonte, economista y autora de “Nada está perdido. Un sistema monetario y financiero alternativo y sano

Andreu Missé, fundador de Alternativas Económicas. Introducción y conducción del debate

Jordi Torruella, vicepresidente de AICEC/ADICAE

Jesús Manuel Utrilla, Dinero Positivo

Presentación de la Jornada:

Neus Casajuana, presidenta de revo

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Sobre la necesidad de los impuestos energéticos y ambientales

Reactivamos el blog… hablando de impuestos energético-ambientales

Después de poco más de un mes de parón vacacional, volvemos a poner en marcha el blog del centro. Y lo hacemos hablando de un tema ya habitual en este medio: la fiscalidad energético-ambiental. Se trata de un asunto de gran actualidad en España, especialmente desde la llegada del nuevo gobierno, y ciertamente controvertido. Como en otras ocasiones, reproducimos un artículo de opinión recién publicado en el diario El País (conjunto con JM Labeaga) que próximamente acompañaremos de dos entradas adicionales que permitan justificar y comprender mejor lo expuesto en el artículo de forma muy resumida. La primera entrada se referirá a la fiscalidad del transporte y la segunda a la propuesta del suelo fiscal del CO2 emitido por el sector eléctrico.

Horafiscalidad

La hora de la fiscalidad energético-ambiental

En las últimas semanas hemos asistido a un intenso debate sobre la oportunidad de cambios fiscales en nuestro país. Se han ido detallando propuestas para crear nuevas figuras impositivas que graven a las denominadas tecnológicas y a la banca o, más recientemente, para elevar los tipos del IRPF a las rentas más altas. No obstante, una vez abierto el debate, sería un error no priorizar la reforma cuantitativa y cualitativa de otro ámbito fiscal del que se ha hablado menos: los impuestos energético-ambientales.

En primer lugar, porque se trata de instrumentos cruciales para conseguir una exitosa transición a una economía descarbonizada a mediados de siglo, tal y como marcan el Acuerdo de París y los desarrollos regulatorios europeos. En segundo lugar, porque son medidas mucho menos controvertidas que las apuntadas al principio y permiten por ello amplios consensos políticos para su implantación y continuidad: gravan males, no bienes, e incluso pueden facilitar la reducción de impuestos que distorsionan las actividades económicas sin pérdida global de ingresos públicos. Y, finalmente, porque se trata de impuestos muy poco explotados hasta el momento en España y con grandes posibilidades recaudatorias. Diversas simulaciones, particularmente las del informe del centro de investigación Economics for Energy de 2014, señalan que una subida modesta de los impuestos sobre los combustibles fósiles podría haber resuelto buena parte del ajuste fiscal efectuado durante la gran recesión. Sin embargo, ante la perplejidad de la Comisión Europea y de los expertos, estos impuestos han permanecido ajenos a las subidas observadas en el resto del sistema fiscal español durante el último decenio.

Es posible y deseable una actuación decidida en el ámbito del transporte, en primer lugar, igualando los impuestos especiales que gravan el consumo de diésel y gasolina. Como ya han avanzado numerosos expertos y decisores políticos, no tiene ningún sentido seguir dando un trato favorable a un carburante que, a través de una flota dieselizada y obsoleta, afecta a la calidad del aire que respiramos y genera cuantiosos daños ambientales. Una vez igualados, los impuestos especiales sobre los carburantes deberían seguir una senda ascendente predeterminada (en la línea del acelerador británico de los años noventa) para modificar hábitos y decisiones de inversión.

En este sentido, a diferencia de lo que hoy sucede en nuestro país, el impuesto de matriculación también debería jugar un papel discriminador a favor de las alternativas más limpias. La reciente decisión de no utilizar las emisiones reales de los vehículos en este impuesto hasta 2021 no es una buena noticia y puede dificultar la necesaria adaptación del sector productor de automóviles en España a un futuro para el que nuestros competidores (especialmente de fuera de la UE) se encuentran más preparados. En cualquier caso, en el medio plazo es probable que la imposición sobre los vehículos precise un cambio fundamental y deba basarse en el uso del vehículo distinguiendo clase, lugar y franja horaria, si bien la transición debería garantizar los ingresos fiscales preexistentes (o incluso aumentarlos, ya que será posible incluir los importantes costes de congestión).

La producción de electricidad es otro sector clave en la lucha contra el deterioro ambiental y el cambio climático. En este caso, la introducción de un suelo fiscal de dióxido de carbono (CO2) que suplemente el precio del sistema europeo de comercio de emisiones (SECE) –como el existente en el Reino Unido desde 2014 y actualmente en estudio en otros países europeos– puede facilitar una evolución ordenada y menos costosa hacia un sistema eléctrico libre de emisiones. No tiene mucho sentido que una parte importante de nuestras emisiones de CO2 se produzca desde centrales térmicas de carbón (mayoritariamente importado), cuando contamos con suficientes capacidades instaladas en tecnologías más limpias. La exitosa experiencia británica, que ha visto disminuir radicalmente el uso del carbón estos últimos años, junto con la presencia de instrumentos estabilizadores de precio en el SECE, sugieren que esta opción puede ser especialmente útil en España. En este caso el impuesto podría tomar como referencia una senda creciente de precios del CO2 que recoja los daños ambientales y sea compatible con la evolución del SECE y los objetivos de descarbonización.

No podemos finalizar sin referirnos a los aspectos distributivos y de competitividad de estas reformas, el discurso central de muchos de sus detractores. En cualquier caso, hay que subrayar la prevalencia del principio de quien contamina paga en estas figuras: los precios de un producto (sea diésel o electricidad) deben reflejar los daños asociados a su producción y lanzar las señales adecuadas a los consumidores. Por ello, las posibles medidas compensatorias deben evitar subvencionar directamente su consumo y han de canalizarse a través de otras vías a familias y empresas. Los efectos son, además, muy distintos dependiendo del tipo de bien afectado (claramente regresivos en la electricidad, mucho menos en los carburantes) y de los sectores involucrados (con mayor o menor exposición a la competencia internacional) y deben considerarse de forma cuidadosa a la hora de definir exenciones o compensaciones.

‘Monopsony’: la fuerza que recorta salarios y amenaza el poder de los bancos centrales

El poder “descomunal” de unas pocas empresas está distorsionando el análisis económico en el que los bancos centrales basan sus decisiones

 

A los banqueros centrales no les cuadran las cuentas. Las teorías macroeconómicas para diseñar su política monetaria han dejado de funcionar. Así lo han reconocido el pasado fin de semana en su reunión anual en las montañas estadounidenses de Jakson Hole.

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Trabajos de mierda, renta básica, Kurdistán… Entrevista David Graeber

Desde la utopía kurda hasta el tirachinas que supone el concepto de la «caring class» el antropólogo David Graeber continúa interesándose por los mundos que se están construyendo y las revueltas que se están promoviendo

 

 

David Graeber  18/05/2018

¿Podemos leer las movilizaciones sociales actuales a la luz del concepto de cuidado? ¿Y cómo reinventar un sujeto de emancipación que tenga en cuenta los cambios en el trabajo?David Graeber es antropólogo en la London School of Economics. Esta figura de Occupy Wall Street se hizo famosa con su libro titulado La Deuda, los primeros 5.000 años, que ha vendido cientos de miles de copias, y Mediapart ha aprovechado para organizar un encuentro entre él y el economista Thomas Piketty.David Graeber ha visitado varias veces la Rojava kurda, donde, según él, se está creando una utopía política cercana a la «antropología anarquista», cuyo camino busca, como intelectual y como activista. Para Mediapart, regresa de nuevo a la situación de este territorio amenazado por la ofensiva turca en Afrin.
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El hambre en el mundo sigue aumentando, advierte un nuevo informe de la ONU

821 millones de personas padecen hambre y más de 150 millones de niños sufren retraso del crecimiento, lo que pone en peligro el objetivo de erradicar el hambre

 

11 de septiembre de 2018, Roma – Los últimos datos indican que el número de personas que padecen hambre en el mundo continúa en aumento, alcanzando los 821 millones en 2017 -una de cada nueve personas-, según el informe El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018 presentado hoy. También se están logrando avances limitados frente a las múltiples formas de malnutrición, que van desde el retraso del crecimiento infantil hasta la obesidad adulta, amenazando la salud de cientos de millones de personas.

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¿Está en peligro el trabajo de la clase media?

La discusión sobre cómo la tecnología afecta a la demanda de mano de obra comienza con el mismo origen de la Economía Política.

 

Raquel Sebastian ,07.09.2018

Desde un principio, la tecnología ha sido considerada la principal fuente de progreso económico, aunque no ha dejado de generar ansiedad cultural (desempleo generado por la tecnología, Mokyr et al., 2015). Este difícil equilibrio entre progreso y desempleo tecnológico, así como la celeridad que ha tomado el cambio tecnológico hacen que, hoy más que nunca, investigar y, por ende, entender cómo la tecnología modela el mercado laboral sea fundamental.

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