Nuevas formas de educación: Los espacios de crianza se reivindican

“Cubrimos una necesidad que deja al descubierto la Administración, solo queremos que se nos reconozca y apoye”, señalan desde la coordinadora del Poble Sec

Solo en este barrio hay ocho colectivos de educación viva, como alternativas a las insuficientes plazas en guarderías públicas, que organizan a más de 110 familias

 

Helena López  zentauroepp40875144 barcelona 09 11 2017 barcelona reportatge de l espai de cria171110100545

Niños del Petit Molinet junto a una de sus acompañantes, el jueves. / RICARD CUGAT

Se situaron en el mapa y, como consecuencia, en la agenda política, a principios del verano del 2016, con la okupación del edificio que bautizaron como La Botànica, la vieja sede del Instituto Botánico, edificio municipal abandonado en Montjuïc.  La intención del colectivo Babàliagrupo de crianza vinculado al ateneo cooperativo La Base que impulsó la okupación, era desarrollar su proyecto en el espacio, pero la situación del edificio -con problemas estructurales- hizo que no fuera posible.

Así, no obtuvieron directamente un espacio, pero llamaron la atención de la prensa y de la Administración. “Aquello sirvió para poner la realidad de estos espacios -en los que se funden el mundo de la escuela y el de la familia- sobre la mesa, y vimos que teníamos que organizarnos“, señala Andrés, padre de la Rimaieta, grupo de crianza autogestionado también vinculado a La Base, las nuevas generaciones de Babàlia.

Algo más de un año después, la Coordinadora de espacios de crianza del Poble Sec, nacido fruto de esa necesidad de organización, reúne a ocho colectivos de educación viva -Babàlia, Monstre de paper, Rimaieta, Tatanet, Petit Molinet, Somiatruites, la Baldufa y La lluna la pruna- y a más de 110 familias del barrio. El próximo 25 de noviembre harán la presentación pública de la coordinadora, en un acto que plantean como una gran ludoteca al aire libre en la plaza de Margarita Xirgu (lugar elegido al tratarse de un “espacio público infrautilizado en el barrio”, indican).

“Las grandes subalternas”

Somos las grandes subalternas. Se habla mucho de feminizar la política, de la importancia de los cuidados, de poner la vida en el centro, pero en cambio somos invisibles. Contra eso luchamos. Existimos y queremos que se nos reconozca”, señala Javier, expadre -su hijo ya ha hecho el paso a la escuela pública- del Monstre de Paper, uno de los grupos de crianza pioneros en el barrio, nacido de la semilla del 15-M, que va ya por la tercera generación. Coinciden dos realidades, prosigue este padre. Por un lado, hay una evidente falta de plazas de guarderías públicas y, por el otro, grupos de crianza de familias autogestionadas. “No pedimos que construyan más guarderías, sino que apoyen los proyectos comunitarios en los que se ofrece otra mirada sobre la educación y los cuidados ya existentes con recursos y facilidades administrativas“, resumen.

Unos niños del Petit Molinet haciendo psicomotricidad / RICARD CUGAT

Sandra, acompañante -como se definen los educadores infantiles de este tipo de espacios de educación viva (acompañan en el crecimiento) – de la Rimaieta -grupo nacido de canguros cruzados entre madres vinculadas a al centro social okupado La Rimaia–  señala los riesgos de la fragilidad económica de los proyectos. 

“El precio de los alquileres nos encarece tanto el proyecto que corremos el riesgo de caer en el elitismo. De poner unos precios tan altos que solo puedan acceder a este tipo de educación unos pocos. Además, las acompañantes lo hacemos por vocación, en muchas ocasiones plantear un contrato es un imposible”, expone la educadora. Esa es una de las principales cuestiones que ponen sobre la mesa en los encuentros con la Administración. “Existe un vacío legal, educar en casa no está reglado. No estamos reconocidas legalmente, lo que dificulta aún más nuestras condiciones laborales“, plantea Marisa, trabajadora del Petit Molinet.

Un padre juega con su hijo durante una asamblea de la coordinadora /ELISENDA PONS

“No buscamos una suerte de concierto. No queremos ser las nuevas escuelas concertadas. Lo nuestro no son espacios privados, sino comunitarios. De hecho, muchos de nuestros hijos, cuando dan el salto a la escuela, lo han hecho a la escuela Poble-Sec, una escuela pública del barrio que estaba estigmatizada (por el alto número de alumnos hijos de migrados)”, reivindica Javier, quien insiste en romper otro estigma social: “los grupos de crianza compartida no son cosa de burgueses hippies modernillos. No hablamos de eso, hablamos de construir barrio, por eso pedimos el compromiso de la Administración, para que sea una opción más para todos las familias. Somos una realidad avanzada a la legalidad”.

Las ‘hijas’ de Pepi

Varios factores explican por qué en un barrio como el Poble Sec hay tantas familias que hayan optado por este tipo de educación para la pequeña infancia, sobre todo de cero a tres, en algunos casos, de cero a seis. Uno, decisivo, muy de barrio y muy humano, es Pepi Domínguez, comadrona del CAP Les Hortes“, coinciden por unanimidad todos los presentes en la asamblea de la coordinadora reunida este martes en el Petit Molinet. Las clases de posparto que Domínguez -pregonera de las fiestas mayores del barrio, como muestra de la estima que el Poble Sec tiene por ella– organiza en el CAP ponen énfasis en la importancia de ayuda mutua entre las madres. En la importancia de la crianza natural y la necesidad de las redes de apoyo.

http://www.elperiodico.com/es/barcelona/20171112/grupos-de-crianza-del-poble-sec-6414488

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