El cambio climático reduce la producción de vino en un 30% en el Penedès

En el Alt Penedès, la temperatura ha subido más que la media catalana y llueve menos que en el resto del país

 

Josep Cabayol y Siscu Baiges, Barcelona 23 octubre 2017

Traducción al castellano de artículo publicado en CRÍTIC

La comarca de l’Alt Penedés con 106.000 habitantes en 2016, es una de las más afectadas por el cambio climático. La temperatura aumenta por encima de la media de Cataluña. Y es uno de los ámbitos territoriales donde la disminución de las precipitaciones es más evidente. Así lo confirma Marc Prohombre Duran, jefe del Área de Climatología del Servicio Meteorológico de Cataluña y doctor en Geografía por la Universidad de Barcelona. Un aumento de la temperatura y una disminución de las precipitaciones que son irregulares. Este cóctel se ha convertido en un hecho muy peligroso para el sector agrario (un 15% del PIB de la comarca), basado, casi como un monocultivo, en la viña: vino y cava.

Las consecuencias se observan en las cosechas que se adelantan y en el hecho de que son menores: este año, la producción se ha reducido entre un 30% y un 40% respecto a la media histórica, según la Unión de Campesinos (un 20 %, según Francesc Olivella, presidente de la Denominación de Origen Penedès). Un hecho que, con oscilaciones porcentuales, se repite las últimas temporadas.

Datos climáticos

Desde mediados del siglo pasado, la temperatura ha subido 0,24 ºC por decenio en Cataluña. En total, más de 1,5 ºC desde 1950, con la tendencia al alza. En el Alt Penedès, la temperatura ha subido 0,26 ºC por decenio, más de 1,7 ºC desde 1950. Sube, pues, más en el Alt Penedès que en la media de Catalunya.

 

En cuanto a la lluvia, el año 2015 fue muy seco, con un 40% menos. CRÍTIC no dispone de datos de 2016 para el Alt Penedès, pero sí se sabe que las precipitaciones disminuyeron un 16% respecto a la media en el conjunto de Catalunya. Desde 1950, la lluvia se reduce al conjunto del país un 1,7% cada decenio, más de un 11% hasta ahora. En el Alt Penedès, en cambio, la lluvia se ha reducido un 8%, con propensión al alza, y la gráfica de precipitaciones ya se ha situado por debajo de la media de la comarca. Está comprobado que disminuyen los caudales de agua y la acumulación en el embalse de Foix.

En el Alt Penedès, la temperatura ha subido más que la media catalana y llueve menos que en el resto del país

La gravedad de la situación creada por el cambio climático desborda cualquier previsión, dice Josep Marrugat, responsable de sectores vegetales de la Unión de Campesinos del Alt Penedès. El campesinado intuye el problema; esto es indiscutible: hace seis años que no llueve con ganas. Nadie conoce mejor la intensidad de la sequía, el esfuerzo y las dificultades que tienen que superar para compensar la reducción de la producción con cosechas de mayor calidad. Y más con una política de precios que no garantiza una retribución mínima pero que sí establece topes máximos. Es absurdo que un café cueste igual que cinco kilos de uva.

David Vivet, técnico de la Unió de Pagesos, representante del sindicato en el proyecto “Life Clinomics”, explica que muchas personas han hecho inversiones en el seno del plan de reestructuración del viñedo 2014-2018, que todavía tienen que amortizar. Se hace difícil, pues, pedirles más cambios y más inversiones.

Sin embargo, y para hacer frente al clima que se vislumbra, será ineludible afrontarlas. Hay que pensar en una temperatura que inevitablemente subirá, de media, casi un grado más hasta llegar a +2,5 grados respecto a la media de 1950 (aunque se aplicaran a tiempo y en su totalidad los Acuerdos de París), con sequías más largas y frecuentes y suelos más resecos, que necesitarán más agua, cuando, y contrariamente, habrá un 20% menos de la que había y con más evapotranspiración.

 

Qué hacer: medidas de adaptación

Robert Savé, coordinador de vitivinicultura del Institut de Recerca i Tecnologia Agroalimentàries (IRTA) y profesor de biología en la Universidad Autónoma de Barcelona, ​​dice que el objetivo debe ser mantener la actividad fijando la población. Para lograrlo, hace falta muy buena información que genere conocimiento para asumir la gravedad de la amenaza. Y aporta dos primeras ideas para empezar: estar convencidos de que se debe practicar, sí o sí, una agricultura de secano y que no se debe hacer más vino, sino mejor, de más calidad.

Y añade: cada unidad de explotación debería orientarse hacia sistemas mixtos donde se alterne la viña (eso sí, mayoritaria) con otros cultivos, como los olivos, los almendros de secano o algunas frutas de hueso. Productos con valores añadidos diferentes. Es necesario, si no se ha hecho todavía, plantar variedades autóctonas, de cepas más resistentes a la sequía, los clones que mejor se adapten a cada lugar y abandonar algunas de foráneas que generan demandas de agua superiores. Plantas de menos hojas que no evaporen tanto, variedades que broten antes. Viñas más chaparras que capturen mejor el agua del suelo. Ser conscientes de que nieblas y hongos disminuirán y no añadir productos innecesarios.

Tecnología

Utilizar tecnologías predictivas para hacer frente a las eventualidades: meteorología, incluso con aparatos propios, pluviómetros, servicios tales como Ruralcat, que informa del agua que puedes utilizar para regar, o Fenocin, que avisa de si las cosechas se avanzan o se retrasan. Y abandonar los consejos tradicionales que, desgraciadamente, han caducado.

Gestionar los suelos

Saber qué suelos tenemos y qué cantidad de materia orgánica hay.

Sería bueno dejar de allanar el suelo a pesar de reducir la mecanización si no abandonarla: volver, si se puede, a la configuración original del terreno. No labrar el suelo para favorecer así el mantenimiento de la materia orgánica indispensable para la retención del agua: “Arando, salvas la cosecha, pero desertizas”, dice Marrugat. “Los cuatro primeros dedos de tierra son los más fértiles y nos los hemos cargado. Y, si dices de poner cubiertas, la gente frunce el ceño. ”

Agua

Gabriel Borràs, biólogo, responsable del Área d’ Adaptació de l’ Oficina Catalana del Canvi  Climàtic, señala que, si se quiere mantener la producción, haría falta un aumento de los caudales de agua de los que no se dispone. Y eso sin contar con el aumento que sería necesario para compensar la subida de la temperatura, de la evapotranspiración y los suelos resecados. Y la situación de las masas de agua en Catalunya no lo permite de ninguna manera.

En el Alt Penedès, sólo se dispone del agua de  lluvia y de los pozos bastante explotados

David Vivet pone el énfasis en gestionar bien el agua, mejorando las captaciones con nuevas estructuras para retener la de lluvia, evitar pérdidas en la distribución, aumentar la eficiencia mejorando la materia orgánica del suelo, evitar escorrentías, favorecer la infiltración, introducir la agricultura de precisión, sólo regar cuando haya necesidad, y riego de apoyo o de supervivencia en los momentos de máxima sequía. Y  añade medidas políticas como la remunicipalización del agua. En otras palabras, emplear la ciencia, la tecnología, la política y el sentido común.

Todas las fuentes de entrada en un cultivo se basan en sistemas finitos: agua, nutrientes, carbono y energía. “Tenemos que ser muy cuidadosos con su eficiencia”, dice Robert Savé. “El tema del agua es primordial. Y es mejor no tocar el freático porque, además de dañado con nitratos, el agua que utilizáramos la devolveríamos contaminada, y no es una solución sostenible. Ni pensar en trasvases de agua que no tenemos. “

A primeros de 2018 se conocerán los datos definitivos de temperatura y de disponibilidad de agua. Desde entonces, el debate y las decisiones a tomar serán inaplazables.

http://www.elcritic.cat/actualitat/el-canvi-climatic-redueix-la-produccio-de-vi-en-un-30-al-penedes-18616

 

 

 

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *