“Los bancos no pueden tener la exclusiva de crear dinero”

Entrevista a Susana Martín Belmonte, economista experta en sistema monetario

 

Cuando la sucursal de un banco concede un préstamo a un cliente, no posee en absoluto en la caja ese dinero. En realidad, lo crea de la nada en el momento de prestarlo. A los bancos no les cuesta nada y, además, cobran interés. Y lo hacen sin que nadie les controle. La economista Susana Martín Belmonte está embarcada desde hace años en el objetivo de hacer inteligible para el ciudadano esta cuestión fundamental del capitalismo financiero: cómo se crea el dinero y por qué las entidades tienen la exclusiva de creación del dinero, ya que los bancos centrales solo crean el efectivo.

http://www.lavanguardia.com/edicion-impresa/20170702/423834975716/los-bancos-no-pueden-tener-la-exclusiva-de-crear-dinero.html

Lo explica con rigurosidad y pedagogía en su libro Nada está perdido. Un sistema monetario y financiero alternativo y sano (Icaria, 2011) y en su blog (Soberaniafinanciera.org). Su afán es claro: con más regulación y sin esa exclusividad, “la economía se democratiza” y se pueden tomar decisiones valorando el “interés social” de las inversiones. Martín Belmonte, que trabaja en el proyecto europeo, junto con el ayuntamiento de Barcelona para crear una moneda social, argumenta sus teorías económicas.

Capitalismo imperfecto

“El capitalismo no funciona bien, tiene crisis periódicas y la idea general es que debemos conformarnos con que sea así. Este conformismo se debe a que las soluciones se buscan fuera de la esencia del capitalismo, fuera del sistema monetario y financiero. Por ello, es básico conocer cómo se crea el dinero”.

Dinero ‘mágico’

“Los bancos crean el dinero de la nada cuando lo prestan. Yo lo escribí en el 2011, en el libro, y no era algo nuevo, pero se conocía poco fuera del ámbito bancario. En el 2014, el Banco de Inglaterra publicó un artículo en el que explicaba lo mismo: que en la economía moderna, el dinero se crea, esencialmente, cuando los bancos prestan, cuando crean depósitos. Pero una encuesta entre diputados del Reino Unido demostró que el 90% no sabía bien cómo se crea el dinero… y se dedican a la función pública. La crisis financiera ha incentivado estudios sobre estas cuestiones y cada vez hay más movimientos que reclaman cambiar el sistema monetario y financiero”.

Economía fuera de control

“Mucha gente predijo la crisis, pero exactamente en qué momento se manifiesta, eso no lo sabe nadie. Está en manos de infinidad de personas el mantener la confianza en unos activos o perderla de repente y entonces empezar a vender y precipitar la caída. Se llega ahí por una combinación de factores: la prensa, la actualidad, la confianza de la gente, basada en temas absurdos, irreales… No hay alguien ahí, al mando de todo, y esto es lo más peligroso”.

La regulación (como mínimo)

“Cuando tomas conciencia de que los bancos crean dinero, la regulación se hace cada vez más necesaria, pero es insuficiente. La experiencia nos ha demostrado que la capacidad de crear dinero es un poder tan fuerte que, por ejemplo, tú puedes prestar un dinero a un partido político y olvidarte de este préstamo, no pedir que te lo devuelva nunca. Con favores así, que solo tú puedes dar, puedes lograr que los que regulan se ‘olviden’ de regularte o de que nunca cambien la ley. Cuando tienes el poder de crear dinero, es muy difícil que alguien te regule de verdad”.

Más creadores de dinero

“La única salida, a nivel político, es que, además de regular los bancos, haya más personas y entidades con la capacidad de crear dinero: democratizar la creación monetaria. Ahora necesitas tener una riqueza enorme para entrar en el club de los creadores de dinero, que son quienes tienen una licencia bancaria. Ese club, reducido, tiene esa prerrogativa de poder comprar al poder político, porque realmente nadie más puede hacerlo”.

Confianza más repartida

“Es esencial democratizar la creación monetaria y para conseguirlo necesitamos unas estructuras, que aún no existen, que no están perfeccionadas, de creación de confianza, de creación de un registro de reputación de empresas, de particulares… Esto ya funciona cuando comemos en un restaurante o reservamos una habitación en servicios online: nos fiamos de la puntuación que le otorgan otros usuarios. Con el dinero pasa lo mismo; al final, el dinero es confianza. Pero lo que hace un banco es mercantilizar la incertidumbre: te dice, yo te presto y, como no sé si lo vas a devolver, te cobro por esta incertidumbre”.

Martín Belmonte pone el ejemplo de Coop 57, cooperativa de crédito, que ayudó a financiar las reformas que necesitaba una escuela de dibujo en Barcelona. ¿Quién la avaló? ¿Dónde estaba la confianza? En los padres de los alumnos y su compromiso de seguir llevando a sus hijos a esa escuela: “Este caso demuestra que, con nuevos sistemas financieros colaborativos, el riesgo de morosidad puede acercase a cero”.

Nuevos actores

“A los bancos, el objetivo de la inversión les da bastante igual si la recuperan: estudian el riesgo y la rentabilidad y no tienen en cuenta el objetivo social, salvo que sea banca ética o cooperativas de crédito, que crean dinero de una forma lógica y sostenible y con un impacto social positivo. Desafortunadamente, el volumen de activos que manejan este tipo de entidades es muy bajo.”

¿Y las monedas sociales?

“Son nuevos actores pero también generan un nuevo tipo de dinero digital. Ahora, un banco te da la garantía de que el depósito bancario es dinero que puedes canjear en efectivo o puedes transferir a otra entidad financiera. Es una garantía difícil de cumplir, por lo que los reguladores exigen requisitos muy duros a los bancos para crear ese tipo de dinero. Pero es inútil, el sistema financiero es inherentemente inestable, pues depende de que la gente no vaya al banco a retirar sus depósitos. Sin embargo las monedas sociales son otro tipo de dinero. Este nuevo dinero te da la garantía de que puedes gastarlo en bienes y servicios… Es una garantía realista, que se puede cumplir, que daría lugar a un sistema financiero más estable y, cuando lo usara todo el mundo, sería igual de útil, te permitiría comprar todo lo que necesitases. Las monedas sociales funcionan en muchos países, y hay algunos casos de éxito. Un apoyo más decidido de las administraciones, y un debate público sobre el tema ayudaría a crear confianza entre los ciudadanos”.

Fuente de desigualdad

“Los intereses son un mecanismo de desigualdades económicas enorme: llevan dinero de las capas más bajas de la población a las capas más altas. El interés lo pagamos todos, porque está incluido en el precio de los productos. En todo pagamos intereses; pagamos coste de capital y este coste va directamente a quien más dinero tiene. Este nuevo tipo de dinero no cobraría interés y no contribuiría en la desigualdad”.

Adiós, interés

“ Normalmente, las monedas sociales se crean sin interés. El tipo de crédito que suele darse con monedas sociales es crédito para circulante, para bienes que están listos para entrar en el mercado, y en este caso, el cobro del interés no tiene ninguna justificación cuando piensas que el dinero se crea de la nada. Es evidente que hay que hallar mecanismos de gestión del riesgo de crédito que sustituyan el cobro del interés, y en este campo aún queda mucho por hacer. Las monedas sociales tienen que ir acompañadas de la creación de sistemas de microavales P2P u otros sistemas de gestión del riesgo de crédito, sistemas de rating sociales y de priorizar las inversiones sociales… Veremos grandes avances en los próximos tiempos .”

Podeu clicar aquí per veure el PDF amb la versió en català de “Susana Martín – Politica monetaria – La Vanguardia”

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