Menos humos: deja el coche en el garaje

El aumento del uso de la bicicleta es uno de los mayores movimientos del urbanismo moderno global.

Carmen Gómez-Cotta, 03,09,2018

Cada año se fabrican alrededor de cien millones de bicicletas en todo el mundo. Este medio de transporte se perfila como una de las mejores alternativas urbanas al coche y su uso está creciendo en todo el mundo. En general, las ciudades están adaptando su desarrollo urbano a las necesidades del velocípedo y construyendo la infraestructura necesaria para su uso seguro y óptimo.

 

De hecho, el aumento de los niveles de ciclismo urbano es uno de los mayores movimientos del urbanismo moderno global. De acuerdo con el Índice de Copenhague de Ciudades Amistosas con la Bicicleta 2017,Copenhague, Utrecht y Ámsterdam se sitúan a la cabeza del ranking, Barcelona y Sevilla se sitúan en los puestos 10 y 13, respectivamente. Tokio se encuentra en la novena posición y Montreal, la única de Norteamérica en aparecer en el ranking, aparece en el puesto 20.

Según el último Barómetro de la Bicicleta en España (septiembre de 2015), más de 22 millones de españoles cuenta con una para uso personal, casi la mitad del total de la población la utiliza con cierta frecuencia, y alrededor de 3,8 millones la usan a diario. Pero, a pesar de estas buenas noticias, todavía queda mucho por hacer, pues según muestran las cifras de la venta de automóviles en España, el pasado mes de julio subieron un 19,3% respecto al mismo periodo del año anterior. Entonces, ¿qué necesitan las ciudades para fomentar el uso de la bicicleta? 

En primer lugar, es necesario una fuerte inversión en infraestructura. Copenhague, por ejemplo, ha invertido en la última década 130 millones de euros en infraestructura e instalaciones para bicis, y la población de ciclistas contribuye cada año con unos 224 millones de euros en salud pública (cantidad suficiente para pagar el coste de dicha infraestructura en menos de cinco años). 

Además, hace falta que los ayuntamientos promuevan el uso de vehículos alternativosy pongan en marcha iniciativas que lo fomenten. Robin Chase, cofundadora de Zip Car, considera que un «impuesto por congestión» puede ser una buena medida para disuadir del uso privado del coche. Según explica, las elecciones del ciudadano a la hora de elegir un medio de transporte u otro están basados en aspectos como el precio, la duración del trayecto o la facilidad para acceder al vehículo. «Y estas elecciones están influenciadas por las políticas de los gobiernos sobre requisitos de parking para los edificios o derechos públicos del uso de carriles y demás espacios para el medio alternativo», opina. 

Cerrar los centros urbanos al tráfico de automóvileses una medida efectiva que muchas ciudades están poniendo en marcha. En Madrid, el Ayuntamiento se ha comprometido a dejar el centro de la ciudad libre de coches antes de 2019, como parte de un extenso plan que pretende también prohibir todos los coches diésel en 2025. Este plan pretende reducir el uso del automóvilentre un 29% y un 33%, así como hacer pagar más a aquellos que más contaminen, iniciativa que otras ciudades europeas ya han adoptado.

Cada vez más, las urbes se suman a la tendencia global de reducir el uso de los coches, desarrollando planes de movilidad verde que permitan alternativas sostenibles accesibles para los ciudadanos, con la bicicleta a la cabeza. Pero todavía hay que seguir pedaleando duro para lograr cambios significativos.

https://www.revistacircle.com/2018/09/03/menos-humos-deja-coche-garaje/

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