Resumen de las ponencias de Marta G. Rivera y Juan del Rio . II JORNADA REVO


Resumen de la conferencia inaugural de Marta G. Rivera y Juan del Rio.
¿Cuáles son los retos de nuestra civilización y cómo afrontarlos? ¿Hacia dónde necesitamos transitar?

Vídeo de las ponencias

Por su necesidad humana, uso diario y gran extensión que ocupa, la agricultura y alimentación son los factores que más impacto tendrá en la humanidad debido al cambio climático. Tanto es así que de los 17 objetivos que define el Desarrollo Sostenible (ODS) de NNUU para los próximos años, 13 están estrechamente vinculados a la agricultura y alimentación.

Concretamente la alimentación impacta directamente en la salud, la educación, los derechos humanos, el género, la cultura i las tradiciones, la justicia social y medioambiental, el territorio, el paisaje… Todo ello debe verse desde una perspectiva holística y sistémica dentro de lo que constituye el cambio climático, desde el inicio de la producción misma de la semilla hasta la distribución, el consumo y el desperdicio de parte de este alimento, calculado en cerca de un 33% . La producción agraria supone un 24% de gases de efecto invernadero. Si tenemos en cuenta toda la cadena alimentaria: transporte, industria agroalimentaria, conservación, etc. los GEI pueden suponer un 35%. El principal sector industrial en Catalunya, España y Europa, es el agroalimentario, pero también el principal foco de lobbies.

Por su necesidad humana, uso diario y gran extensión que ocupa, la agricultura y alimentación son los factores que más impacto tendrá en la humanidad debido al cambio climático. Tanto es así que de los 17 objetivos que define el Desarrollo Sostenible (ODS) de NNUU para los próximos años, 13 están estrechamente vinculados a la agricultura y alimentación. Concretamente la alimentación impacta directamente en la salud, la educación, los derechos humanos, el género, la cultura i las tradiciones, la justicia social y medioambiental, el territorio, el paisaje… Todo ello debe verse desde una perspectiva holística y sistémica dentro de lo que constituye el cambio climático, desde el inicio de la producción misma de la semilla hasta la distribución, el consumo y el desperdicio de parte de este alimento, calculado en cerca de un 33% . La producción agraria supone un 24% de gases de efecto invernadero. Si tenemos en cuenta toda la cadena alimentaria: transporte, industria agroalimentaria, conservación, etc. los GEI pueden suponer un 35%. El principal sector industrial en Catalunya, España y Europa, es el agroalimentario, pero también el principal foco de lobbies.

Cuando se habla de agricultura y alimentación se habla de “todo”, también de paz y de justicia (la primavera árabe irrumpió a partir de la subida del precio del pan. En el Sur acaparamiento de tierras, expulsión de comunidades campesinas). No es justo que los agricultores no pueden vivir de lo que producen ni que no se les reconozca su importancia. La agricultura también está relacionada con la prevención de la salud, aunque se da más importancia a la parte agrícola que a la de medicina y nutrición.

Hablamos del reto que supone el hecho de, ya no adaptarse a nuevas situaciones ,sino cambiarlas y revertirlas. A modo de ejemplo, solo citar el efecto del modelo industrial desarrollado durante los últimos 60 años que propició el desplazamiento de la población rural a las ciudades para convertirla en mano de obra industrial.

El reto actual está en revertir el efecto de esta situación, mediante un modelo agroecológico que permitiera re-desplazar masa humana de las ciudades al campo con buenas y atractivas políticas sociales. Tenemos conocimientos técnicos para conseguirlo.

Actualmente existen (simplificadamente) dos modelos agrícolas enfrentados: un modelo de producción de alimentos intensivo, convencional e industrial, enfocado a la ganancia y acumulación de capital versus un modelo de producción comunitaria, payesa, a pequeña escala, que quiere mantener un modus vivendi que permita alimentar a la población. Hay muchos modelos intermedios: En Cataluña, el modelo de producción está lejos de este modelo payés. La producción en Cataluña utiliza muchos elementos heredados de esta producción industrial, con consumo de pesticidas y abonos nitrogenados químicos. Se tiene la impresión, equivocada, de que si no es con este modelo industrial no se puede mantener la producción de alimentos necesaria para alimentar toda la población.

La agroecología se basa en tres patas. la sociopolíca la económica y la técnico-productiva. Enfoca la alimentación como un sistema holístico y enfoca la parte técnica y productiva con una perspectiva ecológica: la agroecología utiliza medidas de mimetización de la biología, aprovechando todas las sinergias que mediante la asociación de cultivos y otras técnicas, se podrían desarrollar si hubiera más dinero para la investigación en este campo. Aplicando la ciencia en la agricultura ecológica se puede incrementar 5 o 6 veces la producción. Pero actualmente el dinero destinado a la investigación agronómica es muy escaso. Nuestra propuesta de cómo enfocar la ciencia tiene poco que ver con el paradigma neoliberal . La ciencia se puede considerar como un conocimiento experto de personas aisladas de la sociedad o bien como una colaboración con la gente en la que exista una coproducción de conocimientos.

Respuesta a las preguntas:

¿Se puede mantener a la población mundial con el modelo agroalimentario?

Actualmente se producen alimentos para 12 mil millones de personas y tiramos un 33% que no consumimos. El potencial de producción de la agricultura agroecológica se desconoce porque no hay suficientes recursos científicos para llegar a saberlo. Existen estudios que comparan la productividad del sistema ecológico (que es diferente del sistema agroecológico) con el convencional, con resultados dispares. Pero no tiene sentido formular esta pregunta en Europa: La FAO establece que debemos incrementar la producción alimentaria en un 70% para 2050, pero ahora mismo producimos alimentos para 12 mil millones de personas.

No hay que aumentar la producción de alimentos en todos los lugares del mundo. En África subsahariana tiene sentido plantearse como aumentar la producción de alimentos, pero ahora mismo en occidente, tenemos una crisis por sobreproducción: hemos destruido la economía local y su producción local de alimentos en el Norte de África porqué les hemos enviado nuestros excedentes.

En resumen: sí que se puede mantener la producción alimentaria con el modelo agroecológico.

¿Por qué la soberanía alimentaria no tiene en nuestro país el empuje que tiene en otras regiones del mundo (Sudamérica, etc)?

La soberanía alimentaria tiene más peso en las sociedades más rurales, más agrarias con más vínculos con la naturaleza y con valores más colectivos. En Cataluña (y en Europa) tenemos valores más individualistas. La soberanía alimentaria es un movimiento que se está estudiando y planteando pero que por ahora es muy minoritario y sería más complicado llevarlo a acabo.

¿Hasta qué punto se puede alimentar a la población con los huertos urbanos?

¿Cómo poder repoblar de nuevo las zonas rurales?

Los huertos urbanos no tienen la capacidad de producción para alimentar a una ciudad. Pero sí tienen unos valores pedagógicos y de reconexión con la naturaleza muy importantes.

Para repoblar las zonas rurales son necesarias políticas a diferentes niveles: de ciudad, comunidad autónoma y de país.

Juan del Río **

Es evidente que vivimos en una época de gran cambio medioambiental que muchos científicos consideran ya como la sexta gran extinción que sufre nuestro planeta, y ello debido a la gran aceleración del crecimiento en general en las últimas décadas, producto interior bruto mundial, consumo, contaminación, etc. Ello conlleva a la perspectiva de cuatro escenarios futuros: un escenario de crecimiento bajo una fantasía tecnológica; un escenario más realista de colapso si no hacemos nada para evitarlo; y dos escenarios intermedios con algunas dosis de los dos anteriores, uno de decrecimiento sostenible y otro, algo más positivo, de estabilidad tecnológica. El tránsito entre unos y otros dependerá de lo eficientes y capaces que seamos para enfrentarnos a los retos futuros. Por tanto, des de un punto de vista operativo se requiere actuar rápidamente ya sobre ideas clave:

  • ir a la raíz de los problemas con actuaciones concretas.
  • identificar en ellos los llamados “punto palanca” para remover el sistema, como aquellos que más impacto producen sobre el cambio climático.
  • prepararse para ser resilientes a los cambios i ataques externos, como por ejemplo los grupos de presión industriales, mediante cambio de modelo económico hacia valores más sociales.
  • trabajar en red con organismos nacionales e internacionales

Este contexto hay que afrontarlo bajo la perspectiva de 4 afirmaciones fundamentales que influirán en nuestras vidas:

  • el descenso dramático del consumo energético es ineveitable y, por tanto, mejor prevenirlo.
  • las comunidades no están preparadas para afrontar las consecuencias del pico de producción de petróleo
  • hay que actuar colectivamente i ahora
  • hay que potenciar la creatividad de la comunidad diseñando nuestro descenso energético y construyendo modos de vida más conectaos y que reconozcan los límites físicos de nuestro planeta

Para ello habrá que adaptarse a los efectos de los modelos de transición con una actitud humana capaz de ver también oportunidades en ello, como por ejemplo tener una visión positiva, sensibilizadora y de inclusión expandido a todos los actores, mantener una resistencia ante políticas continuistas, ser capaces de adaptarnos a la transición externa e interna, manifestarse e implicarse. Evidentemente ello implica un cambio social, pero que debe empezar por nosotros mismos a nivel personal.

Este proceso ya ha empezado hace tiempo con diversas iniciativas mundiales, nacionales y locales a través de un sinfín de asociaciones que potencias nuevas realidades económicas (como las monedas locales), nuevas realidades energéticas (cooperativas), actividades educativas para la sostenibilidad y acciones tendentes a conectar, colaborar y trabajar a escala municipal. Se tiene que explicar que se ha de promover modelos que harán los municipios más autosuficientes, más conectados, más felices y que las administraciones deben tener un rol facilitador importante.

Para ello es necesario considerar aspectos de transición cultural y crear ideas atractivas para animar a la transición, atraer a la gente incluso para llegar a la desobediencia civil, si fuera necesario (Extintion Rebelion).

* Marta G. Rivera-Ferre, Investigadora Ramón y Cajal en la Universidad de Vic.

Coordinadora de la línea de investigación “Comunidades sostenibles, innovaciones sociales y territorios” dentro del grupo SGR “Sociedades, Políticas y comunidades inclusivas” .

Directora de la Cátedra “Agroecología y Sistemas Alimentarios”.

Su experiencia investigadora le ha dotado de un perfil multidisciplinar en el análisis de los sistemas agroalimentarios desde la producción al consumo. En los últimos años se ha centrado en el ámbito de la sociología de la agricultura y la alimentación, y particularmente en las interacciones entre agricultura, alimentación, sociedad y medio ambiente, con énfasis en la adaptación al cambio climático y la seguridad y soberanía alimentarias, así como en la función social de la agricultura y el papel de las mujeres desde una perspectiva de estudios feministas.

Ha participado como autora líder en dos paneles de la ONU: Evaluación Internacional del conocimiento agrario, la ciencia y la tecnología para el desarrollo (IAASTD, 2005-2008) y Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, 2010-2014; 2017- 2019

**Juan del Rio. Biólogo. Coordiandor de la Red de Transición en España.

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