la crisis climática es nuestra guerra y es urgente actuar

Como en una economía de guerra, existen unas acciones urgentes y prioritarias que hay que tomar si queremos ganar el combate

Neus Casajuana. Basado en la intervención en la jornada ‘Realitat climàtica = Emergència Social’ 6 de Abril

La guerra climática es un combate mundial. La bomba climática es de acción retardada, pero cuando estalle puede llegar a destruir nuestra civilización. El estallido de la bomba climática nos traerá muertos por hambrunas y sequías, por olas de calor y frío extremos, por inundaciones e incendios devastadores y por nuevas enfermedades. Estallarán nuevas guerras: las de hoy son guerras por el petróleo y los recursos. Las de mañana serán, además, las guerras por el agua y las tierras fértiles. Aumentarán las migraciones: las de hoy lo son por la precariedad de la vida y por las guerras. Mañana se añadirán las debidas a la desertización, al hambre, a la falta de agua y a las temperaturas inhabitables.

Nosotros podemos ser los próximos migrantes. los países del sur de europa són especialmente vulnerables al aumento de las temperaturas y a la desertización de la tierra.


Hi som a temps?. ‘Realitat climàtica = Emergència Social’ ponència de Marta Torres. Gunfaus

¿Cual es nuestro enemigo?

Es el sistema económico que para no entrar en crisis, necesita un crecimiento ilimitado imposible en un un mundo finito. Es un crecimiento cimentado en el consumo incesante de energía fósil. que emite gases que intoxican nuestra atmósfera. Es un sistema que con toda probabilidad resulte ya antieconómico, porqué los perjuicios que causa en los hombres y la tierra pueden ser ya mayores que los beneficios.

Es un sistema que nos divide en ganadores y perdedores, que va dejando excluidos en la cuneta. Perdedores son los trabajadores precarios que no consiguen mantenerse de su trabajo, los agricultores que ven como los productos de la tierra, considerados como una mercancía más, pierden su valor en un mercado globalizado, la población de los países pobres que ven como el precio de los alimentos básicos necesarios para su supervivencia dependen del comportamiento de los valores de las comodities en las bolsas de países que se encuentran a miles de km., la población rural que ve como se secan sus pozos y avanza la desertificación, los países que se ven flagelados por olas de calor, inundaciones, fuegos destructores, los que se ven expulsados de las tierras ricas en recursos naturales que alguien quiere explotar o los afectados por los conflictos armados relacionados con la explotación de los recursos de la tierra. Así se inician las migraciones.

Para evitar el colapso necesitamos un cambio radical social y económico urgente

Tenemos 10 años para reaccionar antes de que la situación sea ya irreversible. Esperar mas tiempo significa superar los 1,5ºC y eso nos aleja del margen de seguridad climática.

Pero nuestros gobiernos parecen incapaces de comprender la magnitud de la tragedia, o son incapaces de afrontar la complejidad de las acciones. Sabemos, a demás, de la presión que ejercen los lobbies sobre gobiernos y legisladores para que nada cambie. Estos grupos de presión controlan los medios de comunicación y por tanto la opinión pública que se informa a través de ellos. Son los grupos de presión que ejercen las empresas petroleras y eléctricas; el sistema financiero que aviva el crecimiento para aumentar los beneficios y la especulación, los grandes conglomerados empresariales que dominan el mercado globalizado, los oligopolios tecnológicos que controlan nuestros datos para vendernos cosas, las empresas que comercian en commodities (materias primas) destruyendo ecosistemas únicos y necesarios y poniendo en riesgo a sus pobladores. Son estos lobbies los que dominan las instituciones internacionales que formulan las leyes reguladoras del comercio y las finanzas y que marcan las directrices generales de una economía global que, para no entrar en crisis, necesita crecer continuamente, lo cual está provocando las crisis ambiental y climática, mucho más peligrosa que la crisis económica, porqué pone en riesgo la supervivencia de millones de especies y entre ellas, la nuestra.

Continuar sin cambios es avanzar hacia la derrota de nuestra civilización

Si todo sigue como hasta ahora, se acentuarán las desigualdades y la división entre unas élites ganadoras y una gran mayoría que percibe como sus condiciones de bienestar se van deteriorando.

Con el aumento de las desigualdades continuará aumentando la insatisfacción social y, con ello, el éxito de los políticos populistas que nos querrán convencer de que la causa de nuestros males, el enemigo, viene de fuera, vestido de inmigrante pobre para arrebatarnos trabajo, cultura, bienestar. Las fronteras se irán blindando para evitar la llegada de los más excluidos del sistema y de los más afectados por la crisis climática.

El resultado final nos puede llevar a lo que se le ha denominado ecofascismo: donde las élites y los gobiernos de los países ricos van a defender sus intereses levantando muros y, si es necesario, utilizando armas en frente de un continuo de emigrantes que escapan de las condiciones de vida inhumanas de sus países, empobrecidos económica y ambientamente por el efecto del capitalismo extractivista que nuestros países han ejercido sobre ellos durante décadas y siglos y que a nosotros nos ha beneficiado.

Media humanidad contra la otra media humanidad. Comienza así la destrucción de los valores de la solidaridad, de la cohesión social y el progresivo colapso de nuestra civilización.

Solo hay una forma de ganar la guerra contra el cambio climático

Sólo ganaremos esta guerra cuando gobiernos y ciudadanos vayamos a la una, todos en la misma dirección y uniendo esfuerzos. La guerra se gana cuando cuando existe un liderazgo que consigue reunir todas las fuerzas hacia un objetivo común, el enemigo a vencer.

Necesitamos que parlamentarios y gobiernos declaren que el cambio climático es una emergencia y actúen en consecuencia. Necesitamos el liderazgo de los gobiernos para iniciar la transición a un nuevo sistema social y económico. Esto implica cambios profundos en todos sectores de la economía: financiero, energético, productivo, comercial, consumo, alimentario, urbanístico…


La comunidad guna de Isla Cangrejo en Panamá pone en marcha un plan para trasladarse a tierra firme. El aumento del nivel del mar por el cambio climático y el hacinamiento no le dejan otra salida

¿Por dónde empezamos?

Como en una economía de guerra , existen unas acciones urgentes y prioritarias que hay que tomar:

1. Descarbonizar la economía. Dejar el petróleo, el carbón y el gas bajo tierra.

2. Una alternativa energética y de movilidad 100% renovable y democrática.

3. Una economía que adapte la escala productiva y de consumo a la medida que el planeta puede soportar sin deteriodo de su estoc natural.

Las estrategias

Los medios materiales y humanos, dinero y política, deben trabajar en la misma dirección:

  1. Cambios en la política financiera para que nos sea útil para conseguir estos objetivos. Empecemos por reclamar lo sencillo:
  • La desinversión de los bancos y los fondos de inversión en las energías fósiles.
  • La transparencia en las inversiones de los bancos para que los clientes podamos conocer y decidir, informados, donde queremos que se destinen nuestros ahorros.
  • Que los créditos y las inversiones vayan dirigidas masivamente a la transición energética y no solo se concedan a los grandes grupos eléctricos sino también a las ciudades, cooperativas, pequeños inversores y a todos los ciudadanos en genral. El sol es gratuito y llega a todo el mundo. No puede ser, pues, el negocio de unos cuantos.
  1. El liderazgo de las administraciones para acelerar las acciones hacia la descarbonización de la economía, la transición energética y la adaptación de la escala económica al planeta:
  • Trabajar para lograr que el sistema financiero se alinee con las necessitats sociales y ambientales: que las administraciones trabajen sólo con los bancos cuyas inversiones tengan un impacto positivo para las personas, el clima y el medio ambiente.
  • Tomar medidas de impulso a la transición energética democrática: rehabilitación energética de edificios. Generación de energía renovable descentralizada y creación de microredes eléctricas.
  • Tomar medidas de impulso a la movilidad descarbonitzada con el aumento del transporte público en todas sus dimensiones y apoyar iniciativas empresariales de servicios de movilidad eléctrica compartida.
  • Tomar medidas para descarbonizar la economía: Imponer un precio al carbono para todas las emisiones, tanto las emisiones concentradas, la de las grandes empresas contaminadoras, como las emisiones difusas que son consecuencia de la forma de vivir de todos nosotros. Que la imposición de este precio tenga en cuenta las emisiones de fabricación y de transporte transoceánico de los los productos importados.
  • Establecer un sistema de retorno al ciudadano para redistribuir la recaudación de este impuesto al carbono y ayudar al cambio de hábitos y a la transición energética de todos nosotros.
  • Iniciar políticas agroalimentarias que nos hagan más resilientes y autosuficientes, dirigidas a la soberanía alimentaria. Las prácticas agrícolas deben adaptarse a la lucha climàtica, así como la producción y consumo cárnico, ahora escandalosamente insostenibles. Estos cambios deberán revertir las tendencias de despoblación rural.

En conclusión

Requerimos una economia no dominada por la necesidad de crecer continuamente. Necesitamos adaptar nuestra huella ecológica a la capacidad de carga tierra.Esto significa un cambio de sistema, una transformación mental y social.

Esto es lo que reclama la juventud. Es el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos. En definitva, es evitar el colapso de nuestra civilización.

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