El Secretario General de la ONU pide una transformación radical del sistema financiero mundial para hacer frente a los acuciantes desafíos globales

El Jefe de la ONU reitera su llamamiento para que los países del G20 acuerden un estímulo anual de 500.000 millones de dólares para la Agenda de Desarrollo Sostenible

Departamento de asuntos económicos y sociales de Naciones Unidas

Ante la incapacidad del sistema financiero mundial para amortiguar eficazmente los efectos de las actuales crisis mundiales en el Sur Global -la pandemia del COVID-19, la guerra en Ucrania y la actual emergencia climática-, la ONU ha hecho hoy un llamamiento a la necesidad urgente de un aumento significativo de la financiación para el desarrollo sostenible.
“Las policrisis actuales están agravando los impactos en los países en desarrollo, en gran parte debido a un sistema financiero mundial injusto, cortoplacista y propenso a las crisis, que agrava aún más las desigualdades”, advirtió el Secretario General de la ONU, António Guterres, con motivo del lanzamiento del Estímulo de los ODS publicado hoy.

UN Photo/Manuel Elías

“Necesitamos aumentar masivamente la financiación asequible a largo plazo alineando todos los flujos de financiación con los ODS y mejorando las condiciones de los préstamos de los bancos multilaterales de desarrollo”, subrayó el Secretario General. “El elevado coste de la deuda y los crecientes riesgos de sobreendeudamiento exigen una acción decisiva para poner a disposición de los países en desarrollo al menos 500.000 millones de dólares anuales y convertir los préstamos a corto plazo en deuda a largo plazo a tipos de interés más bajos.”


Un sistema financiero que funcione para todos

A medio camino de la fecha límite de la Agenda 2030, el progreso en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) -nuestra hoja de ruta para salir de las crisis- no está donde tiene que estar. Para invertir el rumbo y avanzar con paso firme hacia los ODS, el Estímulo de los ODS subraya la necesidad de que la comunidad internacional se una para movilizar inversiones destinadas a los ODS y, al hacerlo, cree una nueva arquitectura financiera internacional que garantice que la financiación se invierta automáticamente para apoyar transiciones justas, inclusivas y equitativas para todos los países.
El actual sistema financiero mundial -creado originalmente para proporcionar una red de seguridad global durante las crisis- es uno en el que la mayoría de los países más pobres del mundo han visto cómo los pagos del servicio de su deuda se disparaban un 35% en 2022.  La “gran brecha financiera” sigue proliferando, dejando al Sur Global más expuesto a las crisis. Los países en desarrollo no disponen de los recursos que necesitan urgentemente para invertir en la recuperación, la acción por el clima y los ODS, por lo que están a punto de quedarse aún más rezagados cuando se produzca la próxima crisis, y tienen aún menos probabilidades de beneficiarse de las futuras transiciones, incluida la transición verde.
En noviembre de 2022, 37 de los 69 países más pobres del mundo se encontraban en situación de alto riesgo o ya estaban endeudados, mientras que uno de cada cuatro países de renta media, que acogen a la mayoría de los pobres extremos, corría un alto riesgo de crisis fiscal. En consecuencia, se calcula que el número de personas adicionales que caerán en la pobreza extrema en los países en situación o con alto riesgo de entrar en crisis por la deuda será de 175 millones en 2030, incluidos 89 millones de mujeres y niñas.
Incluso antes de la reciente subida de los tipos de interés, los países menos desarrollados que se endeudaban en los mercados internacionales de capital pagaban a menudo tipos de entre el 5% y el 8%, frente al 1% de muchos países desarrollados.


Ofertas de Estímulo de los ODS

El estímulo de los ODS pretende compensar las condiciones de mercado desfavorables a las que se enfrentan los países en desarrollo mediante inversiones en energías renovables, protección social universal, creación de empleo digno, sanidad, educación de calidad, sistemas alimentarios sostenibles, infraestructuras urbanas y transformación digital.
Aumentar la financiación en 500.000 millones de dólares al año es posible mediante una combinación de financiación en codiciones favorables y no financiación en condiciones comerciales de forma que se refuercen mutuamente.
Las reformas de la arquitectura financiera internacional forman parte integrante del Estímulo de los ODS.
Como se destaca en la Agenda de Acción de Addis Abeba, la financiación del desarrollo sostenible va más allá de la disponibilidad de recursos financieros. Los marcos políticos nacionales y mundiales influyen en los riesgos, determinan los incentivos, repercuten en las necesidades de financiación y afectan al coste de la financiación.

El Estímulo de los ODS destaca tres áreas de acción inmediata:

En primer lugar, abordar el elevado coste de la deuda y los crecientes riesgos de sobreendeudamiento, entre otras cosas convirtiendo los préstamos a corto plazo con altos intereses en deuda a largo plazo (más de 30 años) con tipos de interés más bajos.

En segundo lugar, aumentar masivamente la financiación asequible a largo plazo para el desarrollo, especialmente mediante el fortalecimiento de la base de capital de los bancos multilaterales de desarrollo (BMD), mejorando las condiciones de sus préstamos y alineando todos los flujos de financiación con los ODS.
En tercer lugar, ampliar la financiación de contingencia a los países necesitados, incluyendo la integración de cláusulas de catástrofes y pandemias en todos los préstamos soberanos, y emitir más automáticamente Derechos Especiales de Giro (DEG) en tiempos de crisis.

Papel central de las instituciones financieras internacionales

Las instituciones financieras internacionales siguen ocupando un lugar central en esta agenda. Los Bancos Multilaterales de Desarrollo (BMD) pueden actuar de tres maneras importantes y con urgencia inmediata.

En primer lugar, los BMD deben ampliar masivamente el volumen de préstamos, incluidos los préstamos en condiciones favorables. Esto puede lograrse aumentando sus bases de capital, aprovechando mejor el capital existente y aplicando las recomendaciones de la Revisión del Marco de Adecuación del Capital del G20, y recanalizando los Derechos Especiales de Giro (DEG) a través de los BMD. Mientras los países sigan necesitando recursos urgentes, el estímulo de los ODS también exigirá una nueva ronda de DEG.

En segundo lugar, los BMD deben mejorar las condiciones de sus préstamos, entre otras cosas mediante préstamos a más largo plazo, tipos de interés más bajos, más préstamos en moneda local y la inclusión de todos los países vulnerables en los programas de préstamos.

En tercer lugar, los BMD -así como todos los actores públicos y privados- deben incorporar explícitamente los ODS en sus planteamientos, sus operaciones y todas las etapas del proceso de préstamo, y las cláusulas sobre catástrofes y pandemias deben integrarse en todos los contratos de deuda para proporcionar un alivio inmediato en tiempos de crisis.

Esto significa adoptar un enfoque de transición, que alinee las inversiones con los ODS y al mismo tiempo tenga en cuenta los contextos específicos de cada país y de desarrollo, así como las compensaciones que puedan implicarse en el camino hacia una economía mundial más resiliente, justa e inclusiva. En el plano nacional, las Naciones Unidas también están dispuestas a prestar su apoyo, entre otras cosas mediante el fomento de la elaboración y aplicación de marcos nacionales de financiación integrados alineados con los ODS.

Los Estados miembros, incluido el Grupo de los Veinte (G-20), deben desempeñar su papel. Está claro que el Marco Común para el Tratamiento de la Deuda (MCC) del G-20 ha fracasado. El Estímulo de los ODS pide que se proporcione alivio inmediato a todos los países que lo necesiten, incluso mediante suspensiones de deuda, reperfilamientos, canjes y amortizaciones cuando sea necesario, así como la creación de un mecanismo permanente para abordar las dificultades de la deuda soberana. 

Como subrayó el Secretario General de la ONU, el estímulo de los ODS, aunque ambicioso, es factible: “Invertir en los ODS es a la vez sensato y factible: el mundo sale ganando, ya que las tasas de rentabilidad social y económica del desarrollo sostenible en los países en desarrollo son muy elevadas”.

Pero para que esto ocurra, “es fundamental la voluntad política urgente de tomar medidas concertadas y coordinadas para aplicar oportunamente este paquete de propuestas interconectadas.”

Se necesita urgentemente un Bretton Woods 2.0, tanto para cumplir la función para la que fue diseñado originalmente como para preparar al mundo, y a su población vulnerable, mientras nos adentramos en un terreno incierto.
El enlace al documento de Estímulo de los ODS es: https://www.un.org/sustainabledevelopment/wp-content/uploads/2023/02/SDG-Stimulus-to-Deliver-Agenda-2030.pdf

https://www.un.org/en/desa/un-secretary-general-calls-radical-transformation-global-finan-cial-system-tackle-pressing

Traducción: Susana Martín

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