Cinco razones por las que el BCE debe pasar a la acción climática ya!

El Banco Central Europeo debe endurecer las condiciones de crédito para proyectos ambientalmente insostenibles, y ofrecer tipos bajos de interés para proyectos que beneficien la transición verde

Susana Martín Belmonte

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, expuso el otro día en Mallorca las Implicaciones económicas y financieras del cambio climático, reconociendo que afecta a la estabilidad de precios y a la estabilidad financiera, que son competencia directa del banco central. El gobernador citó varios ejemplos de riesgo ambiental físico nacional, entre ellos, el de la contaminacion de la laguna del Mar Menor: al emprender modelos agresivos de agricultura intensiva en la zona, los residuos de los mismos que llegaron al Mar Menor resultaron en la multiplicación de las algas y en la muerte de todos los peces. Un desastre ambiental que también ha resultado en el estancamiento de los precios de la propiedad inmobiliaria en la zona, causando pérdidas de 4.000 millones de euros. Sin embargo, las ganancias por la nueva actividad agrícola solo supusieron 400 millones de euros (una décima parte de las pérdidas).

Christine Lagarde ya reconoció en 2022, cuando empezó la política anti-inflacionaria actual, esta relación entre riesgo medioambiental y estabilidad financiera e inflación y recientemente el BCE ha sido más explícito sobre la influencia de la amenaza climática en la estabilidad de precios y la estabilidad financiera. Sin embargo, de momento están haciendo poco por cambiar su política monetaria. Es decir, siguiendo con el ejemplo del Mar Menor, siguen dando crédito con las mismas condiciones a proyectos alineados con la transición, como rehabilitaciones energéticas de edificios, o la implantación de energías renovables, que a proyectos como los que causaron la castástrofe en el Mar Menor.

Le pedimos al Banco Central Europeo que endurezca las condiciones de crédito para proyectos ambientalmente insostenibles, y que dé mejores condiciones de crédito, con un tipo de interés más bajo, a proyectos verdes para acometer las inversiones necesarias para la transición.

Un clima estable, la biodiversidad, los ciclos del agua y otros recursos del planeta que necesitamos son condiciones esenciales para la vida humana y no hay nada que compense por su pérdida. Las pérdidas que se cifran en catástrofes ambientales son una amenaza existencial. Seguir financiando con el mismo tipo de interés las inversiones insostenibles y las sostenibles es como si ambos tipos de actividad tuvieran impactos equivalentes. Y no los tienen. Aquí están las 5 razones por las que el BCE debe pasar ya a una acción climática más decidida:

1.Cuanto antes, mejor

Ya cuando el BCE publicó los últimos test de stress fueron claros en que cuanto antes se actúe, menos se resentirá nuestra economía. Una transición rápida y ordenada es lo mejor, confirma Hernández de Cos en la ponencia ya mencionada. Sin embargo, recién presentado Plan para la naturaleza y el clima 2024-25 del BCE es bastante vago.

2. Interesa a nivel económico agregado

Tal como hemos visto, las pérdidas que generan las actividades medioambientalmente insostenibles superan con creces cualquier beneficio económico. Sabemos que en economía poner precio a los riesgos climáticos es una forma de desincentivarlos pero ¿y si el precio fuera impagable pero hasta que no ocurra la castástrofe no se va a saber?

3. Hay riesgos cruzados

El BCE calcula que podrá controlar los riesgos climáticos poniendo mayores requerimientos de capital a los bancos que financien una actividad potencialmente insostenible, por ejemplo, los cultivos intensivos del ejemplo del Mar Menor, y esto es algo que podría tener algún impacto. Pero, tal como vimos, las pérdidas alcanzaron sobre todo a los bancos que hipotecaban las viviendas de la zona costera, no solo a los que financiaron los cultivos instensivos. Esto es lo que se denomina “doble materialidad”, los impactos de las actividades que financia el banco en su propio balance y los impactos de las actividades que financia el banco en la realidad exterior. La dificultad de poner precio a la doble materialidad es claramente monumental. Por no mencionar que además puede que el importe de la inversión causante del problema sea muy inferior que el de las inversiones afectadas, como en el ejemplo del Menor, lo cual reduce la efectividad de este instrumento. Aún así, todo suma, y este tipo de políticas prudenciales serán muy bienvenidas cuando se desplieguen, que todo indica que no va a ser muy rápido.

4. Modelizar no basta y la supervisión prudencial, tampoco

El BCE espera tener mejores datos para pasar a la acción (a nivel prudencial). Todo pasa por actualizar sus modelos macro-económicos e incorporar los riesgos climáticos. Aunque es evidente la importancia de actualizar los modelos, es injustificable no hacer nada hasta que tal cosa sea posible, por dos razones: la primera es que los modelos del pasado servirán cada vez menos para predecir la inflación y la estabilidad financiera si los escenarios caóticos de catástrofes ambientales con pérdidas millonarias sin precedentes se siguen sucediendo; la segunda es que los cambios de tendencia (tipping points) que pueden darse a nivel climático, pueden dar al traste con cualquier modelo en cualquier momento, y estaríamos de nuevo en la casilla de salida, en lo que a modelos se refiere. El no tener datos ni modelos adecuados es una razón de peso para tomar una acción decidida y rápida propiciando la transición, no es una razón para no actuar.

5. No hay neutralidad

Las actividades insostenibles y sostenibles no se financian con las mismas reglas de juego. Hay estudios que prueban que, aunque el BCE buscara la neutralidad de mercado, los programas de refinanciación del BCE han resultado enormemente intensivos en carbono. La realidad es que las actividades insostenibles tienen mejores condiciones de financiación hoy por hoy, porque se basan en modelos de negocio más antiguos y consolidados (con menos riesgos de crédito). Pero sabemos que tenemos que rectificar el rumbo de la economía. Sabemos que hemos estado construyendo un modelo insostenible y que el cambio es necesario. En la situación actual, no actuar es el mayor peligro de todos, porque sabemos que vamos hacia un precipicio.

Pedimos al BCE que aplique un enfoque de precaución bien entendida y que empiece ya a facilitar mejores condiciones de financiación a las inversiones sostenibles que nos permitan transitar a un mundo seguro ambientalmente.

Y lo cierto es que es posible que no sea al BCE a quien más tengamos que convencer. Aunque desde la sociedad civil hemos señalado al BCE en el pasado la necesidad de tomar medidas, por ejemplo, con este informe que desde REVO apoyamos en 2022, sin embargo es destacable que casi todas las afirmaciones anteriores están respaldadas por la evidencia aportada por los propios bancos centrales del eurosistema. ¿Entonces, por qué la inacción? Quizá la explicación más acertada ante la falta de una acción decidida del BCE esté en los recientes ataques personales recibidos por los miembros de la directiva del BCE a causa de su sensibilidad hacia los temas ambientales, como se puede ver en este articulo de Político sobre Frank Elderson, en línea con los ataques que en EEUU se están perpetrando contra los inversores que siguen los criterios de sostenibilidad Ambiental, Social y de Gobernanza (ASG).

Sabemos que la transición a un modelo sostenible se tiene que producir y que cuanto antes, mejor, porque el cambio está ya en marcha. Solo hay que elegir entre el cambio que tendremos si no hacemos nada, que es el cambio climático y la desaparición masiva de especies, con sus consecuencias catastróficas para la especie humana, o el cambio de modelo que implica una transición ordenada que tiene que financiarse ya para ser una realidad.

Próximamente publicaremos un artículo sobre la política de un tipo de interés verde y otro sobre los planes de transición climática.

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