España forma parte de la COFFIS, coalición de países que se han comprometido a la eliminación gradual las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles.
La ciudadanía europea respalda las políticas de mitigación del cambio climático centradas en incentivos: subvenciones al transporte ferroviario o al aislamiento térmico de las viviendas..., mientras que rechaza las medidas que implican nuevos impuestos a actividades contaminantes: uso del automóvil o el consumo de carne....
la UE debe mantener la capacidad de responder a los nuevos desafíos y cumplir con sus compromisos en materia de derechos humanos, incluso mediante préstamos comunes para financiar bienes públicos europeos y mundiales. Garantizar que dicha deuda esté respaldada por auténticos recursos propios no solo es una cuestión de prudencia fiscal, sino también esencial para construir una Unión más fuerte y resiliente.
La propuesta ha sido presentada durante la IV Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Financiación para el Desarrollo que se ha celebrado en Sevilla.
En un mundo donde el capital y los ricos pueden cruzar las fronteras libremente, la cooperación internacional es la única manera de que los gobiernos garanticen que las corporaciones multinacionales y los ultrarricos pagan impuestos justos.
Nuestros resultados demuestran que la secuencia de instrumentos de política tiene un impacto significativo en la adopción de ecoinnovaciones por parte de las empresas. Comenzar con zanahorias—subvenciones o deducciones fiscales—y seguir con palos—impuestos ambientales—maximiza la eficacia de las políticas medioambientales a la vez que minimiza los costes.
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