El Gobierno de Illa no ve factible asumir la recomendación de los expertos de Catalunya para reducir las emisiones en 2030 y, contraviniendo la ley, se lava las manos a la hora de tener una hoja de ruta para los 20 años siguientes. En cambio, aprueba un plan de grandes infraestructuras para 2050 sin valoración ecológica. Necesitamos un cambio de paradigma, y también un pacto de pais