Es absurdo considerar la defensa como sostenible cuando la huella de carbono de la guerra de Ucrania o el genocidio en Gaza superan la de muchos países enteros.
Para muchos consumidores europeos, es probable que esto signifique un aumento gradual de los precios y, potencialmente, decisiones de compra más conscientes del clima.
El Parlamento catalán ha aprobado las líneas maestras de lo que debemos hacer como país para abordar la crisis climática y alcanzar el nivel de carbono cero de 2050
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