Es absurdo considerar la defensa como sostenible cuando la huella de carbono de la guerra de Ucrania o el genocidio en Gaza superan la de muchos países enteros.
En un momento en que prima la seguridad sobre la política climática, como si ambas cosas fueran contrapuestas, aparece un informe del gobierno alemán según el cuál el cambio climático es una amenaza a la supervivencia de la UE, vinculando así ambos conceptos.
Usamos cookies para asegurar que te damos la mejor experiencia en nuestra web. Si continúas usando este sitio, asumiremos que estás de acuerdo con ello.AceptarRechazarPolítica de privacidad