El Tren-tram no es la barrera. El problema es nuestra barrera, nuestra resistencia a imaginar un futuro distinto. La infraestructura que proponemos es la herramienta técnica, pero el objetivo es profundamente humano
El artículo debate dos enfoques para descrecer la economía: cambios personales voluntarios (bottom-up) frente a reformas estatales profundas (top-down) para limitar el crecimiento y combatir el capitalismo.
Es absurdo considerar la defensa como sostenible cuando la huella de carbono de la guerra de Ucrania o el genocidio en Gaza superan la de muchos países enteros.
La reciente sucesión de tragedias ferroviarias en nuestro país ha dejado una herida abierta en la sensibilidad ciudadana. Sin embargo, como sociedad, nos enfrentamos a una disyuntiva crítica: ¿responderemos desde el sesgo emocional de la tragedia o desde el rigor de los datos y los hechos?
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