Tenemos la transición enrocada por la poca valentía política para aceptar las consecuencias de hacer el camino y por ciertos colectivos que piensan que, si la economía colapsa, todo irá mejor
La insensibilidad es total: se siguen haciendo presupuestos que construyen carreteras y estructuras de hormigón, cuando lo que toca es fortalecer la movilidad ferroviaria, poner puntos de carga de coches eléctricos, impulsar la rehabilitación energética de viviendas y las comunidades energéticas, etc.
En una crisis de oferta la alternativa no es aumentar la oferta y solo queda la demanda para cambiar el mercado de arriba abajo. Las directivas europeas reconocen un papel activo a los consumidores a través de su derecho a participar, directamente o mediante agregadores independientes, en los mercados energéticos
Es la estimación que hace una prestigiosa empresa noruega de investigación energética. Muchos operadores europeos están cerrando o paralizando la producción de estos materiales.
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