Hoy, la dependencia del gas, las reglas de formación de precios de la energía y la falta de una política energética común, han acabado con el sueño de la autosuficiencia energética de Europa.
El aprovechamiento de lo existente para cubrir las necesidades de edificación futuras no es una quimera: los mecanismos están en marcha, pero se necesita una coordinación y formación tanto de la ciudadanía como del sector especializado.
Mientras la Unión Europea trate esta crisis del gas únicamente como una crisis de suministro y no como una crisis de modelo energético basado en la dependencia de las importaciones energéticas y en la falta de una política energética común, la insignificancia geopolítica de Europa irá en aumento
El artículo que nos ocupa ha despertado nuestras alarmas porque desarrolla el marco perfecto para un enfoque que todavía no está presente en España de modo reseñable, pero muy pronto puede estarlo: el del nacionalismo energético de corte reaccionario
Usamos cookies para asegurar que te damos la mejor experiencia en nuestra web. Si continúas usando este sitio, asumiremos que estás de acuerdo con ello.AceptarRechazarPolítica de privacidad