Mientras la Unión Europea trate esta crisis del gas únicamente como una crisis de suministro y no como una crisis de modelo energético basado en la dependencia de las importaciones energéticas y en la falta de una política energética común, la insignificancia geopolítica de Europa irá en aumento
La última edición del BP Statistical Review no deja lugar a dudas: El consumo de energía primaria aumentó casi un 6% y las emisiones de CO2 un 5,7%. Pero las medidas anti-crisis incentivan el consumo de combustibles fósiles
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