Vivimos un momento en el que se está gestando una nueva genética de los negocios. Este cambio supone una oportunidad para dar respuesta a las necesidades globales de la Agenda 2030
Estamos hablando de medidas difíciles de encajar por los políticos debido a su elevado coste electoral, por los ciudadanos por su notable esfuerzo de aplicación y por la economía porque supone, simple y llanamente, ponerlo todo patas arriba.
Hay que ser realistas: no se puede hablar ya de un aumento de 1,5 ºC de aquí a finales de siglo. Ese límite está al caer y hay responsables: «Los intereses económicos de unos pocos poderosos nos están llevando al desastre», precisa Jaume Osete.
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