La política climática no es un gasto discrecional sino una puesta en común colectiva de riesgos, según un estudio de la Universidad de Viena, que sostiene que, a medida que proliferan los desastres naturales, actúa como un sistema de seguro público que protege las economías y las sociedades.
Si se pasa de la política del escaparate y el lujo a la política de asegurar las necesidades básicas de movilidad, y si se cumplen las entregas de los nuevos trenes previstos para 2026, la situación mejorará sustancialmente al finalizar este año.
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