Es absurdo considerar la defensa como sostenible cuando la huella de carbono de la guerra de Ucrania o el genocidio en Gaza superan la de muchos países enteros.
La reciente sucesión de tragedias ferroviarias en nuestro país ha dejado una herida abierta en la sensibilidad ciudadana. Sin embargo, como sociedad, nos enfrentamos a una disyuntiva crítica: ¿responderemos desde el sesgo emocional de la tragedia o desde el rigor de los datos y los hechos?
Gales, aprobó en 2015 la Ley de Bienestar de las Generaciones Futuras y creó una nueva institución: el Comisionado para el Bienestar de las Generaciones futuras.
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