Mediterráneo inquietante

Josep Cabayol y Siscu Baiges 19/06/2019

En el conjunto de la cuenca del Mediterráneo, ya se ha superado el grado y medio de aumento de tº. Pronostican un aumento de hasta 2,2 grados hacia el 2040.

En los informes del The Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), la cuenca mediterránea ocupa un espacio reducido. Contrariamente, los datos de los países de la orilla norte –no los hay fidedignos de la sur– son inquietantes. Lo muestran los datos de Catalunya, donde la temperatura aumenta 0,25 grados cada década desde 1950. Y también donde, en los últimos 25 años, ha subido 1 grado –0,40 cada decenio–. En total y desde los años 50 del siglo pasado, ha subido 1,6 grados,  1,1 en el conjunto del planeta.

Fue precisamente por los datos de la orilla norte que se decidió crear el Mediterranean Experts on Climate and Environmental Change (MedECC) en el 2015. Estudian los factores que impactan en el Mediterráneo, como los recursos alimentarios, el aumento de la desertización, cambios en el uso del suelo, la contaminación, los ecosistemas, la disminución de la biodiversidad, las especies invasivas. La variabilidad climática empeora la disponibilidad de agua, los ecosistemas, la alimentación. Todo ello desplaza personas y afecta la salud y la seguridad, en especial de las mujeres, niñas y niños.PUBLICIDAD

Algunos datos de partida del MedECC:

Temperatura: en el conjunto de la cuenca ya se ha superado el grado y medio de aumento. Pronostican un aumento de hasta 2,2 grados hacia el 2040.

Lluvia: el peor escenario apunta a que puede haber una disminución media del 20 al  25% de precipitaciones entre abril y septiembre. En el sur de la cuenca está clara, pero no tanto en el norte, donde hay zonas como el sur de Italia y el sur de España donde sí es muy evidente, pero no en Catalunya, por ejemplo.

Agua: disminuyen los recursos de agua dulce. Debido al aumento de la temperatura habrá mucha más demanda para irrigación, tanto en el norte como muy especialmente en el sur y quedará comprometida la cantidad de agua disponible para la población.

Alimentación: aumenta la demanda y disminuye la producción de cultivos, peces y ganado. También disminuye la calidad de las cosechas y aumentan los desequilibrios regionales en seguridad alimentaria y dependencia de las importaciones.

El Mediterráneo está amenazado por varios riesgos que se derivan de la variabilidad climática. La calidad del aire, del suelo y del agua se deteriora. Hay conflictos de uso de agua y por la tierra. Aumentan los riesgos de inundaciones y sequías. El cambio climático repercute en la aparición de enfermedades transmitidas por vectores –mosquitos– y agua. Las alergias al polen se expanden. Las enfermedades relacionadas con el calor y las víctimas mortales son más frecuentes. Las condiciones sanitarias pueden deteriorarse debido a la situación social y política. Los conflictos sociales pueden agravarse por sequías. Los conflictos derivados de la lucha por los recursos escasos, agua, alimento, energía, especialmente en el sur pero también en el norte y, por acontecimientos climáticos repentinos, están causando desplazamientos forzados y pueden conducir a migraciones humanas a gran escala.
Las soberanías energética y alimentaria serán claves. El futuro depende de la colaboración entre ambas orillas, del aprendizaje mutuo, bidireccional, para construir nuevas infraestructuras y prácticas locales adecuadas a ambas partes. 

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190618/mediterraneo-inquietante-articulo-opinion-josep-cabayol-y-siscu-baiges-7511578

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