La idea que hay detrás es tan simple como errònea: asume que la Tierra debería estar poblada por bosques y que los pastos y sabanas son el resultado de la degradación y de la deforestación inducida por los humanos.
Este verano en plena ola de calor costaba encontrar cubitos en chiringuitos y supermercados, una pequeña cata, una metáfora, de lo que irá viniendo de forma creciente
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