Tenemos la transición enrocada por la poca valentía política para aceptar las consecuencias de hacer el camino y por ciertos colectivos que piensan que, si la economía colapsa, todo irá mejor
La insensibilidad es total: se siguen haciendo presupuestos que construyen carreteras y estructuras de hormigón, cuando lo que toca es fortalecer la movilidad ferroviaria, poner puntos de carga de coches eléctricos, impulsar la rehabilitación energética de viviendas y las comunidades energéticas, etc.
La politóloga Arantxa Mendiharat defiende la toma de decisiones por grupos de personas elegidas al azar para evitar la crispación política y avanzar en asuntos complejos como la crisis climática
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