Para reducir la dependencia energética en tiempos de guerra (y no solo) no basta con apagar la caldera. Un grupo de investigadores aboga por la apuesta de sistema basado en una alimentación ecológica, de proximidad, baja en carne y pescado
El cambio climático socava (ya lo está haciendo) la soberanía alimentaria. Y la guerra acentúa estos riesgos. Existe un serio riesgo de un shock en los mercados globales
La crisis del mar Menor o el robo del agua en Doñana aumentan la presión sobre los agricultores, que ven cómo los hipermercados europeos, y ahora también algunas cadenas presentes en España, les piden que rindan cuentas
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