El futuro del trabajo. Experimentos con la renta básica universal

Repasamos los pros y contras de esta medida, así como algunos de los ejemplos reales que se han implementado

Miguel Ángel García Vega, 27/05/2019

Entre la deriva y el naufragio utilizando ese lenguaje tallado en piedra que emplean a veces los economistas casi todos admiten que la avalancha tecnológica que vive el mercado laboral dejará “perdedores”. Las heridas profundas las sentirán quienes no sean capaces de adaptar sus conocimientos al mundo digital.

La falta de estas habilidades tecnológicas, de esta alfabetización tecnológica va a provocar con toda seguridad un paro estructural en España del 12% o 15%”, augura Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI). De ahí no se podrá bajar. “Garantizar aquello que en los años sesenta se llamó el pleno empleo hoy es una entelequia”, asume el economista Jordi Arcarons. Y detrás de esos números y esas palabras habita la existencia, cada vez más difícil, de miles de familias. Hay que hacer algo. “El cuidado de los excluidos es una prioridad”, defiende Ontiveros.

Una de las vías para construir un puente que mitigue la fractura es la renta básica. En su materia más prístina es un pago universal (para todos los miembros de una comunidad), incondicional (sin tener en cuenta riqueza e ingresos) e ilimitado en el tiempo. Pero existen infinidad de modelos que se están probando en Finlandia, Kenia, India, Utrech, Namibia o Barcelona. Su gramática se dicta entre el ensayo y el error.

Para el 80% de la población su renta resultaría más alta y para el 20%, más baja

Los resultados preliminares del experimento finlandés (dar 560 euros al mes sin condiciones a un grupo de parados a lo largo de 2017 y 2018) vierten oscuridad y luz. La empleabilidad no mejoró pero sí la autoestima, la salud y la esperanza. Esa que da saber que entrará seguro dinero en casa. Más cerca, en España, todavía faltan por llegar las conclusiones de la capital catalana, donde unas 1.000 familias de barrios con pobreza crónica reciben una renta media de 568 euros al mes. Sin embargo, Daniel Raventós, doctor en Ciencias Económicas y presidente de la Red de Renta Básica, revela uno de los primeros hallazgos: “Se está constatando una mejora de la salud mental”.

Dentro del batiburrillo en el que, sobre todo los políticos, han convertido el concepto de renta básica “se ha demostrado que solo funciona la universal”, subraya el economista Lluís Torrens. “La renta mínima condicionada [como la del M5S italiano, que al final se ha quedado convertida en un subsidio de paro por un máximo de 780 euros] resulta ineficiente porque tiene problemas de acceso debido a la burocracia y, en nuestro caso, a la descentralización autonómica”.

https://retina.elpais.com/retina/2019/05/23/tendencias/1558604960_131884.html

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