17.10.2026
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El Marco Financiero Plurianual, presupuesto europeo 2028-2034: las cuentas no cuadran

Estamos hablando de casi 2 billones de euros de dinero público, lo que plantea interrogantes fundamentales: ¿qué decidimos financiar?, ¿qué estamos dispuestos a recortar? y ¿servirá realmente el dinero destinado a proteger y restaurar la naturaleza para lograr ese objetivo?

Artículo original en New Leaf. EEB

El Marco Financiero Plurianual (MFP) destinará un 35% a proteger el clima y el medio ambiente, pero ¿un 35 % de qué exactamente?

Esta semana, los líderes de la UE han estado negociando en Bruselas el próximo presupuesto a largo plazo del bloque, definiendo cómo invertirá Europa cerca de 2 billones de euros entre 2028 y 2034. Una de las grandes cuestiones es: ¿qué parte debería destinarse a proteger el clima y el medio ambiente? La propuesta actual contempla al menos un 35 %. Suena prometedor, ¿verdad?

Pero hay un detalle importante. Según un análisis de T&E, hasta un 8 % del presupuesto total de la UE podría contabilizarse para alcanzar dicho objetivo sin realizar ninguna contribución significativa a la protección del clima o del medio ambiente. Esto dejaría solo alrededor de un 27 % que contribuiría realmente a los objetivos medioambientales. Conforme a las normas propuestas, el 40 % del gasto en movilidad militar podría considerarse «verde», incluso cuando financia carreteras o vehículos propulsados ​​por combustibles fósiles. Lo mismo ocurre con la extracción de materias primas críticas, incluidas aquellas destinadas a las industrias de defensa y aeroespacial.

Y eso no es todo. El principio de la UE de «no causar un perjuicio significativo» (Do No Significant Harm) debería evitar que el dinero de los contribuyentes financie proyectos que dañasen el clima o el medio ambiente. Sin embargo, existen lagunas que podrían permitir que inversiones perjudiciales —incluidos ciertos proyectos relacionados con combustibles fósiles— reciban financiación de la UE.

La contabilidad creativa no va a proteger el planeta. Cuando hablamos de casi 2 billones de euros de dinero público, las definiciones importan. Un objetivo de gasto medioambiental solo tiene valor en la medida en que genera beneficios para el medio ambiente. Además, los ciudadanos de la UE deberían poder confiar en que sus impuestos, destinados a proteger nuestro futuro, se invierten realmente en soluciones concretas para la triple crisis: la crisis climática, la crisis de la naturaleza y la crisis de la contaminación.

¿EL FUTURO DE EUROPA, CONDICIONADO POR EL PRESUPUESTO?

Si el pastel es más pequeño, los trozos también lo serán. Algunos gobiernos de la UE presionan para reducir el próximo presupuesto a largo plazo del bloque, lo que ejerce una presión aún mayor sobre la financiación de la transición ecológica. La propuesta de la Presidencia irlandesa recortaría en 3000 millones de euros la financiación destinada a la transición ecológica y la descarbonización; al mismo tiempo, reduciría en 24 000 millones de euros el mecanismo propuesto por la UE —que podría asumir algunas de las funciones del programa LIFE.

¿Y qué ocurre con la naturaleza? La propuesta de la Comisión elimina el objetivo actual de destinar el 10 % del presupuesto a la biodiversidad y privaría al programa LIFE —el único programa de la UE dedicado exclusivamente al medio ambiente— de su carácter independiente y de su presupuesto garantizado. El Parlamento Europeo y los ministros de Medio Ambiente han expresado su apoyo a una financiación específica para el programa LIFE, pero queda por ver si esto se traducirá en fondos reales.

Y no se trata solo de la naturaleza. Los recortes propuestos también reducirían en torno a un 30 % la financiación de Agora EU, el programa que apoya a la sociedad civil, a los medios de comunicación independientes y a la cultura. En una carta conjunta suscrita por más de 600 organizaciones, diversos grupos de la sociedad civil advierten que este ahorro supondría apenas el 0,2 % del presupuesto de la UE, al tiempo que pondría en peligro la resiliencia democrática de Europa.

Sigamos el rastro del dinero. Europa se enfrenta a un déficit anual de inversión medioambiental superior a los 18 000 millones de euros; sin embargo, los Estados miembros destinan cada año entre 34 000 y 48 000 millones de euros —según las estimaciones— a subvencionar actividades que contaminan y degradan la naturaleza. Entretanto, los ministros de Medio Ambiente han reafirmado su compromiso con la naturaleza de cara a la cumbre de la ONU sobre biodiversidad, a pesar de que varios gobiernos presionan para aplicar nuevos recortes en el presupuesto de la UE.

Artículo original en New Leaf EEB

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