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Luces y sombras del Plan de la Comisión Europea para acelerar la transición energética por el conflicto en Irán

Valoración de las propuestas de la Comisión para hacer frente al aumento de los precios de los combustibles fósiles en el contexto de la guerra en Irán

La Comisión Europea presentó ayer su plan de aceleración, un documento con recomendaciones para abordar el aumento de los precios de la energía en el contexto de crisis provocada por el conflicto de la guerra Irán.

Hay indicios de que la UE ha aprendido de la última crisis energética, cuando se gastaron unos 540.000 millones de euros en proteger a los consumidores del aumento de precios sin abordar la causa fundamental: la dependencia de los combustibles fósiles. En esta ocasión, el énfasis en la reducción del consumo de combustibles fósiles mediante la electrificación y el ahorro energético es el camino correcto, al igual que el reconocimiento de que las medidas de alivio a corto plazo no deben socavar la descarbonización a largo plazo.

“Pero estas lecciones aún existen solo en teoría, no en la práctica. Mientras las compañías petroleras y gasísticas siguen beneficiándose de los altos precios sin impuestos extraordinarios sobre las ganancias, demasiados gobiernos siguen optando por exenciones fiscales al diésel y la gasolina para mitigar los altos precios; un enfoque costoso, sin un enfoque social específico y que no nos ayudará a reducir el consumo de combustibles fósiles. Sin ir más lejos, el Gobierno Español ha optado por rebajar el IVA a la gasolina y al diesel de forma indiscriminada. Los pagos directos a los ciudadanos y el apoyo a la inversión serían más eficientes, tendrían un mayor impacto social y serían mejores para el clima.

Medidas que consideramos acertadas: la electrificación y el ahorro energético

Valoramos positivamente el mayor énfasis que el plan pone en la reducción del consumo de combustibles fósiles. Entre los elementos clave que se destacan:

  • Fuerte  impulso a la electrificación,  incluyendo bombas de calor, electrificación industrial y mejores ratios de precios entre la electricidad y los combustibles fósiles.
  • Ahorro energético a gran escala   en edificios, centrado en mejoras de eficiencia, mediante nuevos modelos de inversión desarrollados a través del Consejo de Inversión para la Transición Energética y la Coalición de Financiación de la Eficiencia Energética.
  • Expansión de  la calefacción basada en energías renovables , reduciendo el consumo de gas en edificios e industria.
  • Ayudas para  hogares vulnerables , incluyendo vales de energía, arrendamiento social y protección contra la desconexión del suministro eléctrico.
  • Reforma de los impuestos sobre la electricidad  y las tarifas de red, con el objetivo de hacer que la electricidad sea más asequible que los combustibles fósiles.
Deficiencias en los beneficios extraordinarios y la inversión

Como ya hemos mencionado anteriormente, las subvenciones a los combustibles fósiles: si bien se presentan como «temporales», la Comisión deja abierta la posibilidad de que los Estados miembros reduzcan aún más los impuestos sobre los combustibles fósiles. Las subvenciones a los precios de los combustibles fósiles son costosas y a menudo ineficaces, ya que pueden aumentar la demanda general y mantener los precios elevados. Además, no benefician a quienes más lo necesitan. Una alternativa más eficaz sería el apoyo directo a los ingresos de los hogares vulnerables, que puede proporcionar un alivio inmediato sin distorsionar las señales de precios ni reforzar la dependencia de los combustibles fósiles.

Si bien la Comisión reconoce que los Estados miembros pueden gravar los beneficios extraordinarios de las empresas de petróleo y gas, deja la decisión enteramente en manos de los países miembros. No existe un marco común en la UE que garantice que estos beneficios se graven de forma coherente o se reinviertan durante la transición, a pesar de las peticiones de los gobiernos y la sociedad civil.

En el plan se encuentran a faltar de detalles sobre cómo se implementarán los objetivos clave. Si bien la electrificación, en particular mediante bombas de calor, se identifica como fundamental, el plan no incluye líneas de financiación específicas de la UE ni medidas vinculantes para garantizar su implementación a la escala requerida. Incluso permite la reutilización de los Fondos de Recuperación y Resiliencia para inversiones en calefacción y transporte, así como la prórroga de su plazo de gasto.

La estrategia depende en gran medida de la movilización de capital privado, a pesar de las importantes necesidades de inversión estimadas en unos 660.000 millones de euros anuales hasta 2030. Una mayor inversión pública directa, en particular en edificios e infraestructuras energéticas, podría contribuir a acelerar el progreso allí donde los incentivos del mercado siguen siendo insuficientes.

Lo negativo: medidas débiles del lado de la demanda, fuerte enfoque en la energía nuclear

Algunas de las herramientas más eficaces para reducir rápidamente la demanda de petróleo (como el teletrabajo, los incentivos al transporte público y la infraestructura ciclista) han desaparecido de la versión final. El ahorro energético también ha perdido relevancia en comparación con los borradores anteriores. Si bien sigue presente, ahora se encuentra diluido en diferentes secciones en lugar de ser tratado como un pilar fundamental, lo que significa que la eficiencia energética no recibe la atención que merece en un contexto de crisis.

Al mismo tiempo, el plan otorga una atención notable a la energía nuclear, incluso mencionando pequeños reactores modulares. Como señaló un periodista durante la rueda de prensa, esto resulta absurdo y fuera de lugar en un paquete destinado a brindar alivio a corto plazo.

Una prueba estructural para la política energética de la UE

la Comisión considera esta crisis un punto de inflexión para el sistema energético europeo, y estamos de acuerdo. La verdadera cuestión es si este plan se traducirá en acciones concretas o si los gobiernos seguirán recurriendo a soluciones a corto plazo, como las exenciones fiscales al diésel y al gas, que nos dejan expuestos a futuras crisis.

La Comisión considera la crisis actual como un punto de inflexión para el sistema energético europeo y la dirección que debe tomar la UE es clara: reducir el consumo de combustibles fósiles mediante la electrificación y el ahorro energético.

Sin embargo, la eficacia del  plan AccelerateEU ​​dependerá de si estas ambiciones se traducen en acciones concretas a nivel nacional y reducen realmente la dependencia estructural de Europa de los combustibles fósiles, en lugar de seguir gestionando sus consecuencias crisis tras crisis.

Posicionamiento de Revo en base al documento publicado por EEB

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