Este post es un resumen del artículo de perspectiva científica «Principles for a post-growth scenario of ambitious mitigation and high human well-being«, publicado en Nature Climate Change. El artículo está liderado por el investigador Aljoša Slameršak (ICTA-UAB) en colaboración con destacados académicos de la economía ecológica y las ciencias del clima como Vivien Fisch-Romito, Jason Hickel, Jarmo S. Kikstra, Joel Millward-Hopkins, Yannick Oswald y Julia Steinberger.
1. INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO CRÍTICO
El debate internacional sobre el cambio climático y las estrategias globales de mitigación ha estado dominado históricamente por un paradigma omnipresente: la necesidad de sostener un crecimiento económico continuo (medido a través del Producto Interior Bruto o PIB) mientras se descarboniza la economía a un ritmo acelerado. Este enfoque, conocido formalmente como «crecimiento verde» o «desacoplamiento absoluto», es la columna vertebral de los Modelos de Evaluación Integrada (IAM, por sus siglas en inglés) utilizados por instituciones globales como el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático).
Sin embargo, Slameršak et al. (2026) argumentan de manera contundente que este paradigma enfrenta contradicciones insalvables. El crecimiento económico, por su propia naturaleza capitalista, tiende a incrementar la demanda global de energía, suelo, agua y materiales. Al imponer una trayectoria de crecimiento infinito en las economías nacionales —especialmente en los países de ingresos altos que ya operan muy por encima de sus límites ecológicos estructurales—, los escenarios tradicionales se ven obligados a depender de suposiciones tecnológicas extremas e hipotéticas. Para cumplir con las metas del Acuerdo de París (limitar el calentamiento a 1,5 °C o bien por debajo de los 2 °C), los modelos clásicos introducen de forma masiva tecnologías de emisiones negativas que aún no están probadas a gran escala, tales como la Captura y Almacenamiento de Carbono con Bioenergía (BECCS) o la Captura Directa de Aire (DAC). Estas tecnologías conllevan graves riesgos colaterales, como la conversión masiva de tierras agrícolas y forestales, la pérdida de biodiversidad y crisis de seguridad alimentaria en el Sur Global.
Frente a esta encrucijada, la corriente de pensamiento del post-crecimiento (post-growth) y el decrecimiento (degrowth) surge como una alternativa rigurosa. En lugar de priorizar la acumulación de capital y la expansión del PIB para luego intentar resolver la crisis ecológica con «parches tecnológicos», esta perspectiva propone el camino inverso: reorganizar la estructura económica de forma democrática y deliberada para estabilizar y reducir el uso de energía y recursos materiales en los países ricos, garantizando simultáneamente los derechos sociales fundamentales y los niveles más altos de bienestar humano.
El objetivo central de este artículo en Nature Climate Change no es presentar un escenario numérico definitivo y completamente modelizado, sino establecer el marco conceptual y los cinco principios fundamentales que deben guiar la construcción y el modelado de futuros escenarios de post-crecimiento. Los autores critican que, hasta la fecha, incluso los escenarios que incorporan elementos de suficiencia energética se quedan cortos y no aplican de forma sistemática e integrada los principios de una transición económica estructural.
2. LAS LIMITACIONES ESTRUCTURALES DE LOS MODELOS CLÁSICOS (IAMs)
Para comprender la urgencia de los principios del post-crecimiento, los autores desglosan los fallos metodológicos de los modelos tradicionales de evaluación integrada:
- La falacia de la utilidad basada en el consumo monetario: Los IAM convencionales asumen que el bienestar humano es una función directa de la utilidad del consumidor, la cual se maximiza a medida que aumenta el consumo de bienes de mercado. Por ende, los algoritmos de optimización económica equiparan de forma automática el crecimiento del PIB per cápita con el progreso social. Los autores demuestran que el PIB mide el valor monetario de la producción total del mercado, pero es completamente ciego frente a qué se produce (armamento, bienes de lujo de élite frente a hospitales o transporte público), cómo se distribuye (concentración de la riqueza) y si dicha producción satisface o destruye las bases de la vida planetaria.
- La dependencia extrema en la optimización de costes mínimos: La mayoría de los modelos operan bajo un paradigma de equilibrio general orientándose al coste operativo más bajo para el sistema energético general. Esto tiende a postergar acciones de transformación social profunda y favorece soluciones técnicas tardías y masivas (tecnologías de emisiones negativas especulativas en la segunda mitad del siglo) debido a las tasas de descuento financiero aplicadas.
- La perpetuación de las asimetrías coloniales e internacionales: Al forzar proyecciones de crecimiento globalizado estándar (como las Rutas Socioeconómicas Compartidas o SSP), los modelos asumen que el Norte Global mantendrá niveles desproporcionados de consumo de recursos y flujos financieros, forzando al Sur Global a seguir un patrón de desarrollo extractivista y dependiente.
3. LOS CINCO PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL POST-CRECIMIENTO
El núcleo de la propuesta científica de Slameršak et al. se articula en torno a cinco pilares de diseño socioeconómico. Estos principios deben integrarse de forma endógena e interactiva en las nuevas herramientas de modelización climática:
Bienestar basado en Necesidades Humanas (Acceso universal directo)Suficiencia Ecológica (Límites al consumo no esencial y suntuario)Reducción de Desigualdades (Redistribución y justicia social)Reorganización de la Economía (Reducción de sectores nocivos)Convergencia Norte-Sur (Reparación climática e intercambio justo)
Principio I: El Bienestar Humano desligado del Crecimiento Monetario
El bienestar no debe ser un subproducto secundario del crecimiento, sino el objetivo explícito y directo de la planificación económica. Los autores proponen reemplazar las métricas de utilidad agregada por el enfoque de las Necesidades Humanas Básicas. El bienestar social de una población se evalúa según el acceso efectivo, universal y garantizado a sistemas de provisión fundamentales:
- Vivienda digna, climatizada y energéticamente eficiente.
- Atención médica universal y de alta calidad.
- Educación pública y sistemas de cuidado accesibles.
- Sistemas de transporte colectivo de bajas emisiones.
- Nutrición adecuada, agua potable y saneamiento básico.
- Electricidad y conectividad limpia.
La literatura científica reciente citada en el texto demuestra de forma empírica que es viable alcanzar niveles excepcionales de salud, longevidad y satisfacción vital con una fracción muy pequeña de la energía y los recursos que actualmente consumen las naciones industrializadas, siempre y cuando estos recursos se canalicen directamente a los sistemas públicos de provisión de necesidades y no al mercado suntuario.
Principio II: Suficiencia (Sufficiency)
La suficiencia se define como el establecimiento de límites máximos y mínimos para el consumo de energía y materiales, garantizando que todo ser humano tenga acceso a lo necesario para una vida digna (el suelo social), mientras se frena el sobreconsumo destructivo de las clases más ricas (el techo ecológico).
En términos de modelado climático, la suficiencia implica redefinir la demanda energética global a la baja a través de cambios estructurales en los estilos de vida y las infraestructuras: reducción de los vuelos comerciales internacionales, limitación de los vehículos privados de gran tamaño (SUVs) en favor de ciudades transitables a pie y transporte público, reducción del tamaño medio de las viviendas suntuarias y fomento de dietas basadas principalmente en plantas, disminuyendo drásticamente la ganadería industrial.
Principio III: Reducción Radical de las Desigualdades
Un escenario de post-crecimiento es impracticable bajo los niveles actuales de concentración de la riqueza. Si la economía agregada deja de expandirse en términos de volumen monetario neto para proteger la biosfera, la única forma de elevar los estándares de vida de las poblaciones vulnerables y erradicar la pobreza es a través de una redistribución radical de los ingresos y de la riqueza.
Los autores proponen mecanismos concretos que deben ser simulados en los escenarios económicos:
- Límites máximos a los ingresos y la riqueza: Impuestos altamente progresivos sobre la renta, las corporaciones y los patrimonios multimillonarios.
- Garantías de ingresos mínimos: Implementación de esquemas de empleo garantizado por el Estado en sectores de transición ecológica y de cuidados.
- Compresión de la brecha de ingresos: Reducción de la distancia salarial dentro de las empresas y corporaciones.
La redistribución mitiga la presión ecológica debido a que los sectores con mayores ingresos tienen una huella de carbono per cápita órdenes de magnitud superior a la media global. Reducir el poder adquisitivo de las élites globales libera un «espacio de carbono» crítico para el desarrollo de los sectores desfavorecidos.
Principio IV: Reorganización y Reorientación de la Estructura Económica
El post-crecimiento no implica «producir menos dentro del mismo sistema económico» (lo cual causaría una recesión caótica y desempleo masivo), sino transformar estructuralmente qué se produce, quién lo produce y bajo qué condiciones.
La economía debe dividirse sectorialmente:
- Sectores que deben decrecer drásticamente: La industria armamentística, la aviación comercial masiva, la moda rápida (fast fashion), la publicidad corporativa orientada al sobreconsumo, la producción de automóviles privados de combustión, los plásticos de un solo uso y la ganadería intensiva.
- Sectores que deben expandirse activamente: La infraestructura de energías renovables, la agroecología de proximidad, los servicios de salud y educación pública, la rehabilitación energética de viviendas, la reparación de ecosistemas y el transporte ferroviario.
Para evitar crisis de desempleo durante este proceso de contracción selectiva, los autores defienden la introducción en los modelos de una reducción de la jornada laboral (por ejemplo, semanas laborales de 4 días o 30 horas) sin reducción salarial para las clases bajas, redistribuyendo el trabajo socialmente necesario de forma equitativa.
Principio V: Convergencia Norte-Sur y Justicia Global
El marco global debe reconocer la deuda ecológica histórica que el Norte Global ha contraído con el Sur Global debido a siglos de colonialismo y desposesión de recursos. Un escenario de mitigación climática justo exige una convergencia económica y biofísica:
- Las economías de ingresos altos del Norte Global deben iniciar una contracción rápida y planificada de su uso metabólico de recursos y energía para reducir de inmediato sus presiones ecológicas absolutas.
- Las naciones del Sur Global, que históricamente han contribuido de manera marginal al calentamiento global pero sufren sus consecuencias más severas, deben disponer del derecho de aumentar el uso de recursos y energía en la medida necesaria para construir sus infraestructuras públicas, erradicar la pobreza y maximizar el bienestar de sus poblaciones.
Esto requiere detener el intercambio ecológico desigual (donde el Sur exporta materias primas baratas y mano de obra precarizada al Norte) y establecer transferencias masivas de tecnología limpia y financiación climática sin condiciones de deuda externa.
4. MECANISMOS DE SOPORTE MÁS ALLÁ DE LAS SOLUCIONES TECNOLÓGICAS
Slameršak y sus colaboradores señalan que para operar esta transformación los modelos macroeconómicos no pueden depender únicamente de variaciones de precios de mercado o impuestos al carbono. Se requiere el modelado explícito de dos fuerzas de transformación institucional:
A. La Desmercantilización (Decommodification) de los Servicios Públicos
La mediación de los mercados en el acceso a bienes vitales obliga a los ciudadanos a vender su fuerza de trabajo continuamente en una rueda económica que necesita crecer para mantenerse a flote. Si los bienes fundamentales —como la vivienda, el transporte urbano, el agua, la electricidad y la sanidad— se desmercantilizan y se transforman en Bienes Comunes Universales Garantizados, la dependencia social del crecimiento del PIB desaparece. Los modelos macroeconómicos deben empezar a representar sistemas públicos financiados directamente mediante la fiscalidad y gestionados de forma democrática, demostrando que el bienestar humano puede desvincularse completamente de la capacidad adquisitiva privada individual.
B. Innovación Tecnológica Independiente del Crecimiento
El pensamiento económico neoclásico asume de forma dogmática que la innovación tecnológica solo puede florecer en un entorno corporativo de competencia feroz y expansión del PIB. Los autores refutan esta idea demostrando que los avances más críticos en la descarbonización y las transiciones energéticas (como el desarrollo inicial de paneles solares fotovoltaicos, turbinas eólicas y tecnologías de baterías) han sido impulsados históricamente por inversiones públicas selectivas de los Estados y de la comunidad científica, y no por dinámicas puras de acumulación de capital. Los nuevos escenarios climáticos deben modelar una innovación orientada por misiones sociales y ecológicas específicas, desligada de las fluctuaciones macroeconómicas globales del mercado de valores.
5. ANÁLISIS DE FACTIBILIDAD Y BARRERAS: COMPARATIVA CRÍTICA
Una de las contribuciones más valiosas y originales de esta perspectiva es el análisis comparativo de la viabilidad de los escenarios de post-crecimiento frente a los escenarios tradicionales orientados al crecimiento económico continuo. Los autores dividen la factibilidad en cuatro dimensiones clave:
| Dimensión de Viabilidad | Escenarios Basados en Crecimiento (IAM Tradicionales) | Escenarios Basados en Post-Crecimiento (Post-Growth) |
| Límites Geofísicos y Materiales | Baja factibilidad. Exigen volúmenes de extracción de minerales críticos (litio, cobalto, cobre) astronómicos para alimentar una flota automotriz infinita. Requieren áreas de tierra masivas para BECCS que amenazan la biosfera. | Alta factibilidad. Al reducir la demanda absoluta de energía y optimizar el transporte público, la necesidad total de minería y el despliegue de infraestructura pesada disminuye drásticamente. |
| Robustez y Certidumbre Tecnológica | Muy baja (Especulativa). Dependen del supuesto de que tecnologías de emisiones negativas hoy inmaduras capturarán miles de millones de toneladas de CO₂ en el futuro de forma económica y segura. | Alta. Se basan en tecnologías ya existentes y probadas a escala comercial: eficiencia energética directa, energías renovables estándar, electrificación ferroviaria y conservación ecológica. |
| Factibilidad Socio-Cultural | Alta a corto plazo / Baja a largo plazo. Mantienen el statu quo del hiperconsumismo, pero exponen a la sociedad a colapsos climáticos extremos si la tecnología llega a fallar. | Baja a corto plazo. Requiere una redefinición colectiva de las nociones de «éxito» y «progreso», abandonando el consumismo material en favor de la riqueza de tiempo y comunitaria. |
| Oposición Política e Institucional | Baja. Es la opción favorita de las élites corporativas y los gobiernos actuales porque no cuestiona las estructuras de poder de clase ni las lógicas de acumulación de capital. | Muy Alta. Enfrenta la resistencia frontal de corporaciones multinacionales, el sector financiero global y las oligarquías económicas que se benefician directamente de la expansión del capital. |
Los autores concluyen este análisis con un argumento político y epistémico fundamental: mientras que los escenarios tradicionales fían nuestra supervivencia a milagros tecnológicos altamente especulativos y físicamente cuestionables, el post-crecimiento sitúa el peso de la transición en el cambio institucional y político. Aunque el cambio institucional representa un reto político monumental y una intensa lucha social, es un camino democráticamente concebible y físicamente viable, a diferencia de las fantasías de crecimiento infinito en un planeta con límites biofísicos rígidos.
6. IMPLICACIONES PARA LA INVESTIGACIÓN FUTURA Y CONCLUSIONES
El artículo de Slameršak et al. (2026) cierra con un enérgico llamamiento a la comunidad científica internacional, a los diseñadores de políticas públicas y a los desarrolladores de modelos macroeconómicos y climáticos. Para avanzar de manera sustantiva, se deben cumplir las siguientes líneas de acción prioritarias:
- Reforma de los algoritmos de modelización: Es urgente modificar los códigos de programación de los IAM para permitir que variables como el PIB sean calculadas de forma endógena o se dejen de utilizar como restricciones de optimización obligatorias. Los modelos deben permitir escenarios donde el PIB se contraiga si las políticas ecológicas y de justicia social así lo determinan.
- Desarrollo de indicadores multidimensionales: Sustituir la monitorización económica del éxito basada en el PIB por paneles de control basados en las necesidades humanas insatisfechas, la huella material absoluta, el uso del tiempo y la equidad distributiva.
- Representación explícita del conflicto político y de poder: Integrar marcos de economía política en la investigación climática para mapear las barreras impuestas por las élites y estudiar vías institucionales para democratizar el sistema financiero y productivo global.
En última instancia, el artículo redefine las fronteras de lo posible en la ciencia del cambio climático. Sostiene de forma rigurosa que un futuro caracterizado por una atmósfera segura, la restauración de la biosfera y vidas dignas y plenas para la totalidad de la población humana es perfectamente alcanzable. Sin embargo, este porvenir nos exige abandonar la obsesión ciega por el crecimiento económico y atrevernos a diseñar, modelar e implementar sociedades basadas en los principios fundamentales de la justicia, la suficiencia y el bienestar humano real.

