El calor extremo y los incendios que han marcado el verano de 2026 parecen haber dejado huella en la opinión pública. Una nueva encuesta de YouGov para Climate Opinion Research Exchange (CORE), realizada en España, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, muestra un aumento de la preocupación por el cambio climático en buena parte de Europa.
En España, el cambio climático ha pasado a ser el quinto problema que más preocupa a la ciudadanía. El porcentaje de personas que lo sitúan entre los dos asuntos principales del país se ha duplicado en apenas unos meses: del 5 % al 10 %.

La percepción de lo vivido durante este verano también es clara. El 70 % de las personas encuestadas en España afirma haber experimentado temperaturas inusualmente altas y un 83 % considera bastante o muy probable que las olas de calor estén relacionadas con el cambio climático. En el caso de los incendios forestales, la cifra alcanza el 68 %.
Y la preocupación ha aumentado. Un 73 % de la población española dice estar muy o bastante preocupada por el cambio climático y sus efectos, siete puntos más que antes del verano.
Una tendencia que se repite en Europa
España no es una excepción. El cambio climático ha entrado entre las cinco principales preocupaciones en cinco de los seis países analizados. El aumento ha sido especialmente visible en Francia, Alemania y Reino Unido, mientras que en Dinamarca, donde el impacto del calor extremo fue menor, la preocupación se mantuvo prácticamente estable.
Los resultados apuntan así a una relación bastante directa entre la experiencia de fenómenos meteorológicos extremos y la percepción de la importancia del cambio climático. Y no solo se habla más del problema si no que aumenta el apoyo a distintas medidas para hacerle frente.
En el conjunto de los seis países, el apoyo aumentó para las 13 políticas climáticas que se analizaron, con un incremento medio de cuatro puntos. Según CORE, el avance procede fundamentalmente del aumento del apoyo fuerte a las medidas, mientras que la disposición a realizar determinados cambios personales, como cambiar de vehículo o de proveedor energético, apenas varió.
En España, los mayores incrementos se registraron en los impuestos sobre las emisiones de las empresas, cuyo apoyo aumentó en nueve puntos, y en las ayudas para mejorar la eficiencia energética de los hogares, con un incremento de siete puntos.

El resultado es relevante porque muestra una diferencia entre la percepción del problema y la disposición a actuar sobre él: mientras la preocupación y el apoyo a determinadas políticas aumentan, la encuesta no detecta un incremento equivalente en la voluntad de adoptar algunos cambios individuales.
¿Cómo se perciben las posiciones políticas sobre el clima?
La encuesta también analiza la valoración ciudadana de distintas posiciones políticas ante el cambio climático. En los seis países estudiados, la afirmación de que el cambio climático no está ocurriendo obtiene una valoración neta negativa. También presentan valoraciones negativas las posiciones que plantean ralentizar la reducción de emisiones alegando sus costes económicos, aunque con diferencias entre países.
En el caso español, el balance neto es de −65 puntos para la posición que niega que el cambio climático esté ocurriendo y de −57 puntos para la idea de que es necesario ir más despacio en la reducción de emisiones debido a los costes económicos. En cambio, la posición favorable a acelerar la reducción de emisiones obtiene un balance neto positivo de +38 puntos.
La información facilitada por la encuesta recoge además que, cuando se pregunta por las asociaciones que generan los políticos que se oponen a las medidas de reducción de emisiones por motivos económicos, las expresiones más frecuentes entre las respuestas en España son «irresponsables» (46 %), «negacionistas» (42 %) y «proteger los intereses de las grandes empresas» (37 %).

El clima gana peso cuando sus efectos se hacen más visibles
La encuesta deja una idea especialmente interesante: cuando el cambio climático deja de ser un fenómeno abstracto y se convierte en algo que la gente experimenta directamente —calor extremo, incendios, humo—, aumenta su presencia entre las preocupaciones de la ciudadanía.
Eso no significa que todas las personas compartan las mismas opiniones sobre cómo actuar. Pero sí parece claro que, después de un verano especialmente extremo, el cambio climático ha recuperado protagonismo en la conversación pública europea.
Los resultados completos de la investigación pueden consultarse en el informe de Climate Opinion Research Exchange (CORE).

