Las economías modernas siempre estarán ligadas a los flujos masivos de materiales para producir células solares, turbinas eólicas, coches eléctricos y baterías de almacenamiento.
La insensibilidad es total: se siguen haciendo presupuestos que construyen carreteras y estructuras de hormigón, cuando lo que toca es fortalecer la movilidad ferroviaria, poner puntos de carga de coches eléctricos, impulsar la rehabilitación energética de viviendas y las comunidades energéticas, etc.
Los productores de energía termosolar no han colocado en las últimas subastas un solo kilowatio de esa tecnología, clave para reducir el recurso a las de fuentes fósiles cuando la fotovoltaica se desactiva.
En una crisis de oferta la alternativa no es aumentar la oferta y solo queda la demanda para cambiar el mercado de arriba abajo. Las directivas europeas reconocen un papel activo a los consumidores a través de su derecho a participar, directamente o mediante agregadores independientes, en los mercados energéticos
Usamos cookies para asegurar que te damos la mejor experiencia en nuestra web. Si continúas usando este sitio, asumiremos que estás de acuerdo con ello.