La falta de evaluación rigurosa y el desdén por la crisis climática revelan un proyecto decidido antes de haber evaluado los impactos sociales, ambientales y climáticos insostenibles
Debemos preparar el ferrocarril de Cataluña para poder absorber las enormes y crecientes demandas que tendrá en los próximos años a consecuencia de la necesidad de descarbonizar la movilidad, los incrementos de precios de los combustibles fósiles y de población. El objetivo es que todos los problemas actuales desaparezcan cuando en dos años la mayoría de obras estén concluidas.
La Fundació Mobilitat Sostenible i Segura presenta una hoja de ruta hasta 2050 que permitiría llegar a los dos millones de usuarios diarios, cuatro veces más que ahora
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