Si no cambiamos la forma de gobernarnos, aquí no va a cambiar nada. La idea es mirar a largo plazo, y esto siempre es difícil y comporta aplicar políticas distintas a las que tenemos actualmente.
La creación de la figura de un defensor de las generaciones futuras, que actúe en su representación y que vele por sus derechos ayudará a que las acciones tomadas en el presente para satisfacer nuestras necesidades no perjudiquen la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos del futuro
El comisario para el bienestar de las generaciones futuras supervisa a los organismos públicos para garantizar que están teniendo en cuenta el impacto a largo plazo de sus decisiones.
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