Corregir el cálculo del crecimiento de la economía, poniendo las pérdidas de la misma, cada vez será más obligatorio, porque puede ocurrir que pensemos que la economía crece y, en realidad, si ponemos los efectos negativos que provoca, decrece a medida que existe más actividad.
La idea que hay detrás es tan simple como errònea: asume que la Tierra debería estar poblada por bosques y que los pastos y sabanas son el resultado de la degradación y de la deforestación inducida por los humanos.
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