Una Economía que Funcione. Informe Nº 1

Entendiendo la “Nueva Normalidad”. El Reto del Estancamiento Secular

Julio 2018

Una Economía que Funcione Informe Nº 1 limits2growth.org

Índice

1 Resumen
2 El desafío del estancamiento secular
2 El rompecabezas de la productividad
4 La era de la desigualdad
5 Fundamentos para una economía que funcione
6 Notas

Resumen

Este primer informe, de una serie de documentos informativos sobre la construcción de Una Economía que Funcione,  explora el fenómeno subyacente del “Estancamiento secular”: una disminución a largo plazo en la tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB). El documento examina la evidencia, explora las causas y discute las implicaciones de lo que algunos ahora llaman la ‘nueva normalidad’. El documento expone que:

  • Las tasas de crecimiento tendencial del PIB en la OCDE disminuyó desde un máximo del 4% por año a mediados de la década de 1960 a un poco más del 1% medio siglo después;
  • las tasas de crecimiento tendencial de la productividad laboral disminuyó desde 4% por año a 0.6% por año durante el mismo período;
  • En el Reino Unido, hay un claro patrón de aumento y caída en el crecimiento de la productividad laboral desde principios del siglo XX, con un pico en 1967 y una caída sostenida desde entonces;
  • En los últimos cinco años, el crecimiento tendencial de la productividad laboral se ha mantenido por debajo del 0.3%, más bajo que en cualquier momento desde el comienzo de los registros a mediados del siglo XIX.

Quizás lo más sorprendente es que este análisis sugiere que el aumento de las tecnologías digitales ni ha invertido ni ha detenido este descenso a largo plazo del crecimiento de la productividad laboral en el Reino Unido. El documento identifica cuatro causas potenciales de la disminución:

  • Una volatilidad creciente de los precios de los recursos económicos vitales tales como el petróleo;
  • Una disminución en la calidad subyacente de dichos recursos, medidas, por ejemplo, por la energía requerida para extraerlos y convertirlos en utilizables por la la sociedad;
  • Un cambio estructural en las economías avanzadas, desde la minería y las manufacturas hacia los servicios; y
  • Cambios en la estructura y organización del sector de las finanzas.

Los primeros tres elementos podrían ayudar a estimular la transición hacia una economía sostenible: los servicios son típicamente menos dañinos que las actividades mineras y manufactureras y un declive en el uso de petróleo podría contribuir a nuestros objetivos de reducción del carbono. El último elemento de la lista es preocupante por dos razones. En primer lugar, existe la evidencia de que estos cambios en la arquitectura financiera han contribuido a niveles más altos en la desigualdad dentro de las economías avanzadas. En segundo lugar, los mismos cambios fueron motivados por el deseo de estimular el crecimiento económico. En otras palabras, las mismas políticas diseñadas para prevenir la inestabilidad económica han contribuido a ella.

Frente a este dilema, está claro que ‘más de lo mismo’ no nos llevará a una economía que funcione para todos. Este documento argumenta que para progresar es útil volver a enmarcar cuatro pilares fundamentales sobre los cuales se construye la economía: empresa, trabajo, inversión y dinero. Aunque está más allá del alcance de este documento construir sobre estos pilares en detalle, proponemos aquí las direcciones generales de viaje, en dicho marco:

• la empresa como una forma de servicio
• El trabajo como un medio vital de participación en la sociedad
• La inversión como un compromiso con el futuro; y
• El dinero como un bien social.
Los futuros documentos informativos de esta serie desarrollarán estos temas con más detalle.

El Reto del Estancamiento Secular

En noviembre de 2013, cinco años después del inicio de la crisis financiera, el ex economista jefe del Banco Mundial y ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, Larry Summers dio un discurso en el Fondo Monetario Internacional (FMI) que supuso algo así como un shock para la audiencia. Sugirió que las tasas de crecimiento lento y las continuas incertidumbres de los últimos años no eran solo temporales después del golpe de la crisis financiera en si misma. ‘El problema subyacente puede quedarse allí para siempre” dijo.(1)

Summers no fue ni el primero ni el único analista en hacer tal exposición. Pero él era sin duda, el economista más reconocido en hacerlo. Las repercusiones fueron inmediatas. De repente se volvió aceptable preguntar lo que antes eran preguntas impensables ¿Qué ocurriría si las tasas de crecimiento esperado por los economistas y deseado por los políticos no fuesen nunca más alcanzables? ¿Qué ocurriría si las bajas tasas de crecimiento no fuesen (como todos esperaban) un fenómeno temporal, sino un más arraigado “estancamiento secular “- un declive a largo plazo de los fundamentos de la economía? (2)

Los economistas disentían sobre las causas de la ralentización. Summers lo atribuyó al lado de los factores de la demanda y en particular al “bajo consumo” de los hogares en las economías avanzadas, eclipsado por el aumento de la deuda personal y por el aumento del riesgo político. Otros creían que el fenómeno provenía del lado de la oferta. El economista estadounidense Robert Gordon sugirió que la desaceleración del crecimiento era el resultado de una disminución del ritmo de la innovación desde mediados del 20º siglo. Muchos de los grandes avances tecnológicos de los últimos dos siglos han terminado, argumentaba. (3)

Cualquiera que sea el equilibrio entre los factores de la oferta y la demanda, las implicaciones globales se estaban volviendo innegables. A mediados de la década de 1960, la tasa de crecimiento tendencial del PIB mundial fue del 5,5% por año; cincuenta años después había caído al 2.5%. El fenómeno parecía particularmente agudo en las economías avanzadas. La tasa de crecimiento tendencial del PIB per cápita en las naciones de la OCDE cayó desde más del 4% a un poco más del 1% por año durante el mismo periodo. (4) Para los países occidentales en particular, el estancamiento secular está mostrando signos de convertirse en la ‘nueva normalidad’.(5)

El Rompecabezas de la Productividad

Detrás de la disminución del crecimiento del PIB se encuentra una ahora bien documentada disminución en la tasa de crecimiento de la productividad laboral, definida aquí como el PIB promedio generado por hora de trabajo llevado a acabo en la economía. No es sorprendente que las dos tendencias sigan una a la otra de cerca. Pero hay algunas diferencias notables.

Lo más llamativo es que la tasa de crecimiento tendencial de la productividad laboral disminuyó aún más en las naciones de la OCDE en los últimos cincuenta años que la tendencia de la tasa de crecimiento del PIB per cápita. La productividad laboral crecía solo un 0.6% por año en 2016, un poco más de la mitad de la tasa de crecimiento del PIB per cápita. También vale la pena señalar que, en con las tendencias actuales, el crecimiento de la productividad laboral alcanzaría cero en toda la OCDE alrededor de 2028. En otras palabras, en aproximadamente una década, cualquier crecimiento en el ingreso per cápita solo se podría alcanzar teniendo a más personas (en promedio) trabajando por más tiempo. Como el ‘futurista’ Martin Ford ha indicado, hay “buenas razones para creer que la edad de oro de la economía ha llegado a su fin para muchas naciones desarrolladas.’ (6)

Desde su pico en 1967, prácticamente sin ninguna remisión la tendencia del crecimiento de la productividad en el trabajo ha ido cayendo Para el Reino Unido, la imagen es notable ( Figura 1) El Reino Unido fue el primer país en industrializarse y bien puede enfrentarse el estancamiento secular antes que otros países de la OCDE. Hablando en general, el crecimiento de la productividad tendencial del trabajo tuvo una tendencia al aumento desde el comienzo del siglo hasta mediados de la década de 1960 Pero desde su pico en 1967, con prácticamente ninguna remisión en absoluto, la tendencia en el crecimiento de la productividad del trabajo ha estado cayendo. Es notable que este declive precedió a la crisis financiera en sí misma por varias décadas. En 2016, el crecimiento tendencial de la tasa fue de solo 0.12%. Durante los últimos cinco años, ha permanecido por debajo del 0.3% por año, el valor más bajo que en cualquier tiempo desde que los registros comenzaron a mediados del siglo XIX. Quizás sorprenda observar que esta caída fue en el mejor de los casos ralentizada, pero nunca completamente revertida por la introducción de nuevas y extraordinarias tecnologías como la informática personal, las comunicaciones electrónicas e Internet, que en principio deberían haber contribuido a dramáticos aumentos en la productividad laboral. Volveremos a las implicaciones de este fenómeno más abajo. Antes, vale la pena comentar las causas potenciales de esta disminución.

Primero, es plausible que lo precios de los recursos tuviesen algún papel. Los tasa de crecimiento global más alta en el último medio siglo se dio en el año 1973, irónicamente, el año de la primera crisis del petróleo. En el momento de la segunda crisis del petróleo en 1979, la tasa de crecimiento tendencial había caído a un poco más del 3%, durante el cual los precios del petróleo se cuadruplicaron en términos reales después de varias décadas de estabilidad. Aunque los precios del petróleo cayeron durante la década de 1980 y la década de 1990, volvieron a aumentar drásticamente justo antes la crisis financiera, alcanzando un máximo de $ 147 por barril en julio 2008.

En segundo lugar, es concebible que el patrón de ascenso y el descenso tenga algo que ver con la calidad de los
recursos físicos de los que depende la economía. Algunos economistas han argumentado que el enorme
crecimiento de la productividad en las economías avanzadas fue solo posible debido a la abundancia de fuentes de energía fósiles de alta calidad. (7) Cualquier disminución en la disponibilidad o calidad de dichos recursos podría se espera que ralentice el crecimiento de la productividad y en última instancia, reducir el rendimiento productivo. Evidencia de tal declive ya existe. Tarde o temprano más las disminuciones son inevitables. A la larga, es completamente posible que sea necesario más trabajo en lugar de menos será para suministrar cada unidad de producción económica.(8)

Figura 1 Crecimiento de la productividad laboral en el Reino Unido 1900 – 2016 (Fuente: Jackson (2018). El desafío post-crecimiento , ver nota 4.

Un tercer candidato potencial reside en el cambio estructural en las economías avanzadas alejadas de la minería y las manufacturas y dirigida hacia servicios. Las actividades basadas en los servicios tienden a ser menos propicias para el crecimiento de la productividad laboral, por razones bastante obvias: el tiempo que pasan las personas al servicio de los demás no es siempre susceptible de mejora tecnológica. De hecho, la búsqueda del aumento de la productividad laboral en tales sectores a veces incluso puede ser  contraproducente. El trabajo es más importante aquí que insumos materiales. Como veremos a continuación, estos sectores podrían ofrecer un camino interesante hacia una economía baja en carbono. El precio puede ser un ralentizador del crecimiento de la productividad laboral. (9)

Finalmente, es posible que los cambios en el sector financiero hayan jugado un papel en la desaceleración del crecimiento de la productividad laboral. En pos de la economía crecimiento, las naciones avanzadas se volvieron a favor de las tasas de interés cada vez más a bajas , de la desregulación financiera y (más recientemente) de la flexibilización cuantitativa para estimular la demanda y proteger las frágiles hojas de balance del sector privado. Pero como el mismo Summers ha argumentado, el dinero barato ha tendido a fomentar la especulación a expensas de la inversión productiva, ralentizando potencialmente
el ritmo de la innovación. (10) Esta estrategia también ha afectado el lado de la demanda de la economía, en particular a través de su impacto negativo en la desigualdad de los ingresos y la riqueza.

La Época de la Desigualdad

Cuando el economista francés Thomas Piketty publicó su tratado sobre el Capitalismo en el Siglo 21 en 2014, fue un inmediato, aunque poco probable, best-seller: un voluminoso libro de texto económico con un impacto global inesperado. Su fama se basaba en dos características principales. La primera fue poner el foco para iluminar la desigualdad como un aspecto esencial de la economía. Hay una evidencia considerable de la reducción de la desigualdad entre las naciones.(11) Pero dentro de las mismas naciones avanzadas la situación es bastante diferente. Piketty demostró que los más ricos, el 10% de la población estadounidense, ahora recibe casi el 40% de los ingresos después de impuestos, el valor más alto que nunca desde la guerra mundial. Los ingresos después de impuestos del 1% más rico han aumentado aún más rápido en décadas recientes (Figura 2).

La desigualdad de los ingresos en el Reino Unido es menor que en los Estados Unidos, pero el patrón es similar, con un aumento de la parte que va al 1% más rico en las últimas décadas del siglo 20 y los primeros años de la 21 °. La desigualdad de los ingresos en el Reino Unido ahora es más alta que en la mayoría de los países de la UE y más alta de lo que era en el Reino Unido durante los años sesenta y setenta.(12)

Figura 2. reparto de ingresos después de impuestos de 10% superior y 1% superior en EE. UU .: 1935-2015 (Datos fuente de gabriel-zucman.eu/files/PSZ2018DataAppendix.pdf)

Un informe reciente del Institute for Public Policy Research encontró que la desigualdad en la riqueza es dos veces mayor que la desigualdad en los ingresos en el Reino Unido, con un 45% de la riqueza propiedad del 10% superior de la población, mientras que la mitad más pobre de la población posee solo el 9%, una situación que es probable que empeore durante la próxima década en ausencia de políticas apropiadas.(13)

La segunda característica sobre la cual descansa la fama del trabajo de Piketty era un argumento teórico sobre las razones de estos aumentos en la desigualdad. Específicamente, sugirió que una disminución a largo plazo en la tasa de crecimiento era, de por sí, razón suficiente para conducir a una aumento de la desigualdad. El argumento de Piketty se basaba en ciertas suposiciones sobre las condiciones bajo las cuales el estancamiento secular tiene lugar. Análisis posteriores han ofrecido una imagen más matizada. Lo que surge de este trabajo es que la distribución de ingresos depende crucialmente del equilibrio entre las protecciones otorgadas a los propietarios de capital y los derechos otorgados a los trabajadores a medida que la tasa de crecimiento disminuye. (14) Como ya hemos visto, algunas de las propias políticas diseñadas para estimular el crecimiento protegiendo los rendimientos de capital terminan socavando la estabilidad económica y social.

Un informe reciente del banco de inversión Credit Suisse identifica varios “canales” a través de los cuales estos impactos ocurren. Primero, el dinero barato conduce a la especulación financiera. Aquellos con acceso al capital pueden lograr ganancias sustanciales de capital a medida que aumentan los precios de los activos. Cuando los activos ya están distribuidos de manera desigual, esto conduce directamente a una mayor desigualdad. A medida que aumenta la desigualdad de ingresos, conduce a un exceso de ahorro porque los hogares más ricos tienden a ahorrar más que los más pobres. Este exceso de ahorro conduce a más especulación, impulsando nuevamente los precios de los activos y acelerando aún más la desigualdad. Mayor especulación aglutina la inversión fuera de la economía real.(15). las respuestas políticas que intentan estimular la inversión reduciendo la tasa de interés, terminan haciendo que el dinero sea más barato e incentivando más la especulación, alimentando un círculo vicioso de creciente desigualdad. Frente a este dilema, está claro que ‘más de lo mismo’ no conducirá una economía que funcione para todos.

Cimientos para una Economía que Funcione

Una década después de la crisis financiera, un crecimiento lento, una productividad vacilante y una desigualdad persistente están creando incertidumbres significativas para el futuro de la economía del Reino Unido. Comprender estos fenómenos son vitales. El sobreendeudamiento, el desplazamiento de los patrones de la demanda y la geopolítica de todos los recursos contribuyen a la disminución de la productividad. Quizás la posibilidad más perturbadora es que los amplios avances de la tecnología facilitados por la abundancia de los recursos energéticos de alta calidad ya no estén disponibles durante todo el siglo XXI.

La “narrativa del rescate” imperante se basa en la esperanza de que los nuevos avances tecnológicos puedan
revertir el declive de forma drástica y traigan el crecimiento de nuevo. Los “salvadores” candidatos son varios. La idea más frecuente es que las nuevas tecnologías digitales cambiarán radicalmente el mundo del trabajo y estimularán los aumentos de productividad sin igual. Pero Hasta la fecha, ninguna de estas ganancias es aún visible a nivel macroeconómico. Peor aún, se están dando claramente las condiciones bajo las cuales tales estrategias podrían conducir a
la “depauperización” del trabajo y la escaladadesigualdad.(16) Como el propio Summers señaló, crear más y más dinero barato no puede resolver estos problemas porque fomenta aún más los préstamos especulativos.

Un punto de partida claro para un enfoque diferente es reconocer que el objetivo y el propósito de la economía no es el crecimiento de la productividad del trabajo en sí mismo. El crecimiento es, en el mejor de los casos, el medio para la prosperidad. Construir una economía que funcione para todos significa proporcionar las capacidades para que las personas se realicen como seres humanos y participen plenamente en la vida de la sociedad (17). Esto implicará alimentar a aquellas empresas que proporcionan esas capacidades y contribuyen más a la prosperidad. Servicios tales como nutrición, cuidado, educación, artesanía, renovación y creatividad ofrecen el potencial para una forma de economía materialmente menos intensiva que contribuye directamente a una mejor calidad de vida.(18) Irónicamente, esto puede significar aceptar, tal vez incluso alentar, un menor crecimiento de la productividad laboral en algunos sectores clave – moviéndonos en consonancia con el estancamiento secular en lugar de tratar de luchar contra él. Un ganancia incidental de tal enfoque sería la creación de una economía más intensiva en mano de obra – que soportase niveles más altos de empleo – y a la vez ser menos intensiva en carbono. En perspectiva, dicho cambio también se refiere directamente al balance que hemos mencionado anteriormente, entre la protección de la calidad y la disponibilidad de trabajo.

El trabajo es más que solo un medio para ganarse la vida. El buen trabajo ofrece respeto, motivación, satisfacción,participación en la comunidad y, en el mejor de los casos, una sentido de significado y propósito en la vida. La realidad, por supuesto, puede ser muy diferente. Demasiada gente está atrapada en empleos de baja calidad con salarios inseguros.(19) Este enorme desperdicio de potencial humano socava la creatividad de la fuerza de trabajo y amenaza con descarrilar la prosperidad. A largo plazo las implicaciones son poco menos que desastrosas.

No será posible replantear la empresa y el trabajo sin una transformación de la arquitectura del sistema financiero. La inversión encarna las más profunda relaciones en economía. Involucrarse en proyectos que se extienden en el tiempo encarna nuestra compromiso con el futuro y es la base de cualquier prosperidad duradera. Pero el éxito de esta estrategia depende inherentemente del destino de nuestra ahorros. Cuando una gran pare de la inversión está dedicada al nada más que al comportamiento de la obtención de rentas y a la especulación sobre los precios de los activos, la relación productiva entre el presente y el futuro está profundamente distorsionada, desestabilizando la economía y socavando la prosperidad.

Proporcionar una cartera más sostenible de la inversión depende de tener un sistema financiero que se adapte a este propósito. Mejorar la habilidad de la gente común para que inviertan sus ahorros de manera responsable de forma que beneficien tanto a su propia comunidad como a un entorno más amplio, es primordial. Pero también son necesarios cambios más profundos y más decisivos. Lo que está en juego aquí es la naturaleza del dinero mismo como un bien social. El dinero facilita el intercambio comercial; proporciona la base para inversión social; tiene el poder de estabilizar (o desestabilizar) la sociedad. Replantear el papel de la política del sistema monetario es fundamental para responder a la “nueva normalidad”.

La empresa como servicio, el trabajo como participación, la inversión como compromiso, el dinero como bien: estos cuatro pilares proporcionan la base para una respuesta más robusta al estancamiento secular que las ilusiones sobre una revolución tecnológica en el crecimiento de la productividad laboral. La innovación es sin duda clave. Pero hay una cosa que continua siendo muy evidente: construir una economía que funcione para todo el mundo implica embarcarse en un diálogo nuevo y vital sobre la economía del mañana. Esta serie de documentos informativos tiene como objetivo contribuir a esa tarea.

Acerca del Autor

Tim Jackson es profesor de desarrollo sostenible en la Universidad de Surrey y director del Centre for the Understanding of Sustainable Prosperity (CUSP). Fue Comisionado de Economía de la  Comisión de Desarrollo Sostenible del Reino Unido, durante siete años, culminando su trabajo  con la publicación de su libro Prosperidad sin crecimiento, que posteriormente se tradujo a 17 idiomas en todo el mundo. Este documento informativo se basa, en parte, en ese trabajo y, en parte, en un documento de referencia  preparado como aporte al análisis de las tendencias de la estrategia mundial para 2018.

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Este documento puede descargarse en el web: limits2growth.org.uk/publications
Notas
1  Summers, L (2014). US Economic Prospects: Secular Stagnation, Hysteresis, and the Zero Lower Bound. Business Economics 49(2): 66-73.
2  The term ‘secular stagnation’ was first coined by Alvin Hansen in his Presidential Address to the American Economic Association in 1938. Its revival in the current context is attributed to Summers.
3  Gordon, R (2016). The Rise and Fall of American Growth . Princeton University Press.
4  For more detail see Jackson, T 2018. The Post-Growth Challenge . CUSP Working Paper No 12.
Online at: cusp.ac.uk/themes/aetw/wp12.
5  Storm, S (2017). The New Normal: Demand, Secular Stagnation and the Vanishing Middle-Class. INET Working Paper No 55, May 2017. Online at: ineteconomics.org/uploads/papers/WP_55-Storm-The-New-Normal.pdf.
6  Ford, M (2015). The Rise of the Robots. (Penguin)
7  This was also the message from the 1972 report on the Limits to Growth by the Club of Rome.
8  There is evidence to suggest that the energy return on energy invested (a standard measure of the quality of energy resources) shows exactly the same rise and fall pattern illustrated in Figure 1. See Jackson 2018 (op
cit, note 4) for details.
9  This feature was pointed out half a century ago by the US economist William Baumol and has been discussed extensively since. See Baumol,W (2012). The Cost Disease – why computers got
cheaper and healthcare didn’t. (Yale)
10  Summers, L (2014). The path to full employment. Keynote: cbpp.org/blog/summers-lack-of-demand-creates-lack-of-supply.
11  IMF (2017). Fostering Inclusive Growth. Online at imf.org/external/np/g20/pdf/2017/062617.pdf.
12  McGuinness, F (2018). Income inequality in the UK. House of Commons Library Briefing. Online at researchbriefings.parliament.uk/ResearchBriefing/Summary/CBP-7484, p9,
13  IPPR (2017). Wealth in the twenty-first century– inequalities and drivers. Online at ippr.org/publications/wealth-in-the-twenty-firstcentury.
14  For more on this point see Jackson T and P Victor (2018). Confronting inequality in a postgrowth world. CUSP Working Paper No 11. Online at cusp.ac.uk/themes/aetw/wp11.
15  Credit Suisse (2014). Global Wealth Report 2014, p34. Online at: publications. credit-suisse.com/tasks/render/file/?fileID=60931FDE-A2D2-F568-B041B58C5EA591A4.
16  Susskind, D (2017). A model of technological unemployment. Online at economics.ox.ac.uk/materials/papers/15126/819-susskinda-model-of-technological-unemploymentjuly-2017.pdf.
17  Jackson, T (2017) Prosperity without Growth:Foundations for the Economy of Tomorrow. (Routledge).
18  It is worth noting here that even the energy sector can be reframed in terms of the energy services provided to households and businesses. This approach offers a complement to the current industrial strategy:
gov.uk/government/topical-events/the-uksindustrial-strategy.
19  Taylor, M (2017). Good work: the Taylor review of modern working practices. Online at gov.uk/government/publications/good-work-thetaylor-review-of-modern-working-practices.

Traducción Neus Casajuana

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