Crecimiento sin crecimiento económico

Informe de la Agencia de Medio Ambiente de la Unión Europea

Crecimiento y narrativas para el cambio

Agencia de Medio Ambiente de la UE

Narrativas para el cambio

El crecimiento económico está estrechamente relacionado con el aumento de la producción, el consumo y el uso de recursos y tiene efectos perjudiciales sobre el medio ambiente natural y la salud humana. Es improbable que se pueda lograr una disociación absoluta y duradera entre el crecimiento económico y las presiones e impactos ambientales a escala mundial; por lo tanto, las sociedades deben repensar qué se entiende por crecimiento y progreso y su significado para la sostenibilidad global.

Mensajes clave
  • La actual “Gran Aceleración” [1] de la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, la contaminación y la pérdida de capital natural está estrechamente relacionada con las actividades económicas y el crecimiento económico.
  • Puede que no sea posible desvincular completamente el crecimiento económico y el consumo de recursos.
  • La economía del Doughnut, el poscrecimiento y el decrecimiento son alternativas a las concepciones dominantes del crecimiento económico que ofrecen conocimientos valiosos.
  • El Pacto Verde Europeo y otras iniciativas políticas para un futuro sostenible requieren no solo cambios tecnológicos, sino también cambios en el consumo y las prácticas sociales.
  • El crecimiento está arraigado cultural, política e institucionalmente. El cambio requiere que abordemos estas barreras de manera democrática. Las diversas comunidades que viven de forma sencilla ofrecen inspiración para la innovación social.

El mundo está experimentando cambios rápidos. Numerosos impulsores del cambio interactúan en una relación altamente compleja de necesidades humanas, deseos, actividades y tecnologías (AEMA, 2020) y contribuyen a la Gran Aceleración del consumo humano y la degradación ambiental. La civilización humana es actualmente profundamente insostenible.

Estas dinámicas tienen que cambiar. Los gobiernos, los científicos y las organizaciones no gubernamentales (ONG) de todo el mundo se están uniendo para tratar de elaborar nuevas ideas, políticas, planes y narrativas. Esta narrativa es parte de una serie llamada “Narrativas para el cambio” publicada por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA). Presenta perspectivas alternativas sobre el crecimiento económico y el progreso humano y explora la diversidad de ideas necesarias para transformar nuestra sociedad hacia los objetivos de sostenibilidad y el cumplimiento de las ambiciones del Pacto Verde Europeo (Green Deal).

Basándose en los conocimientos de los informes de la AEMA sobre los motores del cambio y de las transiciones hacia la sostenibilidad (AEMA, 2017, 2019a, 2019b, 2020), este informe explora ideas alternativas sobre el crecimiento y el progreso con el objetivo de ampliar el debate sobre la sostenibilidad. Este informe llega en un momento crucial para la UE, que se enfrenta a desafíos y oportunidades urgentes asociados con cambios fundamentales. La UE ha alcanzado niveles sin precedentes de prosperidad y bienestar en las últimas décadas, y sus estándares sociales, sanitarios y medioambientales se encuentran entre los más altos del mundo (EEE, 2019c).

Mantener esta posición no tiene por qué depender del crecimiento económico

Por ejemplo, ¿el Green Deal Europeo podría convertirse en un catalizador para que los ciudadanos de la UE creasen una sociedad menos consumista y que creciera en dimensiones distintas a las materiales?

Dado que no se está produciendo una disociación global del crecimiento económico y el consumo de recursos, necesitamos creatividad real: ¿cómo puede la sociedad desarrollarse y crecer en calidad (por ejemplo, en propósito, solidaridad, empatía), en lugar de en cantidad (por ejemplo, en niveles de vida materiales), y de una forma más equitativa? ¿A qué estamos dispuestos a renunciar para cumplir con nuestras ambiciones de sostenibilidad?

El desacoplamiento absoluto, duradero y a escala global puede ser imposible

A nivel mundial, el crecimiento no se ha desvinculado del consumo de recursos y de las presiones ambientales y no es probable que llegue a desvincularse nunca (Parrique et al., 2019; Hickel y Kallis, 2020; Wiedmann et al., 2020). La huella material mundial, el producto interior bruto (PIB) y las emisiones de gases de efecto invernadero han aumentado rápidamente con el tiempo y están fuertemente correlacionados (Figura 1). Si bien el crecimiento de la población fue la principal causa del aumento del consumo entre 1970 y 2000, el surgimiento de una clase media próspera a nivel mundial ha sido el principal motor desde el cambio de siglo (Panel, 2019; Wiedmann et al., 2020). Además, el desarrollo tecnológico, hasta ahora se ha asociado a un mayor consumo y no a la inversa.

Europa consume más y contribuye más a la degradación medioambiental que otras regiones y las perspectivas de Europa de alcanzar sus objetivos de política medioambiental para 2020, 2030 y 2050 son escasas (EEA, 2019c). Varias de las huellas medioambientales de Europa superan los límites planetarios (Sala et al., 2020; EEA / FOEN, 2020).

Figura 1. Cambio relativo en los principales indicadores económicos y ambientales mundiales desde 1970 hasta 2018

Fuentes: Modificado de Wiedmann et al. (2020). Reproducido bajo los términos y condiciones de la licencia Creative Commons CC BY 4.0 (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/). Datos de Olivier y Peters (2020) para emisiones de gases de efecto invernadero (GEI); PNUMA e IRP (2018) para huella material; y Banco Mundial (2020a) para el PIB. Más información

Las políticas de alto nivel (por ejemplo, el Pacto Verde Europeo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, ODS) proponen como solución la disociación del crecimiento económico y el uso de recursos. Sin embargo, los debates científicos sobre la posibilidad del desacoplamiento se remontan al siglo XIX y todavía no hay consenso. Estudios recientes, como Hickel y Kallis (2020) y Parrique et al. (2019), no encuentran evidencias de que exista un desacoplamiento absoluto entre crecimiento y degradación ambiental a escala global.

Si bien algunos países de la UE han logrado una reducción de algunas formas de contaminación entre 1995 y mediados de la década de 2010 (por ejemplo, acidificación, eutrofización, emisiones de gases de efecto invernadero), el desacoplamiento entre el crecimiento y las huellas ambientales (por ejemplo, agua, materiales, energía y gases de efecto invernadero) asociado a los patrones de consumo de la UE suele ser relativo y varía entre países (Sanyé-Mengual et al., 2019; NTNU, 2020).

Dichos cambios están asociados con una combinación de factores (véase AEMA, 2020). Estos incluyen el cambio económico estructural, que ha conducido a la subcontratación de una parte significativa de actividades intensivas en energía a países no pertenecientes a la UE y a la financiarización de las economías de la UE (Kovacic et al., 2018). Una reducción absoluta de las presiones e impactos ambientales requeriría transformaciones fundamentales hacia un tipo diferente de economía y sociedad, en lugar de ganancias incrementales de la eficiencia dentro del sistema de producción y comercio establecido.

La circularidad al 100% es imposible

Si el crecimiento económico no se puede desvincular del uso de recursos, ¿se puede alargar el uso de los recursos existentes dentro de la economía? Las políticas de economía circular tienen como objetivo mejorar la gestión de residuos e incentivar culturas de producción y consumo responsables. Sin embargo, es posible que la economía circular no produzca la transformación hacia la sostenibilidad si las medidas de circularidad impulsan una estrategia de crecimiento que conduce a un mayor consumo de materiales. Una economía más reducida para igualar la entrada de materiales que se pueden reciclar sería una economía muy lenta (Kovacic et al., 2019a).

El concepto de “economía circular” sugiere que los recursos materiales podrían obtenerse cada vez más desde dentro de la economía, reduciendo el impacto ambiental al aumentar la reutilización y el reciclaje de materiales. Sin embargo, este “imaginario” socio-técnico tiene un potencial limitado de sostenibilidad, como lo revela el análisis biofísico (Kovacic et al., 2019a). De hecho, a escala de toda la economía, solo alrededor del 12% de los insumos materiales se reciclaron en la UE-27 en 2019 (Eurostat, 2020). Teniendo en cuenta el diseño de los productos y las tecnologías de gestión de los residuos actuales, las tasas de reciclaje de materiales como plásticos, papel, vidrio y metales pueden, y deben, aumentar considerablemente de acuerdo con las ambiciones políticas de la UE. Sin embargo, en general, el material reciclable sigue siendo una pequeña parte del flujo de materiales.

El bajo potencial de circularidad se debe a que una gran parte de la producción de materia prima se compone de (1) fuentes de energía, que se degradan con el uso, según lo explican las leyes de la termodinámica y que no pueden reciclarse, y (2) materiales de construcción, que se añaden al stock de edificios que se reciclan durante períodos mucho más largos (Figura 2). Esto puede interpretarse a la luz del estudio de Tainter (1988) sobre el colapso de las sociedades complejas: a medida que aumenta la complejidad, se producen rendimientos marginales decrecientes en las mejoras de resolución de problemas; por lo tanto, las mejoras a escala local tienen un impacto muy pequeño en el sistema en general.

Además, el alto flujo de materiales y las bajas tasas de reciclaje parecen ser las condiciones para una alta productividad (Hall y Klitgaard, 2012). Las sociedades avanzadas requieren altos flujos de energía y materiales para mantener su complejidad organizativa (Tainter y Patzek, 2012). A lo que apuntan estas ideas es a la necesidad de repensar y replantear los conceptos sociales de progreso en términos más amplios que el consumo.

Figura 2. Representación esquemática de los límites de circularidad en la UE-27, 2019

Nota: Las cifras entre paréntesis (arriba) indican la proporción de una categoría determinada de material del total de material procesado y se refieren al año 2014. Las cifras de reciclaje (abajo) indican la proporción de reciclaje en cada categoría y se refieren al año 2019. La La categoría ‘Metales’ también incluye los desechos asociados a la extracción.

Fuente: Datos de Mayer et al. (2019) para material procesado y Eurostat (2020) para tasas de reciclaje.

Vías para repensar el crecimiento y el progreso

Históricamente, los estados modernos abrazaron el pensamiento económico que se centró en el crecimiento económico y que conceptualizó los problemas sociales y ambientales como externalidades. Como resultado, el crecimiento está arraigado cultural, política e institucionalmente. En todo el mundo, la legitimidad de los gobiernos no puede separarse de su capacidad para generar crecimiento económico y generar empleo.

Sin embargo, en las últimas décadas han surgido una variedad de iniciativas para ‘repensar la economía’ (incluido el movimiento con ese nombre, Rethinking Economics, 2020) y desarrollar perspectivas teóricas que combinan la atención a las necesidades legítimas de la población humana actual con la necesidad de una transformación hacia un futuro sostenible. El pensamiento ecomodernista [2] promueve el “crecimiento verde” a través del progreso científico y tecnológico.

Otros campos académicos y movimientos sociales han ido más allá de la idea de crecimiento verde (Wiedmann et al., 2020) y han propuesto conceptos como la “economía del doughnut” (Raworth, 2017) y el “decrecimiento” (Demaria et al., 2013), que se describen en la Tabla 1.

Tabla 1. Escuelas alternativas de pensamiento sobre el crecimiento

.Definición
DecrecimientoTérmino general para movimientos académicos, políticos y sociales más radicales que enfatizan la necesidad de reducir la producción y el consumo y definir metas distintas al crecimiento económico (Demaria et al., 2013)
PostcrecimientoAgnóstico sobre el crecimiento, esta escuela de pensamiento se centra en la necesidad de disociar el bienestar del crecimiento económico (Wiedmann et al., 2020)
Crecimiento verdeBasado en el pensamiento ecomodernista que basa sus esperanzas en el progreso científico y tecnológico (por ejemplo, ecodiseño, innovación verde) orientado hacia la sostenibilidad. En otras palabras, “el crecimiento verde significa fomentar el crecimiento y el desarrollo económicos al tiempo que se garantiza que los activos naturales continúen proporcionando los recursos y los servicios ambientales de los que depende nuestro bienestar” (OCDE, 2011)
Economía de doughnutCombina la atención a las necesidades legítimas de la población humana actual con la necesidad de una transformación hacia un futuro sostenible. (Raworth, 2017)

De manera similar, campos como los estudios sobre transición, ciencia posnormal, economía ecológica y los estudios sobre resiliencia ofrecen perspectivas radicales. La EEA (2017) resumió esta literatura y señaló:

El desafío en los próximos años será incorporar estos conocimientos en los procesos políticos generales y considerar cómo se pueden poner en práctica de manera eficaz en apoyo a los objetivos de sostenibilidad de Europa”.

Se requiere innovación social, política y tecnológica para traducir ideas alternativas sobre el crecimiento en nuevas formas de vida. La inspiración también se encuentra en tradiciones muy antiguas. El lema de Ernst Schumacher (1973) “¡Lo pequeño es hermoso!” Tenía profundas raíces en el pensamiento oriental y occidental.

Existe una variedad de comunidades religiosas, espirituales y seculares que son menos materialistas, consumen menos y buscan estilos de vida más simples que los de la sociedad en general. La llamada “gente sencilla” (por ejemplo, los amish y los cuáqueros) practican una vida sencilla como parte de su identidad religiosa. En las ecoaldeas, el estilo de vida más simple está relacionado con el ecologismo (GEN Europa, 2020). Innumerables comunidades de Internet están dedicadas a una vida sencilla para mejorar la calidad de vida, reducir el estrés personal y reducir las presiones ambientales. Entre las escuelas de pensamiento sobre el crecimiento, los movimientos de decrecimiento están particularmente interesados en la vida sencilla.

Los valores fundamentales de Europa no son materialistas

En las sociedades liberales, se aprecian una multiplicidad de valores. La herencia europea es mucho más rica que el consumo material. Los valores fundamentales de la UE son la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho, y no pueden reducirse ni sustituirse por un aumento del PIB. Si existen límites para el crecimiento económico y para la trayectoria actual (es decir, el ‘plan A’), el plan B para lograr la sostenibilidad es innovar estilos de vida, comunidades y sociedades que consumen menos y, sin embargo, son atractivas para todos y no solo para las personas con un interés ambiental, espiritual o ideológico.

El plan B es extremadamente desafiante. El crecimiento económico está altamente correlacionado con indicadores de salud y bienestar, como la esperanza de vida y la educación. Gracias al crecimiento económico, el porcentaje de población en el mundo que vive en la pobreza extrema, definida por la línea de pobreza de 1,90 USD al día, cayó del 36% en 1990 al 10% en 2015 (Banco Mundial, 2020b). En términos de la economía del Doughnut es posible que el grueso del doughnut entre las necesidades humanas básicas y los límites planetarios sea muy delgada (O’Neill et al., 2018). Sin embargo, el crecimiento económico no ha contribuido a disminuir la desigualdad, ni entre países ni dentro de ellos (Piketty, 2013).

Aunque Europa sigue siendo el hogar de las sociedades más equitativas a nivel mundial (CE, 2017), las desigualdades también han ido aumentando, aunque a un ritmo más lento que en otras regiones. Además, existe el riesgo de que los jóvenes en Europa hoy en día puedan estar en peor situación que sus padres, como resultado de los altos niveles de desempleo entre los jóvenes (CE, 2017). Puede ser que el plan B también deba considerarse para no dejar a nadie atrás, especialmente a los más vulnerables de la población.

Las viejas y nuevas narrativas sobre la necesidad de una renta básica universal, una idea apoyada por casi dos tercios de los europeos (Lam, 2016) y que aboga por la reducción de las horas de trabajo, se destacan hoy en día. Estas medidas se sugieren como posibles formas de resolver los prejuicios de género y la distribución desigual del tiempo de trabajo en la sociedad (De Spiegelaere y Piasna, 2017), además de limitar los impactos del crecimiento del trabajo precario e inseguro en Europa.

Si bien el planeta es finito en su sentido biofísico, puede ser posible un crecimiento infinito en los valores existenciales humanos, como la belleza, el amor y la bondad, así como en la ética. Actualmente, la sociedad está experimentando límites al crecimiento porque está encerrada en la definición del crecimiento en términos de actividades económicas y consumo material. El imperativo del crecimiento económico está arraigado cultural, política e institucionalmente. Sin embargo, como lo enfatizó el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans (CE, 2019), la necesidad de un cambio transformador, amplificada y acentuada por la pandemia de COVID-19, exige un replanteamiento profundo de nuestras actividades a la luz de la sostenibilidad.

En términos de progreso humano, ¿qué se podría lograr si el Pacto Verde Europeo se implementara con el propósito específico de inspirar a los ciudadanos, las comunidades y las empresas europeas a crear prácticas sociales innovadoras que tuviesen poco o ningún impacto ambiental, pero que aún tuviesen como objetivo el crecimiento social y personal?

Notas al pie

(1) El período posterior a la década de 1950 marca un período único en la historia de la humanidad. Un cambio socioeconómico y ambiental global acelerado sin precedentes, inducido por el hombre que se conoce como “la Gran Aceleración” (Steffen et al., 2015).

(2) Véase por ejemplo the ecomodernist manifesto

Autores

Strand, R., Kovacic, Z., Funtowicz, S. (European Centre for Governance in Complexity)

Benini, L., Jesus, A. (EEA) 

Inputs, feedbacks, and review:

Anita Pirc‑Velkavrh (EEA), Jock Martin (EEA), Zuzana Vercinska (EEA), Kees Schotten (PBL), Igor Struyf (MIRA), Wolf-Ott Florian (Umweltbundesamt Austria), Eionet NFPs and NRC-FLIS, and the EU Environmental Knowledge Community

Referencias

De Spiegelaere, S. and Piasna, A., 2017,The why and how of working time reduction, European Trade Union Institute.

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Traducción Neus Casajuana

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