Resumen del artículo Unequal exchange between France and Africa’s CFA zone: monetary dependency and imperialist appropriation de Marceau Challet, Jason Hickel y Suryadeepto Nag publicado en New Political Economy
1. Introducción y Contexto General
El artículo académico escrito por Marceau Challet, Jason Hickel y Suryadeepto Nag, publicado en New Political Economy en 2026, aborda de forma rigurosa la relación neocolonial que Francia mantiene con sus antiguas colonias en África a través de la zona del franco CFA (Françafrique), moneda oficial utilizada por 14 países africanos. Los autores plantean que la prosperidad material del Norte Global se sustenta en la apropiación sistemática de mano de obra y recursos naturales del Sur Global mediante mecanismos de intercambio desigual. Si bien la literatura económica y ecológica ha documentado esta dinámica a escala global, este estudio profundiza en cómo opera de manera específica bajo un régimen neocolonial y monetario concreto: el sistema del franco CFA.
Históricamente, la influencia de Francia en sus antiguas colonias africanas no se ha limitado al ámbito político y militar (con intervenciones frecuentes y bases militares en la región), sino que se ha estructurado fundamentalmente a través del control monetario y financiero. Sin embargo, este arreglo geopolítico y económico ha comenzado a fracturarse notablemente en la actualidad, evidenciado por los recientes golpes de Estado y movimientos de rechazo a la presencia francesa en el Sahel (Mali, Burkina Faso, Níger y Senegal).
El artículo tiene un doble propósito:
- Analizar la historia, el funcionamiento y las consecuencias teóricas del sistema del franco CFA en términos de dependencia monetaria y subdesarrollo.
- Cuantificar empíricamente los flujos físicos de recursos (energía, materiales, tierra, agua y trabajo) entre Francia y los países de la zona CFA durante el período 1990-2015, utilizando el modelo de insumo-producto multirregional Eora, y comparar el desempeño de Francia con el de otras economías centrales y periféricas.
2. Los Pilares del Arreglo del Franco CFA
El franco CFA nació en 1944 tras los acuerdos de Bretton Woods (inicialmente como Colonies Françaises d’Afrique y posteriormente adaptado a Communauté Financière Africaine en África Occidental y Coopération Financière en Afrique en África Central). Concebido para reflotar la economía francesa tras la Segunda Guerra Mundial, el sistema perpetuó un «pacto colonial» bajo la apariencia de independencia jurídica. Actualmente opera en dos zonas administradas por dos bancos centrales diferentes, pero vinculadas por las mismas reglas estructurales:
- Paridad fija: El valor del franco CFA está vinculado rígidamente a una moneda ancla (originalmente el franco francés y, desde su creación, el euro), lo que aísla su tipo de cambio de las realidades macroeconómicas locales de los países africanos.
- Libre transferencia y convertibilidad ilimitada: Las transacciones entre la zona CFA y Francia son libres, y el Tesoro Francés garantiza la convertibilidad ilimitada del franco CFA a euros. Sin embargo, esto centraliza las reservas de divisas extranjeras en París. Tradicionalmente, los bancos centrales africanos debían depositar el 100% (reducido al 50% en 2005 y modificado posteriormente para la unión de África Occidental en 2021) de sus reservas de divisas en una cuenta especial del Tesoro Francés (compte d’opération).
- Control en la toma de decisiones: Francia mantiene una presencia institucional hegemónica (a través del Ministerio de Finanzas, el Banco de Francia y el veto implícito en los directorios de los bancos centrales africanos). Además, los billetes y monedas del franco CFA continúan imprimiéndose y acuñándose en territorio francés (Chamalières y Pessac).
Este engranaje institucional subordina la política monetaria africana a los intereses macroeconómicos de París, orientando la producción local hacia la satisfacción de las demandas de importación de Francia y limitando el desarrollo de mercados internos sólidos. Las empresas francesas disfrutan de una posición de monopolio protegido (chasse gardée), obteniendo altas tasas de rendimiento y repatriando beneficios con facilidad, mientras que los países africanos se ven obligados a exportar materias primas a precios bajos e importar manufacturas europeas a precios superiores a los del mercado mundial.
3. Metodología: Cuantificación del Intercambio Desigual
Para medir los flujos físicos de recursos entre Francia y la zona CFA, los investigadores emplearon el modelo de insumo-producto multirregional (MRIO) Eora, cubriendo el período comprendido entre 1990 y 2015. Eora permite rastrear el consumo y la producción global a nivel de insumos y productos intermedios, calculando la cantidad total de recursos incorporados (embodied) en el comercio internacional.
Las variables analizadas incluyen:
- Materiales: Extracción de recursos minerales, biomasa y combustibles fósiles.
- Energía: Consumo energético incorporado en los bienes comercializados.
- Tierra: Huella de tierra necesaria para la producción de bienes agrícolas y forestales.
- Agua: Volumen de recursos hídricos consumidos en los procesos productivos.
- Trabajo: Equivalentes de mano de obra y horas de trabajo socialmente necesario incorporadas en las exportaciones e importaciones.
Asimismo, los flujos físicos netos se monetizaron utilizando los precios de mercado franceses para estimar el valor económico equivalente de los recursos apropiados de la zona CFA.
4. Resultados Principales
A. Apropiación neta de recursos físicos
Los hallazgos demuestran la existencia de un patrón claro de intercambio ecológicamente desigual. Francia extrae y apropia de manera neta grandes volúmenes de recursos de los países de la zona CFA:
- Materiales y minerales: Francia importa masivamente recursos estratégicos (como la energía y el uranio esenciales para su sector eléctrico) sin compensar de forma justa el valor real del trabajo y la naturaleza destruida en origen.
- Tierra y agua: Se observa una transferencia masiva de huella ecológica agraria. La producción de materias primas en África occidental y central consume vastas extensiones de tierra y recursos hídricos locales que terminan siendo netamente canalizados hacia el consumo francés y europeo.
- Valorización económica: El estudio calcula que los recursos netos apropiados por Francia desde la zona CFA, valorados a precios franceses, ascienden a un equivalente de 1.183 millones de dólares (expresados en USD constantes de 2025).
La injusticia en la compensación no se evalúa meramente mirando el saldo financiero nominal de las balanzas comerciales (es decir, cuánto dinero entra y sale formalmente en dólares o euros), sino analizando los flujos físicos y corporales reales mediante la contabilidad de la economía ecológica y el análisis input-output multirregional (Environmentally Extended Multi-Regional Input-Output model, Eora).
Se produce una asimetría en la compensación por recursos, trabajo y naturaleza se sostiene sobre varios pilares:
- La destrucción de la naturaleza y el trabajo invisibilizados: Los costes asociados a la contaminación hídrica, la pérdida de biodiversidad, la degradación de los suelos y el agotamiento de acuíferos o yacimientos mineros se quedan íntegramente en los países de origen (África Occidental y Central). Las poblaciones locales sufren los pasivos ecológicos y sanitarios de estas industrias extractivas, mientras que el beneficio económico final se materializa en los balances financieros de corporaciones multinacionales (principalmente francesas) y en el consumo del Norte. La «compensación» monetaria que perciben los estados africanos a través de las exportaciones resulta ser un precio de monopolio artificialmente abaratado, lo que confirma que el intercambio es netamente desfavorable y expoliador.
- Desajuste masivo entre volúmenes físicos y valor monetario: Mediante el modelo Eora, los autores cuantifican los flujos encarnados (embodied flows) de materiales, energía, tierra, agua y trabajo entre la zona CFA y Francia (y el resto del mundo) entre 1990 y 2015. Los resultados muestran que los países africanos de la zona CFA exportan masivamente volúmenes gigantescos de recursos físicos (materias primas, productos agrícolas, minerales como el uranio, biomasa y agua) hacia Francia y el Norte Global, mientras que importan manufacturas de alto valor agregado o productos finales en cantidades muy inferiores en términos físicos. Sin embargo, en los mercados internacionales —condicionados por estructuras de poder neocoloniales—, los precios de las materias primas primarias están estructuralmente deprimidos en comparación con el coste del trabajo y la tecnología del Norte.
- Apropiación neta sin retribución equivalente: El artículo calcula que los recursos netos apropiados por Francia equivalen a una transferencia masiva de riqueza (valorada en miles de millones de dólares constantes). La compensación financiera que reciben las economías africanas es muy inferior al coste de reposición ecológico, al valor del trabajo incorporado y a la destrucción ambiental infligida en origen. En términos de la teoría del intercambio ecológicamente desigual (ecologically unequal exchange), el Sur Global subsidia materialmente el nivel de vida y la prosperidad del Norte Global porque exporta bienes a precios que no internalizan ni la destrucción de sus ecosistemas, ni el agotamiento permanente de sus recursos no renovables, ni el valor social del tiempo de trabajo invertido.
B. Comparación con otras economías globales

Uno de los aportes más novedosos del artículo es la comparación del comportamiento de Francia frente a la zona CFA con el de otros bloques de países:
- Otras economías del núcleo del Eurozona (Alemania, Italia y España): Los autores descubren que estas potencias también experimentan una fuerte apropiación neta de recursos de la zona CFA, y lo hacen de manera más intensa que economías del norte global fuera de la Eurozona (como el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá o Australia). Esto sugiere que el bloque del euro en su conjunto se beneficia directa o indirectamente de la arquitectura institucional de Françafrique.
- Potencias emergentes (China e India): Por el contrario, el intercambio comercial entre China e India con la zona CFA presenta una dinámica sustancialmente diferente. Su apropiación neta de recursos físicos (tierra, agua y materiales) es considerablemente menor, manteniendo una relación de carácter mucho más recíproco, e incluso exportando de manera neta trabajo y energía hacia la región africana en comparación con el expolio extractivo de los países centrales occidentales.
En resumen, el artículo demuestra que la «dependencia monetaria» del franco CFA no es una simple anomalía técnica, sino el eje institucional y político que coacciona a las economías africanas a mantener un rol subordinado en la división internacional del trabajo, garantizando una transferencia unidireccional y asimétrica de recursos naturales, energía, tierra, agua y trabajo desde el Sur Global hacia las metrópolis del Norte Global.
5. Discusión y Conclusiones
Los resultados respaldan la tesis de que el subdesarrollo persistente de los países de la zona CFA no es un accidente histórico ni una deficiencia intrínseca de sus economías, sino el resultado directo de una relación imperialista e institucionalizada. El sistema monetario del franco CFA actúa como un mecanismo de succión económica que facilita la transferencia asimétrica de riqueza material desde el Sur Global hacia el Norte Global.
La apropiación física y ecológica descrita no ocurre de manera accidental, sino que está directamente habilitada, blindada y estructurada por el sistema monetario del franco CFA. Lejos de ser una herramienta neutral de estabilidad macroeconómica, el franco CFA opera como un canal institucional de extracción de riqueza a través de varios mecanismos concretos:
- La orientación de la producción hacia la demanda externa (francesa), no hacia las necesidades locales: Al estar anclado a una moneda fuerte (primero el franco francés y luego el euro) mediante una paridad fija, los precios relativos y los costes internos de los países de la zona CFA se desvinculan por completo de sus realidades económicas y productivas internas. Para mantener dicha paridad sin devaluar, los estados africanos se ven obligados a priorizar drásticamente las industrias orientadas a la exportación (materias primas, minería, agricultura de plantación) que generan divisas extranjeras, desatendiendo la producción de alimentos básicos, la industrialización interna y la satisfacción de las necesidades de sus propias poblaciones.
- Restricciones a la soberanía monetaria y el monopolio de la convertibilidad: El sistema exige que las transacciones y la convertibilidad ilimitada pasen obligatoriamente por el Tesoro Francés, centralizando históricamente gran parte de las reservas de divisas extranjeras en París (a través del denominado compte d’opération). Además, el hecho de que los francos CFA se sigan imprimiendo físicamente en territorio francés (en fábricas de Chamalières y Pessac) y la existencia de un veto implícito de los representantes franceses en los consejos de administración de los bancos centrales africanos (BCEAO y BEAC) otorgan a Francia un poder de control directo sobre cómo se moviliza la liquidez en la región.
- Monopolio comercial y sobreprecios (chasse gardée): Para los países externos a la zona, comerciar con estos países africanos implica costes de transacción adicionales debido al corsé monetario, lo que otorga a Francia una posición de monopolio o cuasimonopolio (chasse gardée). Esto obliga a las naciones de la zona CFA a importar productos manufacturados procedentes de Francia que a menudo son más caros que los precios del mercado mundial, y a exportar sus materias primas a precios baratos hacia el mercado francés.
- Facilidad para la repatriación de superbeneficios: Las empresas y corporaciones francesas operan en la zona CFA con una enorme seguridad jurídica y con una total libertad de transferencia de capitales. Esto les permite extraer tasas de rendimiento muy elevadas y repatriar «superbeneficios» hacia Francia de forma inmediata y sin trabas regulatorias locales efectivas.
- El rol de facilitador para el resto de la Eurozona: Un hallazgo clave de la investigación cuantitativa de Challet, Hickel y Nag es que este patrón de apropiación no es exclusivo de Francia: las demás economías nucleares de la zona Euro (como Alemania, Italia o España) también presentan tasas de apropiación neta de recursos de la zona CFA sumamente intensivas, superando con creces el nivel de extracción que realizan otras potencias occidentales fuera del euro (como EE. UU. o el Reino Unido). Esto sugiere que el sistema monetario del CFA —al estar indexado al euro— funciona como una plataforma de extracción imperialista ampliada que beneficia a todo el bloque central del euro, en contraste claro con las relaciones comerciales mucho más bilaterales y recíprocas observadas en actores emergentes como China o India.
Las crecientes revueltas populares y los cambios políticos recientes en el Sahel no son meros eventos políticos aislados, sino respuestas estructurales contra un modelo de expolio imperialista que lleva décadas asfixiando el desarrollo socioeconómico de la región.
El artículo cierra advirtiendo que cualquier debate genuino sobre la descolonización de África debe abordar de raíz tanto las cadenas globales de valor y el intercambio ecológico desigual como la arquitectura monetaria impuesta desde el exterior.

