El Tren-tram no es la barrera. El problema es nuestra barrera, nuestra resistencia a imaginar un futuro distinto. La infraestructura que proponemos es la herramienta técnica, pero el objetivo es profundamente humano
Propongo una nueva política que consiga un cambio de tendencia, abordando un programa de racionalización de la oferta de transporte público. Caso que el Maresme acoja como propias estas políticas, podría doblar la cifra de usuarios del transporte público al concluir esta década.
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