
Si el menú del cambio es Hard Rock, aeropuerto y Juegos Olímpicos daremos un salto vintage al pasado ahora que necesitamos futuro
José Antonio Donaire Benito@donaire_benito
Ampliar el aeropuerto de El Prat es probablemente un error mayúsculo. Entiendo los porqués, los valoro, e intento integrarlos en la valoración final. Pero me pesan muchísimo los argumentos contrarios. ¿Por qué no deberíamos ampliar el aeropuerto?
1- El avión (como el transporte marítimo) es un sistema de transporte excluido de todos los acuerdos mundiales contra el cambio climático, de Kioto a París. Lo más lejos que ha llegado la @oaci es el plan CORSIA basado en compensación (quemo keroseno pero planto árboles).
Quiero recordaros que un vuelo medio europeo emite unos 400 kilogramos de CO2 a la atmósfera por pasajero, es decir, el equivalente al peso de un oso polar. Esto es más de un metro cuadrado de hielo ártico fundido por cada pasajero.
Mirad este dato. Para llevar a los turistas a Barcelona (básicamente en avión) emitimos 9 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera, es decir, como 20 millones de osos polares. Toda Barcelona (gente, coches, industrias) emite 3 millones, 3 veces menos. (http://ajuntament.barcelona.cat/turisme/sites/default/files/complet.pdf)
2- La UE ha decidido acabar con la impunidad del sector de la aviación. La aprobación del #Fitfor55 (https://consilium.europa.eu/en/policies/green-deal/fit-for-55/) implica que en 2050 el 63% de las compañías que operen en la UE tendrán que disponer de SAF (sustainable aviación fuel).
El SAF es cinco veces más caro que el keroseno, pero es probable que la proporción se incremente cuando suba la demanda. Teniendo en cuenta que el combustible es el 27% del precio del billete, multiplicar por ocho el combustible hará los billetes tres veces más caros. Adiós low cost.
Asumámoslo: Volar será cada vez más caro porque hemos empezado a incorporar (una parte de) las externalidades de los aviones. Volaremos menos porque será mucho más caro y volaremos mejor. ¿Por qué ampliamos una infraestructura de un sistema de transporte condenado a reducirse?
3- Estamos en un debate sobre los límites. Hemos aprobado el Compromiso Nacional por un Turismo Responsable (https://empresa.gencat.cat/ca/treb_ambits_actuacio/turisme/compromisturisme/) que explicita que el país está alcanzando la capacidad máxima de oferta de alojamiento. Nos hemos dicho que hemos llegado al tope, y lo hemos firmado.
En un contexto sobre los límites, umbrales y topes, ¿qué sentido tiene que nos planteemos traer(mucha) a más gente? Es como si empezáramos un régimen el mismo día que hacemos una suscripción al Dunkin Donuts Premium. O nos ponemos límites o no nos lo ponemos. Pero no hacemos ambas cosas a la vez.
4- Siempre comparamos una infraestructura con la situación actual (no infraestructura). Pero no la comparamos con el coste de oportunidad de utilizar la inversión en otro ámbito. Ampliar el aeropuerto costaría unos 2.500 millones de euros. El tramo Cambrils-Vilaseca cuesta 150M y el de Les Gavarres, 500M.
No necesitamos más aviones: Necesitamos más trenes. De hecho, necesitamos muchísimo más porque el #Fitfor55 limitará el uso del vehículo privado y si no tenemos alternativa de transporte colectivo, condenamos a las clases populares a la inmovilidad.
Y quizás ha llegado el momento de decirnos que lo de los vuelos directos está sobrevalorado. Imaginemos a una señora que vive en Hong Kong y que tiene previsto asistir al Mobile. ¿Me quiere convencer de que su decisión depende de si hay un vuelo directo a Barcelona o debe hacer escala en París?
Ir de Hong Kong a Barcelona en un vuelo directo son 12 horas y media; con una escalera (París, Londres), son unas 15 horas. ¿Y estamos discutiendo de verdad que la decisión de venir o no al Mobile estará condicionada por esa hora de espera al Charles de Gaulle? Explíquenmelo bien.
En resumen:
- La aviación es incompatible con la descarbonización
- Volar será más caro. Volaremos menos
- Estamos llegando a nuestro límite de acogida
- Integramos el coste de oportunidad en la valoración
La era del coche y el avión llega a su fin: No van a desaparecer, pero se van a reducir. Hacer más carreteras y más aeropuertos es tirar dinero y territorio al fregadero. Si el menú del cambio es Hard Rock, aeropuerto y Juegos Olímpicos daremos un salto vintage al pasado ahora que necesitamos futuro.
