Problemática de la pesca de arrastre en Catalunya

Una vez más la Administración accede a la presión de los arrastradores rebajando las medidas encaminadas a conseguir una pesquería sostenible

Dr. Francesc Sardà Amills

Profesor de Investigación jubilado del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (CSIC).

(Junio ​​2021). Documento traducido del original en catalán

El pasado 3 de Junio, el Departamento Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural ‘de la Generalidad de Cataluña emitió una nota de prensa: “Frente común del Gobierno y los pescadores para garantizar el futuro de la flota catalana y acabar con la sobrepesca “(https://govern.cat/salapremsa/notes-premsa/410598/front-comu-del-govern-pescadors-garantir-futur-flota-catalana-acabar-sobrepesca), a fin de hacer frente a la reducción del 40% de las capturas de arrastre que Bruselas exige dentro de los próximos 5 años en nuestra pesquería. Sin embargo, la Generalitat quiere que Bruselas posponga el objetivo en 2030 en vez del año 2025, mediante una moratoria para este sector extractivo. La aplicación española de la norma comunitaria podría suponer la pérdida del 50% de la flota.

Una vez más la Administración accede a la presión de los arrastradores rebajando las medidas encaminadas a conseguir una pesquería sostenible, lo cual no sólo perpetúa sino que agrava la situación durante los próximos años. Veamos cómo se ha llegado en esta problemática:

1.Sobre los artes de arrastre que faenan aguas afuera de las autonómicas, la Generalitat no tiene toda la competencia, por ello tiene que hacer frente común con los pescadores ante la Administración de la Dirección General de Pesca del Estado en Madrid . En el caso que ahora nos ocupa veremos cuál será la reacción de Madrid ante una Comunidad Europea que ya ha avisado a España reiteradamente de los incumplimientos en relación a los aspectos ambientales y la transparencia de las flotas.

2. Desde los inicios del siglo pasado, el binomio sector pesquero-Administración han regulado la pesca en nuestro país con el control y beneplácito de la Generalitat. Desde entonces los científicos avisan de un posible colapso de la pesquería a partir de los años 90. Sin embargo, las medidas estatales y autonómicas siempre han sido tímidas procurando no incomodar al sector más de lo “necesario” por motivos electoralistas y económicos. Sin embargo, esta política de inacción ya ha llevado, desde el 2000, a una reducción del 50% del sector en la economía, número de barcos, capturas, etc.

3. Resulta, que sí era “necesario” incomodar al sector. Porque a partir de 2000, y siguiendo las previsiones científicas no escuchadas, la pesquería catalana entra en recesión (ver figura). A ello contribuyen las subvenciones comunitarias y el desarrollo tecnológico de los barcos de pesca en equipamiento material y electrónico. Incluso las administraciones han hecho la vista gorda y han permitido históricamente potencias de motor mucho más elevadas que las establecidas legalmente.

4. Hay que decir que el arte de arrastre es el arte más nocivo para el recurso y el medio marino. Para el recurso, porque es el arte menos selectivo. Lo captura todo indiscriminadamente: pez grande y pequeño, especies comerciales y no comerciales, que vuelven dañadas al mar. Para el medio, porque con cadenas, cuerdas alambradas y paneles de hierro, arrastra sobre el fondo levantando el sustrato, perturbando y dispersando los fangos y malgastando la biodiversidad de los animales que colonizan este sustrato.

5. En base al concepto climático, hay que decir también que estos barcos son, con mucho, los que más gastan en combustible de toda la flota pesquera y que, por tanto, emiten más CO2 por unidad operativa. También hay que tener en cuenta que es en estos barcos más potentes donde el desarrollo tecnológico presenta mayor eficacia, con lo que aumenta más rápidamente su capacidad de captura en comparación con otras artes.

6. Ahora, la CE, ante una Emergencia Climática que ya no permite más retrasos y ante una pérdida de biodiversidad alarmante, con un 80% del las poblaciones de peces sobreexplotadas en el Mediterráneo según la FAO, y de un falseamiento significativo de los datos de potencias de motores, toma medidas razonadas y razonables, in extremis, para reducir el colapso y hacer un último intento para conseguir salvar la pesquería Mediterránea.

7. Es evidente que si se ha llegado a esta situación, ha sido nada menos que por esta “connivencia” sector-Administración, que ha sido omnipresente a lo largo de los años y, ahora, se sigue el mismo camino. Es decir, “más de lo mismo”. Si hasta ahora sector y Administración han sido incapaces de controlar la sobrepesca, cómo se puede garantizar que, sin cambiar nada, se llegue a la sostenibilidad?

8. La nota sólo cita un informe científico que viene a decir que aumentando las áreas protegidas y aplicando una selectividad de forma que no se capturen las especies pequeñas, se puede obtener e incluso mejorar la recuperación del recurso. Sin embargo es igualmente cierto, que las bases científicas en que se basan los paneles de gestión de la Comisión de Pesca del Mediterráneo y de la CE, también son rigurosas y creíbles y no han sido citadas. Es por ello que la nota de prensa cita este informe para la conveniencia de sus conclusiones, sin analizar otros trabajos en profundidad.

Bajo una visión sistémica hay que añadir otros argumentos fundamentales a considerar:

9.1. En una situación de sobreexplotación y colapso como el actual, se deben tomar medidas drásticas, si no el deterioro sistemático de nuestros fondos está garantizado. Hace falta una Administración fuerte que no claudique ante los grupos de presión.

9.2. Por todo lo expuesto anteriormente, por la opinión de muchos científicos, ONG y varios foros conservacionistas, la pesca con artes de arrastre se debería considerar a extinguir. Por lo tanto no tiene sentido continuar con medidas de protección de un sector condenado a desaparecer. Disminuyendo el arrastre y dejándolo en forma testimonial sólo para pesquerías de gran profundidad, mejorarían los rendimientos de todos los artes menores y sería la mejor garantía de sostenibilidad y mantenimiento del medio ambiente, dejando, por otra parte, la mayor parte de los fondos de cría y reclutamiento fuera de su alcance.

9.3. La parte actualmente protegida en la pesca, estos 400 km2 que se mencionan en la nota, representa sólo el 4,5% de la superficie de los fondos de pesca, mientras que la FAO sitúa las necesidades de protección del fondo marino en el Mediterráneo en, al menos, un 20% como mínimo. A pesar de mecionarla en la nota, el sector tampoco aceptaría esta reducción. Sin embargo los protocolos para establecer zonas protegidas pueden llevar más años que los solicitados por la CE en la reducción de las capturas. Es decir, sería una medida que también llegaría tarde.

9.4. Fundamentalmente, unas mallas cuadradas de 50 mm de lado, como las actuales probadas, no dejarían tampoco escapar la merluza (principal especie en las capturas, de distribución más amplia, muy sobreexplotada). Esta especie en el Mediterráneo tiene su talla de primera reproducción en hembras superior a los 30 cm, mientras que la talla legal de captura es de 20 cm (es decir, se explota muy por debajo de la talla de primera madurez, lo que también ocurre con otras especies). Para lograr el escape vivo de estas tallas inmaduras inferiores a 30 cm a través de la malla de la red, esta debería aumentar hasta llegar, a 60 o 70 mm como mínimo, lo que tampoco sería en absoluto viable ni aceptable por el sector. En otras palabras, parece que las soluciones dadas por los propios pescadores y la Administración tampoco resolverían el problema o, al menos, tampoco dentro de los 5 próximos años. Ya que, por otra parte, para su estudio y aplicación, se necesitan bastantes años de pruebas y negociaciones. Hasta ahora, sin embargo, estas dos opciones tampoco han funcionado.

9.5. Finalmente, dado que las competencias del Departamento abarcan también la Acción Climática, es totalmente contradictorio mantener un arte muy destructivo de la biodiversidad, muy poco selectivo, agresivo con el medio ambiente y contaminante. Sin contar con el gasto energético, que también se vislumbra como factor limitante en un futuro próximo.

La paradoja es que precisamente los protagonistas responsables del descenso actual, continúan con las mismas políticas con las que se han hundido ellos mismos (diríamos que llevan decenios “haciendo trampas al solitario”). Es evidente que sector y Administración han sido víctimas de su falta de visión de futuro I de no querer escuchar a los técnicos y científicos. “En lugar de obedecer a los científicos y gestionar el sector, la Administración ha obedecido siempre al sector y ha gestionado a los científicos”.

Hay que insistir en que, en un escenario de emergencia climática exponencial, la Administración debería tener miras más largas y más holísticas, porque, en definitiva, está gestionando un recurso que es de todos, un bien común que va mucho más allá de la supervivencia de un determinado sector extractivo al que ahora le toca asumir su propia responsabilidad. Es absolutamente necesario que la Administración tenga una visión más sistémica y comprometida con el medio ambiente, es decir, con la sociedad en general. Lamentablemente a partir de ahora, decisiones como éstas se deberán tomar más a menudo y serán más dramáticas. Cuando antes se empiece, mejor para todos !

Para saber más: Sardà Amills, F. (2017). La sostenibilidad de la pesca en Catalunya.166 pp. Laertes. Barcelona.

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