Cambiar el rumbo. Análisis del perfil de un movimiento económico emergente en Europa

Existe un movimiento creciente que desafía al neoliberalismo, que defiende una economía inclusiva basada en el bienestar humano y planetario, pero es justo decir que su éxito está lejos de estar asegurado, aunque tampoco lo está su fracaso

Demos Helsinki

Resumen del prólogo y la introducción del documento  Turning the tide (Invertir el rumbo. Análisis del perfil de un movimiento económico emergente en Europa) en el que se muestran las principales características del movimiento al que se denomina “nuevas economías” y se describe su situación en algunos países de europa.

Prólogo

En los últimos años, es probable es que estén preocupados por la falta de acción para hacer frente a la crisis climática o las llamativas desigualdades sociales. Son sólo dos ejemplos de retos urgentes que definen nuestra época. Un futuro que sea mejor que nuestro pasado parece difícil de prever, admitámoslo. Los sistemas económicos actuales son culpables a muchos niveles.

Nuestros sistemas económicos deberían resolver nuestros problemas comunes. Pero durante las últimas décadas, en lugar de trabajar en beneficio de las personas y del planeta, hemos visto que nuestro sistema económico es una de las causas de la desigualdad y de la crisis climática. Las industrias financieras se han desvinculado de la economía real y la riqueza se ha acumulado a una escala sin precedentes. Muchas personas siguen sintiéndose excluidas de las oportunidades dentro de sus sociedades. Y el planeta sigue ardiendo.

Pero la situación puede mejorar: en las últimas décadas, cientos de organizaciones y miles de individuos se han puesto a trabajar para imaginar y construir nuevos y mejores sistemas económicos. Puede que no haya oído hablar de ellos, pero son muchos. Sus actividades van, desde la reforma de los sectores financieros hasta la reescritura de la enseñanza de la economía; desde aplicar el pensamiento sistémico a promover la democracia económica; y desde la transformación económica global al establecimiento de economías locales más sostenibles. Algunos trabajan con ideas fundacionales, otros desarrollan políticas. Pero lo más importante es que todos comparten el deseo de fomentar una sociedad mejor en la que nuestras economías nos ayuden a resolver nuestros retos más acuciantes.

Si no ha oído hablar de este movimiento emergente, hay una buena razón. El movimiento es notablemente diverso y plural. No hay líderes ni organizaciones que acaparen el protagonismo. Pero está empezando a surgir un espíritu compartido: una comprensión creciente y compartida de lo que se necesita para avanzar.

Este informe, titulado Turning the tide, cuenta la historia de este movimiento naciente tal y como es hoy. El movimiento, aunque todavía no es una historia de éxito, es mucho más importante de lo que cabría suponer. Es una fuente de inspiración a muchos niveles.

La nueva economía no debe imponerse de arriba abajo. Debemos valorar el pluralismo del nuevo movimiento económico. En lugar de balas de plata o planos prefabricados, nuestros tiempos exigen imaginación y experimentación. El pluralismo que caracteriza al movimiento ofrece muchas oportunidades para hacerlo. De vez en cuando, se cometerán errores. Algunas ideas no funcionarán en la práctica. Pero con un compromiso persistente, podemos descubrir cómo avanzar y hacer realidad nuevos sistemas económicos que se adapten a nuestro tiempo. Tenemos que confiar en el movimiento.
Este informe revela este panorama emergente. Ha llegado el momento

Introducción

El 14 de abril de 2021, el Fondo Monetario Internacional (FMI) animó a los países de la eurozona a aumentar el gasto público en lugar de preocuparse por los déficits fiscales y aplicar medidas de austeridad1. Tal propuesta parecía radical para una institución conocida a lo largo de su historia como vanguardia de la política fiscal estricta y de la limitación del gasto público. Pero la declaración no destacó entre la multitud.Por el contrario, mostró cómo el FMI se unía a las filas de múltiples instituciones económicas del statu quo al cuestionar el valor de un consenso arraigado en la toma de decisiones económicas. El mensaje que se desprendía era claro: El neoliberalismo -el paradigma económico dominante de las últimas décadas-, aunque persiste como núcleo esencial de nuestras economías políticas mundiales y, en mayor o menor medida, de muchas economías políticas nacionales, puede percibirse cada vez más como cuestionable y creíblemente discutible.

Las críticas al paradigma económico dominante no son nuevas. De hecho, un número cada vez mayor de voces críticas han entrado en la corriente mayoritaria desde la crisis económica mundial de 2008. A medida que los problemas de la persistencia del pensamiento institucional y político neoliberal se hicieron cada vez más visibles durante la década de 2010, la reacción política del populismo conservador que siguió, mostró el desagrado popular ante un orden mundial neoliberal2. Ejemplos destacados de esta tendencia fueron la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU.; la campaña del referéndum sobre el Brexit y, finalmente, la de la UE; y el ascenso de varios partidos populistas conservadores de extrema derecha en en toda Europa del Este y del Sur. Cuando la pandemia de COVID-19 golpeó la economía política mundial a comienzos de 2020, hubo una necesidad urgente y ampliamente reconocida de un “regreso del Estado” para dar respuesta social y económica rápida a la crisis3. La ventana de Overton parecía dispuesta a abrazar un amplio cambio en la política económica mundial y nacional. Para rematar los ya formidables retos a los que se enfrentaba el paradigma neoliberal y su consiguiente statu quo económico (véase el cuadro 1), el apetito por ideas económicas más radicales pareció surgir de la periferia al centro de los debates políticos.

Cuadro 1: Razones que impulsan el desafío al statu quo económico

Una crisis medioambiental que se intensifica.

La cruda realidad del colapso climático se ha puesto de manifiesto en los últimos meses con numerosos de incendios forestales en todo el mundo. Para mantener el aumento de la temperatura por debajo de 1,5 °C y evitar una mayor desestabilización deben reducirse radicalmente y llegar a cero en 30 años. Junto con crisis medioambientales interrelacionadas de pérdida de biodiversidad, degradación del suelo, contaminación y la reciente pandemia de COVID-19, está claro que el sistema económico actual no ha sido capaz de de hacer frente a los impactos ambientales perjudiciales, que en gran medida son obra del propio neoliberalismo.

La inestabilidad de la economía política actual.

El estancamiento secular en los países industrializados del Norte Global ha socavado la promesa del crecimiento como indicador general de progreso. Combinado con el creciente distanciamiento entre los mercados financieros y económicos y los temores relacionados con la llegada de nuevas tecnologías

esto ha disminuido la confianza popular en el sistema económico actual.

La revuelta popular contra la impotencia económica.

La desigualdad económica ha aumentado en los países industrializados.

En particular, las diferencias de riqueza dentro de los países son cada vez mayores. Las personas afectadas por el estancamiento de los salarios y la incertidumbre los mercados laborales inciertos buscan cada vez más movimientos políticos que desafíen el statu quo de décadas pasadas.

Cambios fundamentales en el panorama geoeconómico mundial.

El poder económico se ha ido desplazando en las últimas décadas, concentrándose, por ejemplo en Asia oriental (y en particular en China). Además, están naciendo nuevas formas de poder privado nacen especialmente en el seno de los nuevos gigantes digitales que actúan como poderosos agentes económicos a nivel mundial.

El neoliberalismo, cada vez más cuestionado en cuanto a su capacidad para afrontar y resolver estos retos e implicado en la causa de la mayoría de las crisis actuales, está ciertamente bajo presión ahora más que nunca. Sin embargo, esto no implica necesariamente su muerte; el nuevo mundo, sea cual sea su aspecto, aún no ha nacido. Está claro que hay un interés creciente por los nuevos paradigmas económicos. A un nivel social más amplio, los movimientos ciudadanos por el clima manifiestan la demanda popular de un cambio estructural en el funcionamiento de nuestras economías. Y en el ámbito académico, en los medios de comunicación especializados y en la formulación de políticas, las nuevas narrativas que cuestionan elementos clave del pensamiento económico dominante, como el carácter obsoleto del PIB como indicador del desarrollo económico4 , el papel del Estado en relacion a los grandes retos de la sociedad, o el uso potencial de las herramientas y el análisis de la complejidad epistémica en la economía. Sin embargo, aunque el renovado interés en el discurso público en torno a posibles alternativas económicas demuestra que hay un deseo de cambio, todavía no se sabe si ese interés se está canalizando efectivamente en el espacio político. Si bien es relevante, el esfuerzo de la OCDE por establecer un impuesto de sociedades mínimo a nivel mundial, es sólo un intento preliminar de hacer frente a los flujos de capital persistentemente no escrutados5. En Estados Unidos, la presidencia de Biden marca una ruptura con la de Trump en muchos aspectos, pero está por ver si esto se reflejará en una agenda económica más atrevida o simplemente progresista-neoliberal6. Y dentro de la UE, mientras que el aumento de las deudas nacionales llevó a la suspensión del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, no está claro si habrá espacio político para modificarlo7.

Estos cambios están desafiando el paisaje global que antes apoyaba los sistemas económicos neoliberales. Algo se está gestando en el caladero del nuevo pensamiento económico. Sin embargo, esto no significa que se vaya a producir un cambio de paradigma o de política: al fin y al cabo, el neoliberalismo sigue siendo la ideología hegemónica de nuestro tiempo. Tampoco significa que cualquier cambio de paradigma posterior esté necesariamente impulsado por nuevos actores del pensamiento económico. Avanzar en una dirección más justa y sostenible no es tampoco seguro: los monopolios de las plataformas digitales dominantes basados en la propiedad y el control de los datos pueden salir como ganadores. En general, hay un movimiento creciente contra el neoliberalismo y a favor de una economía inclusiva basada en el bienestar humano y planetario, pero es justo decir que su éxito está lejos de estar asegurado, aunque tampoco lo está su fracaso.

Sobre el nuevo pensamiento económico

El nuevo pensamiento económico se refiere a un conjunto relativamente heterogéneo de pensamiento y acción. Este informe es un esfuerzo por crear una imagen del estado actual de las actividades relacionadas con él en toda Europa8. Para ello nos centramos en las organizaciones que, por su pensamiento y acción, desafían explícitamente el paradigma neoliberal
y contribuyen activamente a la construcción de nuevas alternativas. Para seleccionarlas, incluimos a aquellos actores y enfoques cuyo trabajo puede considerarse en línea – al menos en gran medida – con los diez primeros principios para una nueva economía establecidos por la Evaluación Global para una Nueva Economía (GANE) a través de una amplia revisión de los nuevos enfoques económicos9. Estos se organizan en holísticos, económicos ecológicos, económicos sociales y económicos políticos:

Principios holísticos: (1) reconocen que las economías están integradas en las sociedades y los ecosistemas y que el propósito final de la economía es apoyar el bienestar humano y planetario; (2) reconocer la complejidad y la necesidad de la interdisciplinariedad al abordar los problemas económicos.

Principios económicos ecológicos: (3) reconocer que las economías tienen límites biofísicos y bioquímicos fundamentales para el crecimiento; (4) reconocer que el capital derivado del ser humano depende de la naturaleza; (5) diseñar las economías para que sean circulares y regenerativas.

Principios económicos sociales: (6) Incorporar un modelo pluralista de valores y comportamientos, basado en el bienestar, la dignidad, la suficiencia y una comprensión positiva de la libertad, en todas las reflexiones, decisiones y acciones; (7) considerar la equidad, la igualdad y la justicia como cuestiones centrales de la investigación económica.

Principios políticos económicos: (8) adoptar enfoques pluralistas, sociales y relacionales que apoyen la emancipación, las necesidades sociales y el bien común (9) integrar la participación, la deliberación y la cooperación en el núcleo del pensamiento y la política económica (10) adoptar perspectivas económicas postcapitalistas y descolonizadas.

Aunque estos criterios de selección excluyen claramente a las organizaciones que promueven programas neoliberales, también está claro que no todos los nuevos actores económicos tendrán la misma comprensión o estarán completamente de acuerdo con el conjunto de principios. No obstante, creemos que es útil considerar este grupo heterogéneo como un todo, ya que esto nos ayuda a obtener una visión útil de cómo se puede desafiar el neoliberalismo y qué tipo de coaliciones se pueden formar -o qué tipo de divergencias pueden necesitar ser mitigadas- en el esfuerzo por fomentar el avance de un nuevo paradigma económico.

Referencias

  1. FMI (2021). Transcripción de la sesión informativa del Departamento Europeo de abril de 2021. Consultado el 11 de noviembre de 2021.
  2. Norris, P. & Inglehart, R. (2019). Cultural backlash: Trump, Brexit, and authoritarian populism. Cambridge University Press.
  3. Mazzucato, M. & Quaggiotto, G. (2020). El gran fracaso del gobierno pequeño. Project Syndicate, 19 de mayo. Consultado el 11 de noviembre de 2021.
  4. Dasgupta, P. (2021). Final report: The economics of biodiversity: The Dasgupta Review. Londres: HM Treasury
  5. OCDE (2021). La comunidad internacional alcanza un acuerdo fiscal innovador para la era digital. Comunicado de prensa de la OCDE. Consultado el 11 de noviembre de 2021.
  6. Eichengreen, B. (2021). Bidenomics: Contenido y perspectivas. Intereconomía: 56(4), 243-244.
  7. Liboreiro, J. (2021). ¿Estricto o flexible? Bruselas inicia el debate para reformar las normas fiscales. Euronews, 19 de octubre. Consultado el 11 de noviembre de 2021.
  8. Las organizaciones se incluyeron en el estudio si operaban principalmente en Europa, tenían su sede en Europa o (para algunasorganizaciones que operan en todo el mundo) tenían una importante rama europea de sus operaciones.
  9. Kenter, J.O., Buckton, S., Martino, S., Agarwal, B., Anger-Kraavi, A., Hejnovic, A., Kendrick, I., Mariara, J., Mukherjee, N., Waddell, S.& Waddock, S. (2021). COVID-19 como desafío al neoliberalismo: Una síntesis del nuevo pensamiento económico. Evaluación global para una Nueva Economia (GANE). De próxima aparición.
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