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Publicado en Catalunya Metropolitana. Versión en catalán
Es necesaria una reflexión de país sobre el futuro que queremos, antes de que las decisiones del Gobierno sean irreversibles. Tenemos los ejemplos de la planificación de las infraestructuras de movilidad y la previsión de los centros de datos a instalar. Aprendamos de los errores que hemos cometido en el pasado. En nombre de la modernidad del coche destruimos un sistema de transporte ferroviario que nos ha empobrecido.
Según las estimaciones del Monitor Público de Emisiones de Cataluña publicadas recientemente, en estos dos últimos años Cataluña ha reducido un 1,2% sus emisiones de efecto invernadero (GEI) (Figura1). Ésta es una cifra preocupante porque, siguiendo los compromisos de la Unión Europea, para llegar a la neutralidad climática en 2050, deberíamos estar reduciendo las emisiones a una velocidad superior al 7% anual. Todo lo que no se consigue reducir en un año determinado, deberá añadirse al objetivo de reducción del año siguiente.
En el período 2026-2030 el Govierno de Cataluña se ha comprometido a reducir las emisiones en un 6,5% anual y ha diseñado una hoja de ruta de descarbonización en el documento PINECCAT 2030 , pendiente de aprobación. Ahora hay que demostrar con resultados que las políticas que quiere impulsar cumplen con metas y calendarios, pero los datos del monitor, aunque son estimativos, nos indican que, de momento, la casa está por barrer, y ya estamos en mitad de la legislatura.

Figura 1. Estimaciones de gases de efecto invernadero (GEI) del Monitor Público de Emisiones de Cataluña. Las casillas de color verde son datos de inventarios oficiales de la Generalitat. Las casillas de color amarillo muestran resultados de la estimación del Monitor Público de Emisiones de mayo de 2026
La investigadora Mar Reguant, en el marco de la jornada Acciones urgentes para cumplir con los objetivos climáticos de Cataluña, Organizada por El Futur És Ara , presentó 12 medidas prioritarias para conseguir reducciones de GEI del orden del 16% en el período 2026-2028. Son medidas energéticas, de movilidad y eficiencia que se pueden poner en marcha en poco tiempo y que, por tanto, pueden mostrar resultados de forma rápida. Pero tan importante es conseguir resultados inmediatos como planificar medidas para conseguir resultados a medio y largo plazo, y esta planificación está muy ligada a los proyectos e infraestructuras que el Gobierno está decidido a llevar a cabo.
Todo el mundo estará de acuerdo en que la planificación a largo plazo es imprescindible, pero los resultados y las políticas priorizadas dependerán mucho del enfoque y objetivos a alcanzar con esta planificación. Cualquier estudio de prospección o estrategia de futuro debe ser coherente con los objetivos de descarbonización. Pondré un par de ejemplos para mostrar que hay dudas de que el Gobierno de Cataluña ha incorporado en serio estos objetivos a sus políticas:
Primero: La movilidad, que es uno de los sectores con más impacto climático y que todavía continúa creciendo.
Segundo: Los centros de datos, que crecerán con fuerza en las próximas décadas, impactando con el consumo de energía y agua.
Planificación a largo plazo de las infraestructuras de movilidad y emisiones GEI
A estas alturas de la urgencia climática no es aceptable que los proyectos de infraestructuras no tengan en cuenta su impacto climático. Cada plan territorial, cada proyecto ha de indicar, no solo su impacto económico, sino las implicaciones climáticas derivadas de su implantación. El informe publicado en 2025 por el Departament del Territori, Habitatge i Transició Ecològica Construir la Catalunya del 2050. Principales inversiones departamentales es un documento de planificación que prevé el coste de las inversiones, pero no tiene previsión alguna sobre la reducción o el aumento de emisiones GEI.
Quien tiene un martillo sólo ve clavos. Quien tiene un coche sólo ve carreteras
En el apartado de infraestructuras viarias se prevé la construcción de una decena de variantes para evitar las retenciones al atravesar las poblaciones. Pero podrían plantearse otras alternativas a este tipo de soluciones que acaban siendo, a la larga, un señuelo para el aumento de más tráfico. Parte de estos atascos podrían resolverse mejorando la gestión y aumentando la frecuencia de autobuses o trenes. Si la mejora en el transporte público eliminara una parte del tráfico, quizás podríamos ahorrarnos algunas de estas variantes.
Este cambio de perspectiva al ofrecer soluciones no viarias a los problemas viarios significa un cambio en el modelo de gestión y ordenación territorial que gira en torno al coche desde hace 100 años. También significa un cambio en nuestro modelo mental, en el que el vehículo particular ha desempeñado un papel protagonista al cubrir nuestras necesidades de movilidad. La crisis climática nos obliga al cambio de modelo y esto no es fácil.
Hace 100 años, nuestro modelo de transporte estaba basado en el tren. Sólo tenemos que mirar los antiguos mapas de las vías ferroviarias en Cataluña y compararlos con los actuales (figura 3) para darnos cuenta hasta qué punto hemos desmontado un sistema que ya teníamos y que tan bien nos hubiera ido ahora si lo hubiéramos conservado y actualizado. La figura 2 muestra la cantidad de vías que hemos eliminado en aras de la modernidad. Fijémonos, por ejemplo, en el detalle de la ciudad de Girona, que estaba conectada a Francia, Barcelona, Maresme, Costa Brava y Olot. Los trenes que han desaparecido (Costa Brava y Olot) ahora se han convertido en carreteras, atascos y variantes. Nos va a costar muchos años y mucho dinero rehacer las infraestructuras que no supimos valorar. No todos los países han sido tan derrochadores. Fijémonos en Suiza, que ahora todo el mundo pone como ejemplo a seguir. Es un país similar a Cataluña en tamaño y población, pero muy diferente al nuestro en su gestión de la movilidad. Basta con mirar la densidad de sus vías ferroviarias (figura 4) para entender el contraste.

Figura 2. Sistema ferroviario en Cataluña. Año 1919

Figura 3. Sistema ferroviario actual en Cataluña

Figura 4. Sistema ferroviario en Suiza
Estableciendo que por cuestiones climáticas, ambientales, de salud, de dependencia energética y material y de economía, la movilidad del futuro será principalmente electrificada y colectiva, fijémonos ahora en las inversiones ferroviarias para viajeros del informe de inversiones 2050. Con la excepción del tranvía del Camp de Tarragona que sustituye al desaparecido tren Salou-Vilaseca, el resto de proyectos ferroviarios no tiene ni calendario ni el detalle del coste de la inversión, lo que equivale a decir que estas infraestructuras no son, no eran, prioritarias para el Gobierno. ¿Qué diferente de las infraestructuras viarias que, en gran parte tienen, no sólo el detalle del presupuesto económico, sino un calendario de ejecución a corto plazo: 2025-2027 y 2028-2030… ¿Tendremos que dar las gracias a las presiones sobre el Gobierno que se ha visto obligado a poner calendario de ejecución de la línea orbital para conseguir la aprobación del presupuesto de Cataluña?
Centros de datos y planificación energética
El documento de Prospectiva Energética de Cataluña 2050 (PROENCAT) tiene como objetivo la estimación de las necesidades energéticas futuras y la cuantificación de las instalaciones de energía renovable necesarias para sustituir los combustibles fósiles y nucleares. Actualmente, sólo un 7,2% (en 2023) de la energía que consume Cataluña es de origen renovable . Todos conocemos la lentitud y la dificultad en la implantación de estas instalaciones en el territorio que hacen peligrar el alcance de las metas de descarbonización. El PROENCAT estimó una disminución de las necesidades energéticas en un 30% en 2050 respecto a 2017. Pero no tuvo en cuenta el impacto de la inteligencia artificial (IA) porque esta tecnología irrumpió masivamente en 2023, el mismo año que el documento de prospección se publicaba.
En un tiempo récord la IA está transformando la sociedad desde muchas perspectivas, también la energética. Actualmente en Cataluña existen 17 centros de datos y se prevé la instalación de otros 26 centros con un consumo energético total equivalente a dos centrales nucleares. ¿Dónde vamos a generar tantas renovables si estamos tan lejos de ser capaces de proporcionar la energía que actualmente consumimos?
Si la lentitud en la implantación de las renovables en Cataluña genera dudas de poder realizar la transición energética con la urgencia que necesitamos, es mejor implantar una moratoria en la instalación de estos centros de datos para tener el tiempo de reflexionar como país qué es lo que nos conviene y lo que no. Aprendamos de los errores que hemos cometido en el pasado. En nombre de la modernidad del coche destruimos un sistema de movilidad sostenible que nos ha empobrecido como país. Antes de dejarnos arrastrar por una nueva ola de modernidad, necesitamos la información y el tiempo para conocer si esta innovación tecnológica será realmente un beneficio colectivo como nos quieren vender o será sólo el anzuelo para permitir el enriquecimiento de unos cuantos a expensas de todos. Necesitamos levantar nuestra mirada un poco más allá del día a día, para distinguir con más claridad lo que es una buena inversión para el futuro de lo que es pan para hoy y hambre para mañana.

