La lucha por la responsabilidad climática de las grandes empresas acaba de dar un paso importante en Francia. El Tribunal Judicial de París ha dictado una sentencia histórica en el procedimiento iniciado por las organizaciones Sherpa, Notre Affaire à Tous (NAAT) y otras entidades de la sociedad civil contra TotalEnergies, concluyendo que la compañía incumplió sus obligaciones legales de vigilancia respecto a los riesgos climáticos derivados de su actividad.
La resolución constituye la primera ocasión en que un tribunal francés declara que una empresa ha incumplido su deber de vigilancia en materia climática. En concreto, el tribunal considera que el plan de vigilancia de TotalEnergies no identificaba adecuadamente los riesgos asociados a sus actividades de petróleo y gas, al excluir las emisiones de alcance 3 (Scope 3), es decir, aquellas generadas cuando los consumidores utilizan los combustibles comercializados por la empresa. El tribunal ha ordenado a la compañía revisar y completar su plan de vigilancia incorporando estas emisiones y las medidas previstas para mitigarlas. Dentro de seis meses deberá presentar un plan revisado y, en una nueva audiencia prevista para enero de 2027, la justicia evaluará si las medidas adoptadas son suficientes, pudiendo volver a declarar la responsabilidad de la empresa si no lo son.
Aunque el tribunal no ha accedido a todas las peticiones de las organizaciones demandantes —como ordenar el cese de nuevos proyectos fósiles o imponer objetivos concretos de reducción de producción—, la sentencia supone un cambio jurídico de enorme relevancia. Reconoce expresamente que la responsabilidad climática de las grandes empresas no termina en sus emisiones directas, sino que alcanza también a las emisiones derivadas del uso de los productos que venden, precisamente la parte que representa la mayor parte de la huella de carbono de las compañías petroleras.
Las organizaciones demandantes han publicado una nota de prensa conjunta explicando el alcance de la sentencia, disponible aquí:
Nota de prensa conjunta de Sherpa y las organizaciones demandantes
Una decisión relevante en un momento de desregulación europea
La sentencia adquiere una importancia especial porque llega en un contexto de creciente presión para reducir las obligaciones regulatorias en materia de sostenibilidad empresarial dentro de la Unión Europea. En los últimos meses, buena parte del debate político se ha centrado en la simplificación del marco regulatorio europeo y en el debilitamiento de algunos de los mecanismos de diligencia debida inicialmente previstos en la Directiva sobre diligencia debida en materia de sostenibilidad empresarial (CSDDD), entre ellos el antiguo artículo 22, que establecía obligaciones relacionadas con los planes de transición climática.
Desde REVO Prosperidad Sostenible hemos seguido de cerca este proceso. El pasado mes de noviembre organizamos el seminario «Desregulación financiera, realidades climáticas y futuros posibles», en el que analizamos precisamente cómo el actual impulso desregulador puede reducir la capacidad del marco jurídico europeo para exigir responsabilidades a las grandes empresas frente a los riesgos climáticos.
Puede consultarse el contenido del seminario aquí:
Seminario «Desregulación financiera, realidades climáticas y futuros posibles»
La justicia sigue avanzando
La resolución del Tribunal Judicial de París demuestra que, incluso en un contexto político en el que determinadas obligaciones regulatorias se están relajando, los tribunales pueden seguir desempeñando un papel decisivo en la exigencia de responsabilidad climática.
El mensaje que deja esta sentencia es claro: las empresas de combustibles fósiles no pueden limitar su responsabilidad a las emisiones producidas dentro de sus instalaciones. También deben evaluar y gestionar el impacto climático derivado del uso de los productos que comercializan.
La audiencia prevista para enero de 2027 permitirá comprobar si TotalEnergies ha adaptado realmente su plan de vigilancia a las exigencias fijadas por el tribunal. El caso, por tanto, está lejos de haber terminado, pero ya constituye uno de los precedentes más relevantes en la evolución del litigio climático en Europa.

