Cataluña, país de Trenes

Debemos decir con satisfacción que mientras en Cataluña estamos hablando de construir ferrocarriles de proximidad, en la dirección del Ministerio de Transportes todavía piensan que la movilidad regional debe solucionarse con autobuses

PAU NOY SERRANO

En 2021, saliendo de la pandemia, celebramos en Sant Feliu de Guíxols la primera jornada en defensa del tren-tramo de la Costa Brava. Desde entonces hasta hoy, por el camino, hemos realizado decenas de actos en favor de éste y de otros cinco o seis ferrocarriles, para conseguir la plena reintroducción del tren en la Cataluña no Metropolitana. Los trenes los tuvimos pero los cerraron en los años 50 y 60 del pasado siglo.

Se han añadido a la lista, los trenes-tramo de Olot-Girona, Lloret-Blanes, Bages-Berguedà, Terres de l’Ebre y la extensión del ferrocarril convencional desde Alp hasta Andorra con paso por la Seu d ‘Urgell. A esta lista se suma, a modo de séptimo ferrocarril, el TramCamp de Tarragona caminando desde hace años y ahora, parece que con paso firme, pese a la oposición de algunos alcaldes ignorantes.

En el acuerdo presupuestario del 2022, los Comuns consiguieron introducir partidas suficientes como para que el ejecutivo catalán estudiara su viabilidad. Actualmente todavía no se conoce el resultado final de estos estudios, aunque se han ido filtrando partes de ellos. Por su parte, la Fundación Movilidad Sostenible y Segura ha confeccionado los números básicos de las seis líneas, calculando número de viajeros y estaciones, inversión requerida, recaudación esperada y coste del servicio, kilometraje y número necesario de trenes, y velocidad comercial esperada, entre los más destacables.

Para todas las líneas proyectadas, los valores son muy interesantes. Las demandas se mueven en un rango de un máximo de 6,7 millones de viajeros por la Costa Brava y un mínimo de 1,7 millones por el de las Terres de l’Ebre. Todas estas demandas son superiores a las de alguna de las líneas de metro de Barcelona, ​​con un coste infinitamente menor porque no van soterradas.

Estos días, la Fundación ha mejorado los métodos numéricos de estimación de la demanda y, a partir de los datos reales de movilidad proporcionados por el Ministerio de Transportes (por seguimiento de personas con teléfono móvil), se ha concluido que las demandas potenciales para estos nuevos ferrocarriles son un 50% superiores a las anteriormente estimadas. Por tanto, entre 10 y 2,5 millones de viajeros, valores francamente altos.

¿Qué es un tren-tramo?

El tren-tramo es un producto ampliamente probado, con decenas de sistemas circulando en toda Europa, que dentro de las ciudades tiene un formato de tranvía, como el que discurre por la Diagonal de Barcelona, ​​y fuera de ellas se comporta como un tren de cercanías. Yo los he utilizado en Karlsruhe, Alemania, y es un fantástico invento.

Dentro de las ciudades tiene una velocidad máxima de 30 o 50 km/h, dependiendo de la sección de la calle por la que pasa, y fuera de ellas puede alcanzar los 120 km/h. Se trata de un sistema que logra sumar lo mejor de cada sistema ferroviario. Su velocidad comercial varía de 50 a 70 km/h por los servicios directos, con valores no asumidos por ningún tren de cercanías en Cataluña, ni los de Renfe ni los de FGC.

El efecto red

Los ferrocarriles funcionan hoy en red. Por eso estas nuevas líneas estarán conectadas a los principales nodos ferroviarios, Girona, Manresa, Vic y Aldea, lo que permitirá, no sólo ir de forma muy eficiente a estas ciudades y a las capitales de comarca, sino también llegar a Barcelona, ​​Valencia , Zaragoza, Madrid, Montpellier o París con tiempo de viaje competitivo con el coche. Y con cero emisiones, cero accidentes y a un precio muy inferior.

Y en el futuro el ferrocarril llevará a la gente de Cataluña a Portugal y al centro de Europa según se vayan desarrollando las redes que cruzan Francia y que hoy están paralizadas por la acción de obstrucción de la SNCF. Habrá que seguir picando piedra porque tenemos el convencimiento de que por imperativo europeo, al final, la roca se romperá.

Las elecciones

Siempre que hay elecciones, como en el Parlament de Catalunya, es un buen momento para situar temas importantes sobre la mesa. Y éste es uno de ellos. Debemos decir con satisfacción que mientras en Cataluña estamos hablando de construir ferrocarriles de proximidad, en la dirección del Ministerio de Transportes todavía piensan que la movilidad regional debe solucionarse con autobuses. Qué pregunten a Francia, Italia, el Benelux y a los países germánicos cómo solucionan sus necesidades regionales de movilidad.

Es triste que España celebrara el año europeo del ferrocarril en 2021 con el cierre de la línea Aranjuez-Cuenca-Utiel, 270 km de una tacada. En 1984 intentaron hacer lo mismo con dos líneas catalanas, Lleida-La Pobla de Segur y Barcelona-Puigcerdà. Desde el gobierno catalán se impidió y hoy estas dos líneas gozan de una salud envidiable.

La de Puigcerdà está en curso de desdoblamiento en la sección principal, Montcada-Vic, con una inversión de varios cientos de millones de euros, y la de La Pobla, transferida a FGC desde 2006, tras un impecable proceso de rehabilitación y compra de nuevos convoyes, está a punto de doblar el máximo histórico del tiempo de Renfe. Las apuestas son cuándo lo hará, si este año o el próximo.

El otro día asistí en Girona al debate sobre los trenes-tramo. Vinieron representantes del PSC, Comuns, CUP, ERC y Junts. Los más entusiastas apasionados, Comunes y CUP. Los más descreídos los socialistas, que apuestan por llenar Barcelona de metros y Catalunya de asfalto, con autopistas y variantes. Y en medio ERC y Junts con un tono que asegura avances en esta carpeta.

El reto es en la próxima legislatura redactar los proyectos ejecutivos, realizar la reserva de suelo, asegurar su financiación y decidir quién los operará, con el horizonte del 2030, año en el que la mayor parte de estos trenes tendrán que estar rodando.

Es cierto que un sector importante de la política catalana, creo que no mayoritario, todavía no cree que la cuestión del cambio climático vaya con ellos y que no comparte la idea de que el ferrocarril es un fantástico instrumento para descarbonizar la movilidad catalana. Una pena que así sea, pero las cosas son como son.

Saludos cordiales,

https://blogs.lavanguardia.com/cambiar-para-seguir-viviendo/2024/05/07/catalunya-pais-de-trens-16493/

Traducción: Teresa Abril

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