En lugar de aprovechar la escasez temporal de crudo para combatir el cambio climático , el Gobierno español disfraza su precio real con el IVA y reparte ayudas indiscriminadamente , lo que no suele beneficiar a quien más lo necesita . Seguiremos consumiendo gasolina como si nada ocurriera a pesar del compromiso internacional de suprimir gradualmente las ineficientes subvenciones a los combustibles fósiles. El dinero público es de todos y tenemos derecho a reclamar que no se desperdicie con medidas populistas
La frase “las crisis son oportunidades para el cambio ” tiene plena aplicación en el caso de la guerra de Irán y la crisis del petróleo que está provocando . El encarecimiento de los combustibles fósiles ya nos está afectando de lleno y se espera que su impacto negativo vaya mucho más allá de la duración de la misma guerra, puesto que la reparación de las infraestructuras de extracción de petróleo tardará meses y repercutirá en el encarecimiento general de precios en una economía tan dopada y dependiente de este recurso.
La oportunidad que muchos percibimos en esta crisis es que los gobiernos deberían de aprovechar la escasez temporal del petróleo para acelerar la necesaria transición energética para hacer frente al cambio climático . Situaciones como la que vivimos ponen en evidencia nuestra nula soberanía energética y la pobre implantación de las renovables en todas partes. El hecho de que en algunas comunidades autónomas el incremento de las instalaciones solares y eólicas ha sido notable, no debe hacernos olvidar que sólo un 25% de la energía total consumida en España proviene de fuentes renovables. El resto proviene del petróleo y del gas. Recordemos que Europa ha ratificado su compromiso de reducir las emisiones de efecto invernadero en un 90% en 2040. El esfuerzo de descarbonización es mayúsculo , por eso hay que aprovechar cualquiera oportunidad para orientar todas las actividades económicas y en especial el transporte por carretera que es responsable de más de un 30% de las emisiones .
La opción del Gobierno
Ante la crisis actual, el Gobierno español ha decidido amortiguar el impacto del incremento de precios del petróleo , disfrazando , con la rebaja del IVA , su precio real de mercado. Los precios son una buena señal de la escasez y orientan las decisiones de los consumidores . Si las medidas que se toman debilitan éste señal , todos continuaremos consumiendo gasolina como si nada pasara . Un Gobierno que persigue la equidad social debe tomar , lógicamente , medidas para ayudar a aquellos sectores más vulnerables o más castigados por la crisis , pero estas medidas deben estar bien dirigidas y acotadas.
Probablemente, la fórmula para hacer llegar estas ayudas específicamente a los sectores que lo necesitan puede significar más complicación y más trabajo para la administración, pero demasiadas veces hemos comprobado, tanto en la administración central, como en la catalana y en la de otros comunidades autónomas, cómo el error de repartir ayudas indiscriminadamente se repite una y otra vez . Recordemos si no, qué sectores han salido beneficiados, por ejemplo , de las subvenciones a las instalaciones solares o a las rehabilitaciones energéticas de los hogares: una gran parte no ha ido a las familias con dificultades, sino a las de rentas medias / altas que se podían permitir estas mejoras de sus hogares sin ningún tipo de ayuda . El mismo error se repite en las subvenciones indiscriminadas a los coches eléctricos que acaban beneficiando a las rentas más altas. Éstas ayudas y subvenciones son oportunidades perdidas que no tienen ninguna efecto positivo sobre la equidad social en la transición energética . Rebajar el IVA para compensar encarecimientos de los carburantes no nos está ayudando ni a la reducción del consumo de combustibles fósiles , ni a la transición hacia la movilidad electrifica, ni el aumento de la equidad social.
El compromiso internacional
Del 24 al 29 de abril se celebrará en Santa Marta ( Colombia ) un encuentro de más de 45 países que tienen la voluntad impulsar la coalición global para acelerar la eliminación de los combustibles fósiles. España , que estará presente, forma parte, además, de la Coalición de Gobiernos para el Abandono Progresivo de los Incentivos a los Combustibles Fósiles , incluidas las Subvenciones (COFFIS, acrónimo en inglés ). Los miembros que forman parte se han comprometido a suprimir gradualmente las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles y a establecer unos plazos para eliminar los incentivos financieros a la producción y al consumo de estos combustibles, promoviendo la igualdad de condiciones entre las industrias . Éste compromiso obliga a los miembros a publicar anualmente sus inventarios de subvenciones a los combustibles fósiles y a tener redactados los planes para su eliminación gradual. En el caso de España estos compromisos no se han cumplido . El único informe presentado , que no llega ni a la categoría de inventario, es del año 2024. Tampoco tenemos ninguna hoja de ruta para la eliminación de los combustibles.
Es justo decir que nuestro país no es lo único que incumple, pero no queremos ser como aquellos necios que se consuelan con el mal de muchos. Necesitamos un Gobierno que haga algo más que declaraciones. La ruta hacia la descarbonización no será un camino de rosas, pero no existe otra alternativa. De las dificultades que implica debemos ser conscientes toda la sociedad para aceptar de forma colectiva las medidas a tomar. Ya es hora de reclamar un uso eficiente de los recursos públicos siempre insuficientes. Los gobiernos deben rendir cuentas delante de los ciudadanos. El dinero público es el dinero de todos y, por tanto , tenemos el derecho de reclamar que no se desperdicie en medidas populistas que no nos están beneficiando como país ni en la reducción de las desigualdades ni en la descarbonización de la economía.

